Sector primario
La producción de leche diez años después del fin de la cuota láctea: Deza y Tabeirós perdieron casi 1.400 granjas
La falta de relevo generacional, los contratos a la baja y el coste de los insumos provocan también el recorte de vacas de ordeño
Sí suben las vacas para producción de carne

Dos veterinarios en una explotación ganadera de Lalín. / Bernabé / Javier Lalín

El IGE acaba de difundir los datos del número de reses y de explotaciones de ganado bovino por municipios en 2025, el año en que se cumplió una década de fin de la cuota láctea. El 1 de abril de 2015 expiraba un sistema que había implantado la UE en 1984 para controlar una producción lechera muy por encima del consumo. España tuvo que atenerse a este sistema de cuotas desde 1986, cuando ingresó en la Unión Europea, y que le permitió producir hasta 6,5 millones de toneladas de este alimento.
Durante más de 30 años, los ganaderos de Deza y Tabeirós, como los demás, tuvieron que acatar un tope de producción y, en algunos casos, asumir multas al pasar esos límites. ¿Nos benefició el fin de la cuota láctea? Permitió producir más, es cierto, pero entre la falta de relevo generacional, la entrada de leche más barata procedente de otros países, la tremenda subida de costes de producción por cuestiones como la guerra que estalló entre Ucrania y Rusia en 2022 o las amenazas de las industrias cada vez que toca renovar contratos, como en la pasada primavera, deja en evidencia que el sector primario aguanta en la zona interior de Pontevedra, pero que pierde fuelle.
A Estrada cae a la mitad
En 2025 estaban operativas en la zona 2.149 explotaciones de ganado bovino, entre las 1.711 de los seis municipios dezanos y las 438 que aportan A Estrada y Forcarei. Son 1.345 menos de las que se contaban en ese 2015. Por entonces, las 3.497 totales se repartían entre las 2.575 de Deza y las 922 de Tabeirós-Montes. ¿Cómo se distribuyen por municipios? El año pasado, Lalín mantenía activas 574 granjas (eran 853 en 2015); Silleda, 319 (507); Vila de Cruces, 249 (388); Rodeiro, 286 (402); Agolada, 160 (255) y Dozón, 123 (170). A Estrada contabiliza 305 (649) y Forcarei, 133 (204). Como vemos, los ocho ayuntamientos cerraron explotaciones en los últimos diez años, sobre todo en A Estrada, Lalín y Silleda.
Puede que la tendencia sea ahora disponer de menos granjas pero con más animales. O no, porque eso conlleva un impacto ambiental y un control mucho más exhaustivo del bienestar de las reses. En Deza y Tabeirós cerraron explotaciones, pero no hay más vacas de leche. En 2015 el IGE contabilizó 38.905 vacas de ordeño, entre las 34.338 de los seis concellos dezanos y las 4.567 de A Estrada y Forcarei. Diez años más tarde, la cifra se queda en las 33.070, es decir, casi 5.900 menos, y se reparten entre las 29.617 de Deza y las 3.453 de la comarca vecina. Veamos los datos desglosados. En Deza, Lalín era y es el único concello con más de 10.000 productoras de leche, en concreto 12.107 animales. Pero es que en 2015 tenía 12.805. Rodeiro y Silleda, que una década atrás partían de cifras similares, con 7.284 y 7.315 cabezas, tienen ahora situaciones distintas: Camba aguanta con 7.088 animales, pero Trasdeza ha bajado a las 5.077. Cruces pasa de las 2.683 a las 1.680 (pierde casi un millar) y, en los municipios de Agolada y Dozón, el descenso también está presente: Agolada pasa de las 1.625 a las 1.312 y Dozón, de las 2.626 a las 2.353. Tabeirós-Montes, con un peso de la producción hortícola muy superior al de leche, contaba en 2015 con 2.518 vacas de ordeño en A Estrada y 2.044 en Forcarei. Ahora, las cifras son de 1.933 y 1.520, respectivamente.

Ganaderos en una subasta de carne en la Central para el mercado navideño. / Bernabé
Los insumos que mencionábamos antes y la necesidad de convertir la ganadería intensiva en una producción que cuide el medio ambiente (como hacían las ganaderías de antaño) explica el auge de otras fuentes de ingresos, como las explotaciones de carne, ayudadas además por la creciente demanda de este alimento desde Marruecos. Esto explica que en una década sí aumenten, aunque sea poco, el número de animales para carne: en 2015 estaban dadas de alta 11.873 cabezas, y en 2025 ya habían alcanzado las 12.333, casi medio millar más. Son las que el IGE denomina como «vacas de no ordeño» y que manifiestan un comportamiento desigual. Sube su censo en los municipios de Dozón (de 1.179 a 1.412); Lalín (de 2.600 a 2.687); Rodeiro (de 1.456 a 1.683) y, sobre todo, en Silleda (de 874 a 1.256). El ascenso de Cruces es casi anecdótico, al incorporar 3 nuevas cabezas para alcanzar las 1.408, y en Forcarei pasa de las 735 a las 890. Sin embargo, el cuidado de vacas que paren terneros para carne baja en Agolada, de las 1.721 a las 1.535, y en a Estrada, de las 1.405 a las 1.362.
Por último, el descenso también afecta a la categoría de otros bovinos, donde se engloban bueyes o terneros: con 35.985 cabezas en 2015, pasamos a las 34.688 diez años después. Hay que destacar, no obstante, el empuje de Dozón, que tenía 2.707 animales en 2015 y ahora contabiliza 3.119, así como de Rodeiro (de 5.793 a 5.818).Lalín, aunque rebaja su censo, mantiene cómodo el liderato: tenía 11.957 altas y sigue a la cabeza, con 11.921.
La leche cruda vuelve a bajar en mayo
Por otra parte, el precio de la leche cruda continúa bajando desde principios de año, seguramente por ese tira y afloja en la renovación de contratos con las distribuidoras. Según los datos del Ministerio de Agricultura, en mayo las explotaciones gallegas cobraron de media 45,5 céntimos por litro, que se convierte en el precio más bajo de junio de 2025. No consuela pensar que el peor dato de los últimos cuatro años está en enero de 2022, cuando se había desplomado a los 37,1 céntimos la media estatal. En este mes de mayo, el promedio estatal está por encima del gallego, como de costumbre, pero no se aleja mucho, con 47,7 céntimos por litro. ¿Por qué ese desplome de precios en 2022? Por la presión de las distribuidoras, pero al estallar la mencionada guerra entre Ucrania y Rusia, el encarecimiento del trigo y del gasóleo forzó a muchas granjas a reducir su número de cabezas y por tanto a recortar la producción, de modo que las distribuidoras se vieron forzadas a pagar de nuevo más por este alimento, hasta el punto de que en diciembre de ese 2022 el precioen origen estaba en los 59 céntimos.
En mayo, Galicia produjo 276.349 toneladas, unas 7.000 por encima de las que registró en abril. Y si es habitual que la media española supere a la gallega porque simplemente aquí se produce más y hay que vender más barato en aras de los costes de traslado, también se mantiene la tónica de que Galicia es la primera productora: a nivel estatal se generaron 659.969 toneladas. De las granjas gallegas sale también buena parte de la leche en régimen ecológico, al contabilizar 2.624 de las 3.650 toneladas totales.
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