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Servicios municipales

Los héroes invisibles del San Paio

Cuando la fiesta acaba comienza su trabajo. Las brigadas de limpieza urbana hicieron posible que las calles estradenses volviesen a la normalidad incluso tras los días más multitudinarios, como el viernes o el sábado

El equipo que trabajó este fin de semana en la limpieza de calles.  | CEDIDA

El equipo que trabajó este fin de semana en la limpieza de calles. | CEDIDA

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A Estrada

Durante las fiestas patronales, los focos apuntan a las orquestas, las procesiones, los fuegos artificiales o las alfombras florales. Sin embargo, mientras la villa celebra, hay un grupo de personas cuyo trabajo pasa prácticamente inadvertido y que, pese a ello, resulta imprescindible. Son las brigadas de limpieza urbana, un servicio silencioso que durante el San Paio volvió a demostrar que la calidad de vida de un municipio también se sostiene con escoba, manguera y muchas horas de esfuerzo.

Tras las actuación de Panorama o David Bustamante, al igual que después del paso de las procesiones o de la retirada de las alfombras florales que ocuparon la calle principal, A Estrada se acostaba entre confeti, vasos, envases y otros restos propios de unas jornadas multitudinarias. Sin embargo, al amanecer, las calles recuperaban su imagen habitual. Y no era esto, aunque a veces se nos olvide, no es cuestión de magia.

Detrás de esa transformación diaria estaba el trabajo coordinado de un equipo de operarios que comenzaba su jornada con las primeras luces del día. Mientras buena parte de los vecinos todavía descansaba, ellos recorrían las calles retirando basura, baldeando el firme y acondicionando los espacios públicos para que la actividad cotidiana pudiera retomarse con total normalidad apenas unas horas después.

Los días de mayor intensidad llegaron el viernes y el sábado. De hecho, las alfombras florales y la acumulación de residuos obligó incluso a prolongar la jornada del día 27 hasta altas horas de la noche para adelantar trabajo ante la carga que se esperaba para la mañana siguiente. Un esfuerzo adicional que permitió que la villa amaneciese limpia..

Son rostros poco conocidos, los de José,Mª José, Alejandra, Antonio, Isabel, José Luis y Mónica. , Acostumbrados a trabajar lejos del protagonismo y, muchas veces, cuando la mayoría duerme. Sin embargo, su labor resulta tan necesaria como discreta. Porque el éxito de unas fiestas no solo se mide por el ambiente o la participación, sino también en estas cuestiones más cotidianas, pero indispensables.

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