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Entrevista | Iñaki Asorey Presidente de Motos Veteranas Deza

«Me gustaría que la gente joven se animara más a adentrarse en el mundo de las motos clásicas»

«Mi padre y yo restauramos como hobby, y es algo que hacemos juntos y con lo que llegamos a tener una gran armonía»

Iñaki Asorey posa con algunas de sus motos clásicas.

Iñaki Asorey posa con algunas de sus motos clásicas. / Cedida

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Silleda

Iñaki Asorey Iglesias (Silleda, 1987) lleva una década presidiendo el Motoclub Veteranas de Deza, pero su pasión por estos clásicos se remonta a mucho más atrás. Fue en 2005 cuando, junto a su padre se empezó a interesar por restaurar y reparar motos antiguas, hasta el punto de que en la actualidad posee casi una veintena de ellas.

¿De dónde surge su pasión por las motos veteranas?

Surge entre unos adultos de la localidad de Silleda por revivir lo que está perdido. Al final, son motos que llegan desde el desguace y le damos vida a algo que estaba muerto. Es un poco también por revivir la juventud, de recuperar los recuerdos y sentimos esa nostalgia y esas ganas de ponernos con la moto y restaurarla para revivir aquellos tiempos.

Siendo esta su pasión, tendrá su propia colección personal.

Mi padre y yo tenemos esto como hobby. A mi padre siempre le habían gustado las motos. A mí ya desde niño también entonces empezamos a restaurar la primera moto en 2005 y una tras otra, al final nos hemos juntado con más de 20 motos restauradas por nosotros. Algunas las vendimos para adquirir otra con más valor de mercado. El tema es que al final es una cosa que hacemos entre padre e hijo y llegas a tener una gran armonía entre los dos. Sí que es verdad que cada vez queda menos gente que se dedique a esto y te piden a ti que les repares sus motos, pero terminas haciendo un buen grupo con personas a las que comparten este gusto.

Restaurar y mantener estas joyas sobre ruedas requiere mucho esfuerzo. ¿Cuáles son los mayores desafíos?

Todo depende de cada uno. Del valor sentimental que le quieras dar. Hay piezas de colección que son más difíciles de adquirir por temas de fabricante. En general, cuando empezamos en el 2005 se desconocía un poco el mercado, pero en el momento en el que te vas adentrando en este hobby vas haciendo contactos, aunque es cierto que hay alguna moto que es muy especial y que es muy difícil conseguir y a final tienes que arreglarla tu artesanalmente. Y a día de hoy también han bajado mucho las calidades. Antes encontrabas recambios antiguos y ahora eso ya va desapareciendo por lo que no te queda otra que ir discurriendo y haciendo tus propias piezas.

En esta década que lleva en la presidencia del club, ¿cómo ha evolucionado?

En el motoclub antes había mucha más unión, sobre todo porque era gente más adulta y a lo mejor había más unión. Hoy en día somos alrededor de 30 socios y estos eventos los organizamos siempre los mismos. Me gustaría que en el motoclub se animara más la gente joven a adentrase más en este mundo y que tuviera más apoyo. Esto es algo nuestro que no se debería perder.

Realizan dos concentraciones anuales, la Impalada Galega en abril y la Concentración Veteranas de Deza en junio. ¿Cómo es el proceso de organización?

La Impalada surgió entre amigos de la asociación de veteranos del Deza. Hacía años que se hacía en Cataluña y decidieron traerla también a Galicia para que la gente también degustara un buen cocido de Lalín. Surgió un poco por el amor de las motos y de ese modelo en concreto. La verdad es que tuvo bastante éxito porque vino gente de toda España e incluso del exterior. Supone bastante trabajo por el tema de preparar las rutas, mirar que las carreteras estén bien y organizar los cruces que hay que cortar, entre otras cuestiones. La otra, que es la de veteranas, es la oficial, por así decirlo y es un evento al que también asisten un gran número de motos, en su mayoría gallegas. Esto es reunirse unos grupos de amigos y hablar de motos y poco más.

Existe el mito de que el motor clásico es un hobby de generaciones mayores, ¿ve interés y relevo generacional por parte de la juventud?

Esto depende totalmente del entorno de cada uno. Yo veo que en las personas de entre 30 y 40 años hay un movimiento e interés por restaurar para salir de ruta y tienen ese ánimo por restaurar la moto y reunirse con el grupo de amigos a dar unas vueltas. Igualmente digo que en generaciones más jóvenes no veo ese entusiasmo. Muchas veces también depende del entorno familiar, de si tienen motos clásicas o no.

¿Qué planes o proyectos de futuro tiene Motos Veteranas de Deza a corto y largo plazo?

A corto y largo plazo lo que quiero es seguir manteniendo el motoclub, independientemente de que las cosas sean difíciles o de que se tenga menos tiempo. A mí me da pena, y si no es por la gente que está formando la directiva, si abandonamos el barco no sé quién presidirá el motoclub. Ya lleva 22 años creado y abandonarlo da lástima. Me gustaría que hubiera una renovación de la directiva, con gente joven.

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