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Entrevista | Borja Gondar Guiance Guía del Mosteiro de Carboeiro

«Ojalá las figuras recuperadas vuelvan a su sitio, porque el patrimonio de cada lugar debería estar en su origen»

«Cuando la gente baja a la cripta casi se desmaya porque es única a nivel nacional y abruma por sus dimensiones»

El guía Borja Gondar Guiance en los exteriores del Mosteiro de Carboeiro.

El guía Borja Gondar Guiance en los exteriores del Mosteiro de Carboeiro. / Bernabé / Amanda Castro

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Silleda

El Mosteiro de Carboeiro, situado en Silleda, es mucho más que un conjunto de piedras milenarias: es un auténtico tesoro arquitectónico que esconde siglos de historia, arte, esplendor y momentos trágicos. Borja Gondar Guiance (Sanxenxo, 1995) es guía del monasterio, y conoce bien los secretos de este enclave medieval. Desde sus humildes orígenes ermitaños y su etapa dorada hasta su impresionante transición al gótico, los enigmas de su cripta arquitectónica y las huellas imborrables que dejaron los saqueos y las desamortizaciones.

¿Cómo pasó este enclave a orillas del río Deza de ser una humilde ermita de un monje ermitaño a convertirse en un monasterio de referencia en la Galicia medieval?

Están los condes de Deza, Gonzalo y Teresa, que compran este recinto y este terreno al líder de estos ermitaños y lo transforman en el monasterio como tal. A partir de entonces, poco a poco se fue conociendo más y siendo visitado por más gente y llegando a vivir en él 70 personas, estamos hablando de una estructura que, de lo que se conserva el día de hoy, llegó a ser el triple de grande. Era una estructura gigante. Junto a la ampliación de este terreno, le sumamos la construcción de esta iglesia, que es un poco más reciente, es del siglo XII, pero igualmente era una iglesia de las más imponentes e importantes de toda Galicia y generó una riqueza absoluta en el propio monasterio.

¿Cómo era el día a día de los monjes negros benedictinos en Carboeiro durante sus siglos de esplendor?

Los monjes negros benedictinos tenían un lema, que era Ora et labora, que significa reza y trabaja. Rezaban un total de siete horas al día y una vez que hay más compras, cesiones y donaciones de terreno, llega el diezmo y se centran más en el ora y dejan más el labora de lado, porque no van a perder el tiempo trabajando en vez de estar rezando o haciendo otras labores. Básicamente, durante las 24 horas del día era lo que hacían, rezar y trabajar.  

Se sabe que el monasterio pasó por momentos trágicos como el saqueo de Almanzor, sirvió como cárcel monástica en el siglo XVIII e incluso fue expoliado tras la Desamortización de Mendizábal. ¿Cuál de estos episodios marcó más su destino?

Yo diría que las desamortizaciones de Mendizábal, porque al final los monjes siempre remontaron. Las personas que vivían ahí, después de todos los saqueos dentro de sus posibilidades pudieron remontar un poco la situación, pero con las desamortizaciones no pudieron hacer nada y el monasterio quedó abandonado durante un siglo largo. Y eso fue lo que más propició saqueos, robos y hurtos posteriores.

Para quienes lo ven hoy restaurado, ¿cuánto del monasterio actual conserva la piedra original y cómo fue el proceso de recuperación?

Lo que se conserva hoy del monasterio es un tercio de lo que había antiguamente. No nos podemos hacer una idea real de lo que podía estar construido en la antigüedad y la cantidad de piedra que fue saqueada. Si que es cierto que tras la reconstrucción lo que mejor guarda su esencia es la iglesia. La cubierta de la iglesia, en el siglo pasado se vino abajo y la reconstrucción que se hizo a manos del Concello de Silleda y con fondos europeos, de todo lo que se hizo, quizá es lo que mejor guarda la esencia y representa lo que podía haber antes de esa reconstrucción. Fueron 20 años de largo y muy estudiado trabajo.

Este monasterio se considera una joya del románico tardío gallego. ¿Qué detalles arquitectónicos o escultóricos nos muestran ese paso de transición hacia el gótico?

