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Educación

Las pasantías sufren la supresión de las recuperaciones de septiembre

Baja el número de estudiantes en los meses estivales, pero también el índice de aprobados en la convocatoria de junio por falta de tiempo para prepararse

Estudiantes realizan un simulacro de examen en Binomio Lalín.  | CEDIDA

Estudiantes realizan un simulacro de examen en Binomio Lalín. | CEDIDA

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A Estrada

Las pasantías y academias particulares sufren las consecuencias del cambio del calendario de recuperaciones en Secundaria, con una bajada drástica de la actividad durante los meses de verano.

El cambio tiene su origen en la Orden de 28 de mayo de 2018, por la que la Xunta aprobó el calendario escolar del curso 2018/2019. La norma inició el traslado progresivo de las convocatorias extraordinarias de septiembre a junio, comenzando por 2.º de Bachillerato. Posteriormente, la Orden de 25 de junio de 2020 extendió ese modelo a la ESO y a 1.º de Bachillerato, concentrando las recuperaciones al finalizar el curso. Un año después, la entrada en vigor de la LOMLOE eliminó las pruebas extraordinarias en la ESO, consolidando un sistema de evaluación continua, mientras Bachillerato mantuvo la convocatoria extraordinaria en junio.

Antes, era frecuente que el alumnado de ESO y Bachillerato con materias pendientes acudiese a clases particulares durante el verano para preparar los exámenes de septiembre. Esto permitía a las academias mantener su actividad durante los meses estivales. Sin embargo, tras la modificación del calendario, el volumen de alumnado descendió de forma drástica.

En Coesco, A Estrada, explican: «La tendencia es que, después de suprimir las recuperaciones de septiembre, los estudiantes dejen el verano para descansar». «Todavía queda algún caso particular de algún alumno que tiene problemas en una materia y acude a clases de refuerzo, pero no es para nada lo habitual», añaden. Aunque comprenden la necesidad de desconectar de los estudios, desde la academia consideran que casi tres meses sin clases suponen un distanciamiento excesivo de la materia, lo que puede convertirse en un hándicap para el alumnado.

Por su parte, en Binomio Lalín suscriben las palabras de Coesco. También han notado la caída de las matrículas tras el cambio en el calendario de recuperaciones. «A nivel de negocio lo estamos notando, porque el volumen de trabajo es mucho menor; aunque tengamos algún alumno que viene a repasar, no es lo mismo en comparación con antes», señalan.

Al igual que en la academia estradense, en Binomio tuvieron que diversificar su oferta para compensar la pérdida de alumnos durante el verano. Así, suplen la falta de recuperaciones con talleres y otras actividades, mientras que en Coesco ofrecen cursos de informática e inglés.

Con todo, desde el sector consideran que la reducción del tiempo para preparar las materias supone un paso atrás respecto al sistema anterior. Según manifiestan, la falta de margen para estudiar y consolidar conocimientos reduce las posibilidades de aprobar entre quienes deben presentarse a la convocatoria extraordinaria de junio.

En Binomio explican: «Solo tienen entre una semana y diez días desde que rematan los exámenes finales para presentarse a las recuperaciones. Con tan poco margen muchos no llegan a superar las pruebas porque no tienen tiempo suficiente para asentar conocimientos, además de que acarrean el cansancio de todo el curso». A estas declaraciones se suman en Coesco, donde consideran que el porcentaje de aprobados en los exámenes extraordinarios ha disminuido desde la revisión del calendario. «Si un alumno tiene problemas con matemáticas durante todo el curso, en una semana es prácticamente imposible que pueda superarlas y aprobar la recuperación», concluyen.

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