Emprendimiento
Sabor venezolano con sello gallego
Víctor Fernández, José Mejía y Miguel García dejaron su Venezuela natal y se han instalado en una fábrica de quesos en Forcarei en la que producen 6.000 kilos mensuales de este lácteo que en su mayoría venden puerta a puerta por distintas ciudades y pueblos de Galicia

Imagen: Javier Lalín (Bernabé) / Edición: Eli Regueira
Dejar tu ciudad y país de origen nunca es una decisión sencilla, pero en ocasiones la situación que atraviesa el país te obliga a ello. Es el caso de Víctor Fernández, José Mejía y Miguel García, tres venezolanos que dejaron su tierra natal para instalarse en Lalín y continuar con el trabajo que tenían en su país.
Ellos se dedicaban, y se dedican, a la fabricación de quesos venezolanos. Comenzaron en 2008, pero en el 2024, cuando llegaron a España decidieron empezar con su empresa de cero. Así surge en Galicia Queserías Deli Llano, un nombre que aúna el delicioso sabor del producto y que representa al estado llano de Venezuela del que provienen los tres socios, Barina.
«En el 2024 hicimos el proceso migratorio y mientras estábamos en ello fuimos indagando acerca de cómo son los permisos sanitarios en España para trabajar con queseras. Estuvimos buscando toda la información necesaria», narra Víctor Fernández. La idea de mudarse se la dio un amigo suyo de Melide que los motivó argumentando que en Galicia no se encontraba el queso venezolano tradicional, que no sabía igual y que no tenía la misma textura. Así que, una vez instalados en Melide, y tras un año de su llegada a España, «en febrero de 2025 ya regularizamos nuestra situación y ya podemos trabajar en el país como tal. Aunque durante todo ese proceso visitamos muchas queseras y posteriormente se nos dio la oportunidad y empezamos a trabajar haciendo el queso latino», explica Víctor Fernández.

Los venezolanos Miguel García, Víctor Fernández yJosé Mejía en su quesería de Deli Llano en Forcarei. / Bernabé / Javier Lalín
Antes de llegar a Lalín y a Forcarei, su base de producción estaba en Sobrado dos Monxes, en una fábrica quesera en la que aprenderieron a hacer también queso gallego. Hace cuatro meses se les presentó la oportunidad de expandir su negocio, y no lo dudaron. «El señor Ramiro Álvarez, con el que trabajábamos nos dijo que se jubilaba y nos preguntó si queríamos tomar las riendas de la quesera que tiene en Forcarei. Nosotros aceptamos y nos mudamos de Melide a Lalín por la cercanía de la empresa», relata el quesero venezolano.
Ahora producen en ambos espacios, pero el cambio era más que necesario porque la demanda de producto ha aumentado en gran cantidad y en Sobrado dos Monxes no podían abarcarla. «En Sobrado tenemos una capacidad de 800 kilos mensuales y ahora ya estamos alrededor de los 6.000 kilos mensuales. Se nos quedaba corto porque la quesera de Sobrado es más pequeña y su capacidad productiva es menor», manifiesta Víctor Fernández. Esta expansión les ha permitido cambiar también el proceso de elaboración ya que en Sobrado tienen la propia explotación de las vacas por lo que pueden hacer queso con leche cruda y en Forcarei «compramos la leche y pasteurizamos y hacemos el queso país y el venezolano con leche pasteurizada».
El crecimiento también les ha permitido aumentar la gama de productos, y es que no solo hacen quesos venezolanos, también fabrican de Paraguay, argentinos, de Honduras y gallegos. Esa es su oferta actual, pero quieren seguir ampliando su línea y por eso «estamos haciendo ahora pruebas con quesos de México», explica Víctor Fernández.
Y es que la nueva quesera de Forcarei cuenta con unas instalaciones inmejorables tal y como explica el productor venezolano: «Esta quesera es una de las más tecnificadas de Galicia. Está entre las mejores porque todo está automatizado, desde el moldeo de los quesos, el prensado y el desmolde».
Desde luego la idea de mudarse ha sido un gran acierto para estos tres emprendedores ya que reconocen que han tenido mucha aceptación por parte de sus paisanos venezolanos e incluso de colombianos y dominicanos. Y es que al final es un producto que los lleva de nuevo hasta sus orígenes y que hace que la distancia con su ciudad o país natal se quede en solo un número. «Cuando llegamos a algunos sitios y un venezolano o un colombiano prueba el queso, hasta las lágrimas se le han caído y se les forma un nudo en la garganta porque reconocen el producto. Muchos clientes, ya por nostalgia, confiesan que lo tienen que comprar semanalmente porque no les puede faltar, y son cosas que a nosotros nos motivan en el trabajo para seguir luchando cada día», relata Víctor Fernández.
Ellos le ponen el alma y el corazón y se encargan personalmente de que el producto llegue al cliente. «A través de redes sociales ofrecemos nuestro producto y lo llevamos directamente a los portales. Recorremos muchas ciudades y pueblos de Galicia. Un 70% de nuestra producción la vendemos puerta a puerta y el resto por mayoristas», narra Víctor Fernández que cada mañana sale de su casa a las tres de la madrugada y hay días en que no vuelve hasta las once de la noche. Todo un esfuerzo para llevar el sabor de Venezuela lo más lejos posible.
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