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Entrevista | Xocas Mejide Faílde Director artístico del Galicia Clarinet Fest

Xocas Meijide: «Llevar el nombre de Lalín por los escenarios internacionales es un privilegio que no se puede definir»

«Mi padre me hizo saber lo que es el sacrificio de trabajar; mientras los otros niños se iban a casa, yo tenía que estudiar clarinete en el taller»

El clarinetista y director artístico del Galicia Clarinet Fest, Xocas Meijide.

El clarinetista y director artístico del Galicia Clarinet Fest, Xocas Meijide. / Bernabé / Amanda Castro

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Lalín

Xocas Meijide Faílde está considerado uno de los mejores clarinetistas a nivel internacional. Posee una gran trayectoria académica y a lo largo de su carrera ha conseguido obtener prestigiosos galardones en concursos internacionales como el del Forum de Música de Barcelona. A nivel profesional ha compartido escenario con grandes orquestas nacionales y actuado en auditorios de todo el mundo. En esta edición del Galicia Clarinet Fest, que comienza este domingo, estrena su último proyecto, Camiño ao infinito, un espectáculo de música para clarinete, clarinete bajo, con electroacústica, performance y vídeo-arte.

¿Cómo recuerda sus primeros pasos en la música en Lalín y qué papel jugó su entorno local a la hora de decidir que el clarinete sería su instrumento de vida?

Tuve la suerte de que mi padre, Pepe Meijide, era un forofo de la música y yo llevo viviendo en el mundo de la música desde pequeño. Mi padre era muy amigo de gente muy intelectual del pueblo y vio algo especial en mí que le hizo intuir que podía servir para la música, y me hizo estudiarla desde pequeño. Mientras el resto de los niños se iban para casa, yo tenía que estudiar clarinete en el taller, porque mi padre tenía que verme allí. Él me hizo saber lo que es el sacrificio de trabajar.

¿Qué significa para usted llevar el nombre de Lalín por los escenarios internacionales y mantener ese vínculo tan estrecho con su tierra natal?

Para mí es lo más importante. Un pueblo con gente tan intelectual, del pueblo y ya solo por el prestigio de la gente, los músicos y los artistas de Lalín, para mí es un privilegio que no se puede definir. Ahora que soy adulto, lo entiendo, porque en Lalín siempre existió eso.

Se formó en instituciones tan exigentes como la Guildhall School of Music and Drama de Londres y el Conservatorio de Róterdam. ¿Qué mentalidad o enfoque europeo se trajo de vuelta a Galicia?

Eso te cambia muchas cosas. Después de muchos años, a mí lo que más me marcó es la educación que tuve en Lalín con los profesores de instituto, en el conservatorio, que eran todos de la banda de A Coruña. Es más, mi profesor de solfeo es Premio Reina Sofía de Composición. Yo estuve aquí hasta los 19 años y tuve profesores maravillosos, lo que pasa es que cuando me fui a Holanda, ya de adulto, me cambia la vida porque tuve la suerte de ganar el mejor concurso del mundo, y me cambió la vida, pero a la vez no, porque sigo siendo el mismo, pero me cambió muchísimo mentalmente. Te das cuenta de otras cosas y te hace valorar más lo que aprendiste aquí, en un pueblo como Lalín, que es extraordinario, donde tuve la suerte de nacer y gracias al que soy el músico que soy hoy.

Es un apasionado confeso de la música contemporánea y del clarinete bajo. ¿Qué le atrae de los sonidos más vanguardistas y menos convencionales de este instrumento?

Ahora mismo todos los grandes compositores componen para el clarinete bajo, pero yo tuve la suerte de que un día haciendo un curso, me enganchó y el director me dijo que creía que esto era lo mío. Y me convertí en uno de los grandes especialistas del clarinete bajo porque estudié muchísimo. Conté con el apoyo de mi familia y tuve la suerte de poder dejarlo todo para estudiar clarinete bajo. Y no me equivoqué mucho, porque ahora saco mi quinto disco, y casi todos son de clarinete bajo.

Desde su labor como director artístico del Galicia Clarinet Fest, ¿cómo ve el estado de salud de la cantera de clarinetistas en Galicia y en España?

La escuela de Galicia y de España es la mejor del mundo. Los grandes talentos están aprobando para todas las orquestas del mundo, y este festival es el mejor de Europa sin ninguna duda, porque está lleno de talento. Y esto es gracias a las bandas de música, al trabajo que hicieron. Galicia es un sitio exponencial, y ahora mismo estamos al nivel de Valencia o más.

Además de los escenarios, compagina su carrera con la docencia, incluyendo su faceta en la Universidade do Minho. ¿Qué le aporta enseñar a las nuevas generaciones de músicos frente a estar tocando en una orquesta?

Yo llevo en la Banda de Coruña, como profesional, 30 años y desde hace cuatro imparto clases en la Universidad do Minho. Y en ella, los grandes músicos de orquesta podemos optar a trabajar. Ellos consideraron que yo podía realizar esa labor.

Como músico habitual en formaciones sinfónicas de gran nivel, ¿cuáles son los mayores retos técnicos y expresivos a los que se enfrenta hoy en día en su carrera?

El reto que presento este jueves es muy grande porque llevo trabajando en él muchos años. Es música con videoarte, algo que en Europa yo creo que no hay y llevo siete años preparándolo, porque tuve que encargar los vídeos, y lo hice porque soy de Lalín y es el germen total que une la pintura y la música.

Si mira hacia adelante, ¿qué sueño musical o proyecto le queda por cumplir tanto encima de un escenario como en el ámbito de la divulgación cultural?

Mi gran proyecto desde hace años es este festival de música. Ahora que veo a toda la gente que ha pasado por aquí, que son los mejores profesores del mundo y ahora hay muchos que ganaron plazas en orquestas, gente que es profesional, que está estudiando en Holanda, en Alemania, en todo el mundo y este fue uno de mis grandes proyectos, con el que se logró que los mejores profesores quisieran venir aquí, a Lalín.

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