Entrevista | Guillermo Ismael Martínez Gómez Educador físico deportivo
«En A Estrada mejoré como persona y como profesional»
Tras 20 años apuesta por continuar su formación y afrontar nuevos retos profesionales

Guille en el Absolute Centro Wellness, A Estrada, donde trabajó los últimos 20 años. / Bernabé / Javier Lalín / FDV
Tras veinte años impartiendo clases en el gimnasio Absolut, Guillermo Martínez pone fin a una etapa que ha marcado su vida personal y profesional. Llegó desde Málaga en 2006 y encontró en A Estrada mucho más que un trabajo: un lugar donde crecer, aprender y crear un vínculo muy especial con cientos de alumnos. Ahora deja el centro para continuar su formación con un máster, convencido de que seguir aprendiendo es la mejor forma de ayudar a los demás.
¿Por qué llega el momento de marcharse?
Necesito seguir formándome. Mi profesión evoluciona muy deprisa porque está muy ligada al ámbito científico y médico. En los últimos años hice cursos sobre ejercicio en pacientes con cáncer, prevención de lesiones o entrenamiento personal y llegó un momento en el que era imposible compatibilizar el trabajo con toda esa formación. Si quería seguir creciendo, tenía que dejar algo.
¿La decisión fue difícil?
Sí, porque el problema no era dejar el trabajo, sino dejar a las personas. En pilates se crea un vínculo muy cercano. No solo trabajas el cuerpo, también compartes momentos y emociones. Con el paso del tiempo acabas creando una relación muy bonita con los alumnos.
¿Cómo han sido las despedidas?
Una alumna, Mari Carmen, se puso a llorar porque sabía que sería su última clase conmigo antes de irse de vacaciones. Me emocionó muchísimo. Llevaba prácticamente conmigo desde el principio y fue uno de esos momentos que no se olvidan.
"Siempre me sentí muy querido y acompañado por todos mis alumnos en A Estrada"
¿Ese cariño ha sido lo mejor de estos veinte años?
Sin duda. Siempre me he sentido muy querido. Trabajar cuando las personas te transmiten sentimientos positivos hace que todo sea mucho más fácil. He tenido la suerte de sentirme muy acompañado y valorado.
Sin embargo, también hay una parte complicada en su trabajo.
Sí. Cada semana podía tener entre cien y ciento veinte alumnos. Intentaba atender a todos lo mejor posible, pero siempre te queda la sensación de que a alguna persona no pudiste dedicarle el tiempo que necesitaba. Esa era mi mayor frustración.
Hace veinte años llegó desde Málaga. ¿Cómo recuerda aquel cambio?
Fue un cambio enorme. Mi primer trabajo fue en la zona de Vila de Cruces y al principio no entendía prácticamente nada. La gente me ayudó desde el primer momento. Si tuviera que volver atrás, repetiría aquella decisión una y mil veces.
¿Qué le trajo hasta Galicia?
Vine por amor, aunque en casa dije que también venía a estudiar. Nunca dejé de formarme y creo que esa necesidad de aprender me acompañará toda la vida.
¿De dónde nace esa inquietud?
Supongo que de mi familia. Mis padres emigraron de Argentina a Andalucía buscando mejorar y me transmitieron esa idea de crecer constantemente. No hablo solo de mejorar profesionalmente, sino también como persona.
¿Después de tanto tiempo se siente ya un estradense más?
No sabría decirte si soy andaluz o gallego. Cuando vuelvo a Andalucía me dicen que ya hablo diferente. Lo que sí puedo decir es que aquí me he sentido como en casa.
Si dentro de muchos años le preguntan por esta etapa en A Estrada, ¿qué responderá?
Que aquí mejoré como persona. Afronté muchas dificultades, maduré y recibí muchísimo cariño. Yo entregaba mi trabajo y también recibía afecto de vuelta. Eso no lo voy a olvidar nunca.
¿Qué le gustaría decirles a todos esos alumnos que lo acompañaron durante estas dos décadas?
Simplemente, gracias. Me cuesta expresar los sentimientos con palabras, pero siempre me hicieron sentir muy cómodo. Han sido grandes compañeros de viaje y siempre les estaré agradecido por el cariño y el respeto con el que me trataron.
Para terminar, como profesional, ¿qué mensaje le gustaría lanzar?
Que la gente cuide su salud. El ejercicio físico no solo mejora el cuerpo; también ayuda al bienestar emocional. Tenemos que movernos más y enseñar a los que vienen detrás que cuidar el cuerpo es cuidar la vida.
Suscríbete para seguir leyendo
- Muere un marinero del cerco en un accidente mientras faenaba en las Cíes
- El Náutico de San Vicente vuelve a instalar una valla opaca para ocultar sus conciertos y reducir los problemas que causan
- Un incendio forestal que ya supera las 20 hectáreas moviliza decenas de medios en Ponteareas
- Manuel Freire y Dolores Pastoriza celebran los 60 años de casados
- La universidad pasa factura emocional en Galicia: casi 500 estudiantes piden ayuda psicológica a sus campus en un año
- Muere en Ourense Marcos Rodríguez Pantoja, el hombre que vivió más de una década aislado con lobos en Sierra Morena
- Un lunes de colapso en las carreteras de O Morrazo
- Portugal perfila los 12 trenes con los que unirá con Alta Velocidad Lisboa, Oporto y Galicia: más de 500 plazas en dos clases y sin cafetería