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Pleno municipal en Lalín

El PP saca adelante el cambio de nombre de 22 calles solo con el respaldo de Compromiso

Teresa Varela y el PSOE abandonan la sala porque el Concello les presentó hace un mes «unha proposta pechada»

El BNG cuestiona el homenaje a vecinos vinculados a la Iglesia e insiste en la etapa «fascista» de Manuel Fraga

Tampoco apoyan la humanización de la almendra central, y Cuiña les recuerda que no quisieron colaborar en su diseño

Los tres ediles del PSOE salen del salón de plenos antes del debate del callejero.

Los tres ediles del PSOE salen del salón de plenos antes del debate del callejero. / Bernabé/Amanda Castro

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Salomé Soutelo

Salomé Soutelo

Lalín

El retraso de casi 20 minutos con que comenzó la sesión plenaria de Lalín por un problema técnico en la emisión fue un augurio: la sesión fue larga, de casi cuatro horas, y con numerosos parones pero no ya por problemas de señal sino por los desencuentros cada vez más evidentes entre una parte de la oposición y el gobierno y también entre Compromiso y su exedil Teresa Varela, que sigue en la corporación pero como concejala no adscrita. Varela, los tres concejales del PSOE y los dos del BNG realizaron una abstención técnica (es decir, se ausentaron a la hora de votar) en dos puntos clave de la sesión: el cambio de nombre de 22 calles y la aprobación del proyecto de la primera fase de la humanización de la almendra central. Argumentaron, como veremos, falta de apertura al diálogo y de acceso a la documentación, mientras que Compromiso sí apoyó la propuesta del gobierno dejando claro que, en el caso del callejero, se recogieron propuestas suyas como el rebautizo de la calle B como Castelao, y que desde el primer momento tuvo acceso a la documentación de la almendra central porque sí aceptó la invitación del gobierno de José Crespo (extendida a toda la corporación) a participar en su diseño.

La portavoz del PSOE, Alba Forno, propuso a Crespo explicar por qué ella y sus compañeros iban a abandonar la sesión, y Crespo le negó la palabra apuntando que no tendría sentido que, una vez que saliesen, él diese la réplica hablando «contra a parede». Forno tiró de redes sociales mientras estaba fuera del debate y explicó que tanto ella como Teresa Varela acudieron hace un mes a una reunión de portavoces con sus propias propuestas para el callejero, pero que el gobierno llevaba ya su propia lista de nombres y que era «inamovible». Solicitaron, entonces, otra reunión de portavoces previa a la sesión de este viernes, «e non se nos convocou» ni tampoco se les facilitó la documentación en las comisiones informativas del lunes, como indica no en el vídeo, sino en un comunicado a la prensa. El expediente se les facilitó al día siguiente.

Quinteiro Fiuza y Manuel Fraga

El BNG sí decidió quedarse al debate, aunque durante las votaciones también salió del salón del plenos. Manuel Carbón lamentó que la propuesta del gobierno contemplase, en gran parte, «condesas, curas e virreis, isto parece do século XVIII» y cargó contra la etapa política de Manuel Fraga durante los últimos años del franquismo. «Fraga promoveu leis fascistas, secuestrou publicacións en galego e facía o saúdo fascista», puntualizó, al tiempo que acusaba al Concello de darle una calle al obispo emérito de Tui-Vigo, Luis Quinteiro Fiuza, «que silenciou casos de pederastia, como aparece recollido en prensa». Y echó en cara al ejecutivo que «ningunease e tentase politizar» la comisión de toponimia.

