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Urbanismo y calor

A la sombra se vive mejor

Las mediciones realizadas en tres espacios del casco urbano estradense revelan una diferencia de hasta siete grados entre una plaza expuesta al sol y la Alameda. La presencia de árboles, zonas de sombra o agua, así como los materiales empleados en el pavimento, condicionan el confort térmico durante las olas de calor.

Una farmacia local muestra la temperatura, ayer por la tarde.  | N.C.

Una farmacia local muestra la temperatura, ayer por la tarde. | N.C.

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A Estrada

Durante las olas de calor, las recomendaciones pasan por evitar las exposiciones prolongadas al sol, mantenerse hidratado y permanecer en lugares frescos y climatizados. En el caso de los espacios exteriores, para evitar las temperaturas extremas suelen buscarse sombras, alamedas y áreas arboladas, donde la temperatura ambiental baja considerablemente y las horas de más calor se pasan mejor.

En el caso de A Estrada, por ejemplo, una de las principales críticas de los vecinos hacia plazas y espacios públicos es el abuso de hormigón blanco o cemento y la falta de árboles y zonas verdes. Esta carencia se vuelve especialmente notable durante las jornadas calurosas de la época estival. Por ello, para comprobar la diferencia que puede marcar un árbol o la sombra, empleamos un termómetro digital ambiental y medimos la diferencia térmica entre diversos puntos del casco urbano. Concretamente, escogemos la Praza da Constitución, la Praza de Galicia y la Alameda. La medición se realizó a las 16.30 horas, dentro del intervalo en el que se alcanza la mayor temperatura del aire, ya que el suelo continúa acumulando calor incluso después del mediodía.

Este martes, cuando la temperatura máxima pronosticada en A Estrada era de 30 grados, el termómetro ambiental medía 35 grados en el centro de la Praza da Constitución, 31,5 en la Praza de Galicia y 28 grados bajo la sombra de la Alameda municipal. Hay que mencionar que los resultados dependen de la precisión de la herramienta utilizada y que existe un margen de error. En cambio, la tendencia es clara: hasta siete grados de diferencia térmica en la misma jornada, a la misma hora y dentro de la misma villa.

Otra forma de comprobar el efecto del urbanismo sobre el calor sería medir la temperatura del suelo. En este caso, además de la incidencia directa del sol, influye el material del firme. Superficies como el asfalto, el hormigón o el cemento acumulan una mayor cantidad de calor durante horas, mientras que el césped, la tierra o las zonas protegidas por la sombra registran temperaturas mucho más bajas.

La vegetación tampoco es el único elemento que ayuda a refrescar las ciudades. Las fuentes y las láminas de agua contribuyen a suavizar la temperatura de su entorno inmediato, al igual que las avenidas arboladas, que crean corredores de sombra y hacen más llevaderos los desplazamientos en las horas centrales del día. En A Estrada, tanto la calle Calvo Sotelo como la calle Justo Martínez cuentan con árboles, si bien las podas impiden que alcancen un porte lo suficientemente frondoso como para proporcionar una sombra amplia y realmente efectiva durante el verano.

Otro detalle a mencionar es la ausencia de termómetros ambientales que permitan conocer a los transeúntes la temperatura en tiempo real en las calles. Tampoco existen ya las pantallas instaladas anteriormente en la Praza de Galicia y en la Praza da Constitución, que ofrecían estos datos. De hecho, actualmente solo pueden consultarse en algunos paneles situados en farmacias.

En un contexto de veranos cada vez más cálidos, la forma en la que se diseñan y mantienen los espacios públicos cobra especial importancia, ya que pequeños elementos como el arbolado o las zonas de sombra pueden influir de forma notable en el confort térmico de quienes los utilizan.

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