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Caza y redes sociales

«O algoritmo ve unha arma e supón»

Armería Estradense denuncia que los algoritmos de las redes sociales penalizan imágenes de armas destinadas exclusivamente a la caza y al tiro deportivo, dificultando la promoción de un negocio sometido a una estricta regulación legal y obligando a sus responsables a sortear constantemente los filtros automáticos para poder llegar a sus clientes

Esteban Tato denuncia que las redes sociales bloquean o eliminan publicaciones relacionadas con la caza, dificultando la promoción de un negocio.

Esteban Tato denuncia que las redes sociales bloquean o eliminan publicaciones relacionadas con la caza, dificultando la promoción de un negocio. / Bernabé / Javier Lalín / FDV

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A Estrada

Las redes sociales se han convertido en un escaparate imprescindible para cualquier pequeño comercio. Sin embargo, para negocios relacionados con la caza, ese escaparate puede convertirse en un muro. Es lo que denuncia Armería Estradense, un establecimiento de A Estrada dedicado a la venta de artículos de caza y pesca desde 2014, que asegura llevar años viendo cómo plataformas como TikTok, Instagram o Facebook eliminan publicaciones, bloquean cuentas y limitan la difusión de imágenes de escopetas, rifles o incluso simples accesorios de uso legal.

Su gerente, Esteban Tato, explica que las restricciones comenzaron hace cuatro o cinco años y que han supuesto la pérdida de cuentas con miles de seguidores. «As máis puñeteiras son Facebook e TikTok. Algo que salga de caza, algo que salga con armas, e eliminan contido sen preguntar», lamenta. En alguna ocasión, añade, la plataforma llegó a calificar una fotografía tomada durante una jornada cinegética como «apología da violencia», mientras que otras publicaciones fueron retiradas por una supuesta «venta ilegal de armas».

Las principales redes sociales mantienen políticas muy estrictas sobre el comercio de armas. Meta, propietaria de Facebook e Instagram, prohíbe la venta entre particulares y restringe los anuncios relacionados con armamento, mientras que TikTok veta la promoción comercial de armas y otros productos regulados. No obstante, esas normas son aplicadas desde sistemas automatizados capaces de detectar imágenes potencialmente problemáticas, un proceso que puede generar errores de interpretación y falsos positivos.

«As armas de caza son legais e cumpren coa normativa; o difícil é convencer diso o algoritmo»

Esteban Tato

— Gerente de Armería Estradense

Eso es precisamente lo que denuncia Tato. «O algoritmo ve unha arma e supón que...», resume. Según explica, el problema se agrava porque apenas existen canales efectivos para recurrir las decisiones. «Nunca vas falar con ninguén. Reclamas e o algoritmo é o que decide». La situación le resulta aún más incomprensible cuando comprueba que en las mismas plataformas es posible encontrar con relativa facilidad contenido para adultos o vídeos de conductas peligrosas, mientras una simple fotografía de una escopeta destinada a la caza acaba siendo retirada o sancionada. «Podo saír a 300 por hora cun coche pola autopista e non pasa nada. Agora, cunha actividade 100 % legal, si», critica.

Repercusión

El comerciante afirma que la situación repercute directamente en su negocio. Además del tiempo invertido en preparar publicaciones que terminan siendo eliminadas, perdió una comunidad de más de 4.000 seguidores y, durante un tiempo, algunos clientes llegaron a pensar que el establecimiento solo vendía productos de pesca. La comparación con esa otra actividad resulta inevitable. «En pesca nunca tivemos problema. Podes ensinar un coitelo limpando un peixe e nunca pasou nada. É a caza a que está machacada», asegura.

Mientras intenta esquivar los filtros cambiando encuadres o evitando mostrar las armas completas, reconoce que trabaja con incertidumbre. «Vou probando», admite. Para una pequeña empresa, concluye, el verdadero problema no es únicamente la retirada de una imagen, sino la sensación de que un algoritmo decide, sin un criterio comprensible y sin apenas posibilidad de defensa, qué contenido puede llegar al público y cuál desaparece antes incluso de ser visto.

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