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Bien patrimonial

La Inmaculada, inmaculada

¿Por qué se tarda dos meses en la «limpieza» de una escultura? La intervención en la Inmaculada Concepción de Francisco Asorey, en A Estrada, permite descubrir el complejo proceso técnico y documental que se esconde tras la restauración de una escultura y explica por qué estos trabajos requieren semanas de minuciosa dedicación

trabajos restauración inmaculada a estrada

trabajos restauración inmaculada a estrada / FDV_Externas

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A Estrada

A simple vista parece una tarea sencilla. Un andamio, unos cepillos y paciencia. Sin embargo, restaurar una escultura histórica poco tiene que ver con "limpiarla". La intervención que estos días se desarrolla sobre la Inmaculada Concepción de Francisco Asorey, (Cambados 1889), en el atrio de la iglesia de San Paio, demuestra que conservar una obra de arte exige mucho más tiempo del que emplean las manos sobre la piedra.

Los dos meses previstos para la actuación apenas se dedican en exclusiva a la restauración material. Antes incluso de levantar el andamio comienza un largo trabajo de documentación. Hay que localizar fotografías antiguas, consultar la historia de la pieza, identificar los materiales originales, revisar la documentación administrativa y redactar un proyecto que determine qué tratamientos son compatibles con cada elemento del monumento.

En el caso de la Inmaculada, además, la intervención resulta especialmente compleja porque el conjunto combina distintos tipos de piedra elegidos por el propio Asorey. La imagen principal está realizada en mármol de Alicante, mientras que el pedestal incorpora diferentes materiales que también requieren tratamientos específicos. A ello se suma otra singularidad histórica: durante un antiguo traslado desde la fachada principal de la iglesia hasta su emplazamiento actual, el monumento perdió alrededor de dos metros de altura al modificarse parte de su base.

Una vez montado el andamio tampoco comienza directamente la limpieza. Las restauradoras realizan primero pruebas sobre distintas zonas para comprobar qué método resulta más eficaz sin poner en riesgo la superficie. Solo entonces empieza la retirada manual de suciedad, líquenes y depósitos acumulados durante décadas por la humedad, la lluvia y la contaminación del tráfico.

trabajos restauración inmaculada a estrada

Detalle de los trabajos de limpieza y restauración. / FDV_Externas

Pero limpiar es únicamente una fase del proceso. Después llega el trabajo menos visible: cerrar fisuras mediante pequeñas inyecciones de mortero de cal, sustituir antiguos rellenos de cemento incompatibles con la piedra, consolidar materiales debilitados y devolver estabilidad al conjunto. "Os dous meses inclúen proxecto, memoria, limpeza, tratamentos de xuntas e consolidacións; realmente é ata pouco tempo de actuación", explican Carlota López Brea y Ángela González García, restauradoras de Artegal Restauracións, A Bandeira, Silleda.

Las especialistas desmontan también una idea muy extendida: una hidrolimpiadora nunca es la solución. La presión del agua elimina parte de la superficie de la piedra y acelera su deterioro. En su lugar emplean cepillos de cerdas muy suaves, de un tamaño similar al de un cepillo de dientes, además de bisturís, escalpelos y otras herramientas de precisión.

El propósito tampoco es devolver la escultura a 1955. "A idea non é que quede branca e impoluta como nova, senón recuperar a visión estética da obra", explican las restauradoras. La intervención respeta la pátina que el tiempo ha depositado sobre la piedra y conserva aquellas huellas que forman parte de su propia historia. Porque restaurar una obra de arte no consiste en borrar los años, sino en protegerlos para que puedan seguir leyéndose durante muchas décadas más. La restauración no lucha contra el tiempo, sino contra el deterioro.

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