En sus turnos de intervención, Rafael Cuiña aprovechó para responder al vídeo de Forno que ya circulaba por Facebook. «Unha cousa é o consenso e outras as ganas de traballar: uns vimos todos os días ó Concello dúas horas como mínimo, como lles prometemos aos votantes. Outra cousa é a xente que nin aparece polo Concello, nin tampouco en eventos e logo nos plenos collen e marchan, cando tiñan que marchar definitivamente», estas últimas palabras en alusión directa a Teresa Varela, a quien más tarde le echó en cara que en 2023 «perseguíame polas congostras de Sello pedíndome que a levase nas listas». Cuiña mostró su apoyo a Quinteiro Fiuza como nombre para una calle, al ser «un referente moral» y destacó de Manuel Abeledo que en su etapa al frente de la Diputación de Pontevedra (entre 1995 y 2003) «tirou moito por Lalín». Recordó que en la transición «gañaron os reformistas» y que Fraga fue uno de los padres de la Constitución de 1978. Animó a materializar de una vez una calle para Ramón de Valenzuela y concluyó con un «se se queixan de que non hai consenso, e non o digo por Manuel Carbón, o primeiro é sentarse a traballar e tentar chegar a acordos, non aparecer simplementes nos plenos. Onde se traballa é nos despachos».

José Crespo fue menos sutil. «A puerilidade de Varela e do PSOE é manifesta. Levantarse do niño (en relación al escaño de cualquier político) é covardía, e solo se xustifica cando alguén quere agredir a alguén ou cando hai unha afrenta persoal». Igual que Cuiña, apeló a la integridad de Quinteiro Fiuza y lamentó que PSOE y la concejala no adscrita optasen por irse en este punto del pleno en lugar de quedarse a debatir o, como mucho, ausentarse en la votación de alguna calle. «É bo dar a cara, ainda que ás veces cha partan» añadió. En cuanto a la selección de 5 de 22 nombres que son anteriores al siglo XIX, Crespo tiró de lógica y recordó a los presentes y al público que siglos atrás, en Lalín «non había moita máis cousa máis alá dos pazos. Case ningún concello pode cambiar dunha tanda o nome de máis de 20 rúas, e iso demostra que o casco medrou». Las 22 propuestas (la actual calle X quedará para una nueva propuesta, tras las obras de la Gran Praza) salieron adelante por unanimidad entre PP y Compromiso.

Mari Fernández Sanmartín muestra una foto de Manuel Fraga realizando el saludo fascista.

Mari Fernández Sanmartín muestra una foto de Manuel Fraga realizando el saludo fascista. / Bernabé/Amanda Castro

Los seis ediles que se habían ausentado volvieron al salón, pero la norma marca que deben pedir permiso para sentarse al presidente del pleno. Así lo hicieron. Era evidente el enfado de Crespo por su actitud en la que es la segunda gran reforma del callejero, después de la que acometió el gobierno de coalición en 2018. Tras el debate de las mociones, la corporación abordó otro tema urbanístico: la aprobación del proyecto para humanizar siete calles de la almendra central del casco urbano para que la Diputación tramite las ayudas a esta iniciativa y que cubren 1,55 de los 2,5 millones totales.

Varela reprochó al edil de Urbanismo, Pablo Areán, que no se les convocase para un nuevo encuentro, y tanto ella como Alba Forno cuestionaron el método de convocatoria para la reunión de portavoces del jueves, por correo electrónico. Ambas, igual que Mari Fernández Sanmartín, del BNG, lamentaron que la única documentación que se les facilitó fue «a escaleta da nota de prensa» y un correo con un enlace al programa Xestiona, al que no puede acceder la oposición. En este punto Teresa Varela matizó en su segunda intervención que el proyecto entró por registro el 22 de julio, de modo que sí había margen para hacérselo llegar a ella, al PSOE y al Bloque antes del pleno. Crespo insistió más de una vez en aprobar el proyecto en esta sesión y en ratificarlo para la siguiente, y abrió la mano a que el redactor del proyecto les explique a todos los ediles que no participaron en el diseño de esta nueva forma de urbanismo el contenido de la iniciativa. De nuevo, PP y Compromiso demostraron su buena sintonía y apoyaron la aprobación. Los demás concejales salieorn para volver a votar una «abstención técnica».

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