Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Emprendimiento

De Rumanía a Silleda: Un rincón donde saciar la morriña

Elena Banica llegó a Silleda hace dos décadas y hace un año creó A Tenda da Avoa, un espacio que homenajea a las abuelas y en el que se pueden encontrar diferentes productos internacionales

Elena Banica, propietaria de A Tenda da Avoa, en Silleda.

Elena Banica, propietaria de A Tenda da Avoa, en Silleda. / Bernabé

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Silleda

Elena Banica dejó su Rumanía natal hace casi 20 años para recalar en Silleda. El motivo fue un contrato laboral que le ofrecieron a su padre y que provocó que toda su familia se trasladara al municipio. Ella tenía 19 años. Llegaba sin saber hablar ni escribir español, pero a diferencia de lo que pueda parecer, adaptarse a una nueva cultura e idioma no fue un problema para ella. «Empecé a trabajar en Santiago de Compostela en un bar que se llamaba Mesón A Roda, y el señor que estaba allí me enseñó a escribir y a hablar en español. Me enseñó muchas de las cosas que hoy en día sé y me adapté muy bien», relata Elena Banica.

Su trayectoria profesional comenzó precisamente en el mundo de la hostelería, pero durante muchos años estuvo al frente de los fogones en centros de Educación Infantil. Sin embargo, hace poco más de un año decidió cambiar de trabajo y emprender, montando A Tenda da Avoa. «Diríamos que de profesión soy cocinera, pero me metí en esto de cabeza. Fui aprendiendo sobre la marcha con ayuda de mi hermana, porque ella sí que trabaja en el tema de la alimentación y con su ayuda fui tirando hacia adelante», reconoce la emprendedora.

Este cambio profesional no se debió a una decisión apresurada o sin un motivo detrás, sino que tiene su razón de ser. «Abrí la tienda para poder conciliar un poco la vida familiar y el trabajo, porque como empleado es casi imposible conciliar si tienes niños, entonces fue por eso, para facilitar la vida laboral y personal», asegura Elena Banica.

A Tenda da Avoa es un nombre muy gallego y que suena muy acogedor, y su elección tampoco fue azarosa tal y como explica su propietaria: «La elección del nombre fue para brindarle un primer lugar a las abuelas. Mi mejor amiga no es una persona mayor, pero es abuela joven, entonces va un poco por ahí y por honor a las abuelas que tienen un rol importante en la vida de todos, no solo en la mía».

Tras este año al frente de su propio negocio se ha topado con una gran aceptación por parte de la clientela y de los vecinos de la zona. Y afirma que la clave del éxito está en el carisma de la persona. Considera que esto es algo esencial para que exista una buena relación entre vendedor y cliente.

Entre las estanterías de su tienda nos podemos encontrar con una gran variedad de productos. Y es que prácticamente es como dar una vuelta al mundo, pero sin salir de Silleda. «Yo tengo producto de aquí, por supuesto, y después tengo productos latinos, de Venezuela, Colombia, algo de Perú y tengo de Rumanía, que quizás sea de lo que más tenga ahora mismo. Hay un poco de variedad para todo el público que hay aquí», confesaba Elena Banica.

No son productos comunes y son un poco más difíciles de encontrar, pero ella los gestiona a través de proveedores de Madrid. Una tarea que no ha sido fácil de llevar a cabo. «Quizás sea lo que más costó en un principio, encontrar los proveedores adecuados, porque haber, hay muchos, pero hay que seleccionar los de calidad». Y es que su idea desde un inicio fue proveer de productos a la comunidad internacional que reside en Silleda. «Mi intención era aportar un granito de arena, porque sé que se echa en falta. No es posible traerles todo, porque es inviable, pero si algo que les recuerde de dónde vienen».

De hecho, reconoce que recibe mucho agradecimiento por parte de la gente, que es con lo que ella se queda. Como curiosidad Elena cuenta que hay una época del año donde la gente celebra mucho más el poder tener cerca una tienda donde poder adquirir productos de su país de origen. «En Navidad es cuando más cocinan, tanto la gente de Latinoamérica como los de Rumanía. Así que agradecen que en esa época puedan cocinar los platos típicos de su zona».

Por ahora tiene cubierta la demanda de productos de Latinoamérica y de Rumanía, pero en sus planes ya está el expandirse y albergar nuevas culturas, como por ejemplo la marroquí. «Aún queda mucha gente a la que me gustaría abastecer con los productos de su país. Lo que pasa es que es complicado y requiere de un poco más de tiempo para poder ponerme en contacto con proveedores, porque son productos más difíciles de conseguir», reconoce la propietaria del ultramarinos.

Emprender no fue una tarea fácil. Para Elena Banica es un camino de pico y pala, pero no imposible. «Se trata de ser constante y no echarte para atrás. No es fácil. Sobre todo, a nivel administrativo necesitas ayuda. Yo tengo una gestoría que me explica los procesos a seguir y es una ayuda de calidad. Y, por supuesto, todo depende del empeño que le pones a sacar adelante lo que te propones», concluye la emprendedora rumana.

Suscríbete para seguir leyendo

TEMAS

Tracking Pixel Contents