Sociedad
Familia que vuelve a casa por verano
El Concello acogió este lunes la recepción a tres niños procedentes del Sáhara que pasarán las vacaciones en núcleos familiares de A Estrada y alrededores. Sus nombres son Ahlam, Lueha y Esmara, de once y diez años de edad. Pese a las barreras del idioma, un lenguaje universal hace posible esta experiencia de convivencia: el amor

Lueha, Ahlam y Esmara posan junto a sus familias de acogida, Amalia Goldar y el alcalde, Gonzalo Louzao. | BERNABÉ/ JAVIER LALÍN
El Concello de A Estrada abrió sus puertas este lunes para recibir a tres de las familias que durante el verano acogen a niños y niñas procedentes del Sahara. Concretamente, este año en el concello hay dos niñas que pasarán julio y agosto en el municipio: Lueha Salec Embarel y Ahlam Mohamed Fadel. La primera se asienta en Cora, mientras que la segunda reside en Couso. Ambas tienen once años y proceden del campamento Auserd. Además, estaban acompañadas por Esmara, que, si bien pasará las vacaciones en Roxos, tiene un estrecho vínculo con las familias de aquí. Esmara y Ahlam es el tercer año que vienen a Galicia durante la época estival, mientras que Lueha es primeriza. En cambio, no ha sido difícil que hiciesen buenas migas.
En este sentido, la recepción era abierta a todos los hogares de acogida que quisieran acudir. En el caso de la comarca de Deza y Tabeirós-Montes, por ejemplo, son un total de 23. Aunque a la cita de ayer solo acudieran dos.
La principal barrera es la del idioma. Los veteranos ya entienden algunas palabras y frases, mientras que la pequeña de Couso está captando, de momento, palabras al aire. No obstante, existe un lenguaje que es universal: el cariño. Y ese, ninguno de los tres tiene problemas para emplearlo. Teresa Gómez, la madre de acogida de Ahlam, explica que esto es precisamente una de las cosas que más les impresiona cuando vienen. «Chámalles a atención a unión e a relación da familia, eles non están acostumados ás mostras de afecto, por iso cando lle das un beso ou un abrazo ao principio ves que son reacios, pero ao que collen confianza son eles os que veñen e te abrazan», dice la estradense.
Tanto Lueha como Ahlam tienen dos hermanas de acogida cada una. Las seis son más o menos de la misma edad, lo que facilita la integración. Jenny Pazos, madre de acogida de Lueha y también novata en esta experiencia, explica: «Cando llo contamos ás nenas estaban máis emocionadas ca nós, dixeron que si ao momento e non vían o día de que chegara á casa».
Compartiendo la recepción con estas familias era imposible no apreciar la cercanía y el amor que se respiraba entre ellas. Incluso cuando la lengua no es el principal código de comunicación, su proximidad era tangible. Las hermanas de Ahlam recitaban aquello que observaban de ella, cómo se quedaba mirando los árboles verdes y el paisaje gallego mientras viajaban en coche, por ejemplo.
Las tres familias coinciden en que la experiencia es muy satisfactoria, no solo por lo que aportan ellas a sus niños de acogida, sino por lo que estos les enseñan a ellas. Quizás, el momento más agridulce es el de la despedida, aunque saben que será un hasta luego, no un adiós.
Por su parte, el alcalde, Gonzalo Louzao, aplaudió el ejercicio de solidaridad de estos estradenses, además de otorgarles un pequeño obsequio de bienvenida a los pequeños visitantes.
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