La altura, sobre todo. La luminosidad. Cuando pensamos en románico lo hacemos en iglesias más humildes y oscuras incluso, típicas de aldea, pero esto no tiene nada de eso. Es una iglesia catedralicia y me atrevería a decir que guarda las bases muy similares con la catedral de Santiago. De hecho, tiene un total de nueve rosetones y creo que 45 vidrieras cristaleras, y eso le da mucha luz al monasterio. Sumándole que en el siglo XIV se hizo una pequeña reforma en la fachada principal, reduciendo el tamaño del rosetón original, lo cual, al principio de la creación de este monasterio la luz era el doble. Y si le sumamos la altura que tiene, esos arcos apuntados, son las dos peculiaridades más características de la transición.

La portada principal recuerda al Pórtico de la Gloria de Santiago de Compostela. ¿Qué relación tuvo el taller o la escuela del Maestro Mateo en la escultura de Carboeiro?

Es una prueba-error. Si vemos lo que es la fachada del monasterio de Carboeiro, lo primero que se nos viene a la cabeza es el Pórtico de la Glorio. Primero hicieron esa primera fachada, a lo mejor no era la persona adecuada para hacerla porque tiene sus fallitos, que le dan su exclusividad.

El guía del Mosteiro de Carboeiro, Borja Gondar Guiance, en el interior de las instalaciones.

El guía del Mosteiro de Carboeiro, Borja Gondar Guiance, en el interior de las instalaciones. / Bernabé / Amanda Castro

¿Por qué fue necesaria la construcción de la cripta y qué función cumple?

Cuando pensamos en cripta, pensamos en construcciones que guardan enterramientos. La cripta de Carboeiro la función principal que tiene es la de dar soporte arquitectónico, no la de guardar sepultura. Y esa altura, esa majestuosidad que tiene es debido al desnivel que hay en el terreno. Se bajan alrededor de 30 escalones y todo el mundo piensa que estamos bajo tierra, pero todavía estamos en superficie, porque el desnivel es real. La persona que hizo esa cripta sabía de ese desnivel, con lo cual tuvieron que elevarla hasta nivelarla con el resto del terreno y construir la iglesia encima. Al final su función principal es dar soporte arquitectónico y que lleva cumpliendo durante más de nueve siglos.

Se dice que el monasterio custodiaba reliquias de gran valor. ¿Qué ocurrió con ellas?

Quedó alguna, pero yo diría que el 90% de las reliquias fueron saqueadas. La primera y quizá que más revuelo tuvo fue en el siglo XVI porque a los monjes les robaron una esquina de la corona de espinas de Jesucristo. Y parece ser que desde entonces todo fue a mal, y que eso fue como un mal fario. De las poquitas reliquias que se conservan, son la imagen de la virgen de Belén, que es patrona del monasterio, cuatro imágenes de santos, unas pocas monedas, una cruz doble de oro y poco más. A día de hoy están en el Museo Catedralicio de la Catedral de Lugo.  

¿Qué es lo que más suele impresionar a las personas que entran al monasterio por primera vez?

No se esperan que sea tan grande, se quedan abrumados al entrar. Y cuando bajan a la cripta casi se desmayan porque es única a nivel nacional y se quedan impresionados por las dimensiones de la iglesia y de la cripta.

Si una persona visita el monasterio por su cuenta sin guía, ¿qué detalle o rincón importante suele pasar desapercibido?

Yo creo que sobre todo la importancia que tuvo este monasterio a nivel histórico y si tuviera que decir algo en concreto de la iglesia, diría la cripta. La gente se queda con la reverberación que tiene, pero no sabe o pregunta el porqué de su magnitud. Creo que es crucial.

Hace un tiempo aparecieron unas figuras de un Cristo en Majestad y una talla con los símbolos de los evangelistas San Lucas y San Juan que tenía el Museo Marès de Barcelona, ¿hay posibilidad de que vuelvan a su lugar original, ya que ahora se encuentran en el Museo do Pobo Galego?

Es un pequeño sueño que tengo. Soy de las personas que piensa que el patrimonio de cada sitio debería estar en su lugar de origen. Yo ya no digo que estén en la fachada principal, que es a donde pertenecen, pero por lo menos a modo de vitrina, en la sala de exposiciones sí que deberían de estar, porque considero que es patrimonio de Carboeiro. Aunque ya es mucho que se hayan recuperado estas piezas, pero ojalá vuelvan a su sitio.

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