Fenómenos demográficos
Deza y Tabeirós ante el abismo: sus cifras de natalidad son las peores en 50 años
Los 313 nacimientos distan mucho del pico máximo en medio siglo, en 1976, cuando se habían registrado 1.053 bebés
Los 958 fallecimientos castigan más si cabe su saldo vegetativo

Un abuelo con su nieto. / Jesus Hellín (Europa Press)

La natalidad mantiene una caída sostenida en Deza y Tabeirós-Montes, que en 2025 cerraron con solo 313 nacimientos. El dato marca el nivel más bajo de los últimos 50 años y contrasta con el máximo de 1976, cuando se contabilizaron 1.053 alumbramientos. La evolución confirma el fuerte retroceso demográfico de ambas comarcas, con una pérdida cercana al 70% respecto a aquel pico y una tendencia que refleja el envejecimiento y la falta de relevo generacional en el territorio desde hace décadas. A esta escasa natalidad hay que añadir otra problemática, un saldo vegetativo negativo que amenaza con desertizar más si cabe a los municipios menos poblados.
Los datos del Instituto Galego de Estatística reflejan que las dos comarcas sumaron el año pasado 313 nacimientos y 958 defunciones, lo que arroja un saldo vegetativo negativo de 645 personas. La cifra confirma la fuerte brecha demográfica del territorio, donde las muertes superaron en más de tres veces a los nacimientos.
El comportamiento del pasado ejercicio vuelve a poner de manifiesto la debilidad del relevo generacional en las comarcas. La natalidad se mantuvo prácticamente en mínimos, con solo un nacimiento menos, pero la mortalidad creció con fuerza. Las defunciones pasaron de 890 a 958, es decir, 68 más. Como consecuencia, el saldo vegetativo conjunto empeoró en 69 personas, al pasar de -576 en 2024 a -645 en 2025.
Los mayores saldos negativos se registraron en A Estrada, con 200 habitantes menos por la diferencia entre nacimientos y defunciones, y en Lalín, con 147 menos. Les siguieron Silleda, con -90; Vila de Cruces, con -61; Forcarei, con -57; Rodeiro, con -44; Agolada, con -33; y Dozón, con -13. El balance confirma que el problema afecta tanto a los municipios de mayor tamaño como a los concellos rurales con menos población, aunque en estos últimos el impacto proporcional resulta especialmente intenso.
Por volumen absoluto, Lalín fue el concello con más nacimientos de las dos comarcas, con 126 en 2025, repartidos entre 55 hombres y 71 mujeres. Sin embargo, también registró 273 defunciones, por lo que cerró el año con un saldo vegetativo de -147. La evolución fue peor que en 2024, cuando había sumado 108 nacimientos y 224 fallecimientos, con un balance de -116. Aunque la natalidad aumentó en 18 alumbramientos, el incremento de 49 defunciones hizo que el saldo empeorase en 31 personas.
En A Estrada, el mayor municipio de Tabeirós-Montes, se contabilizaron 79 nacimientos y 279 defunciones, con un saldo de -200, el más negativo del territorio. Frente a 2024, el concello perdió dinamismo natalicio, ya que entonces había registrado 100 nacimientos. Las defunciones se mantuvieron exactamente en 279. Así, el saldo vegetativo pasó de -179 a -200, con un deterioro de 21 personas explicado por la caída de la natalidad.
Silleda cerró 2025 con 47 nacimientos y 137 decesos, lo que deja un saldo natural de -90. El municipio empeoró respecto al ejercicio anterior, cuando había registrado 53 nacimientos y 125 muertes, con un balance de -72. En este caso coincidieron dos factores: seis nacimientos menos y doce defunciones más. El resultado fue un saldo negativo 18 personas superior al de 2024. En Vila de Cruces hubo 27 nacimientos y 88 óbitos, con una pérdida natural de 61 habitantes. El dato también empeora en la comparación interanual. En 2024 se habían producido 22 nacimientos y 72 fallecimientos, con un saldo de -50. Aunque hubo cinco alumbramientos más, el aumento de 16 defunciones elevó el saldo negativo en once personas.
Rodeiro anotó 12 nacimientos y 56 fallecimientos, con un saldo vegetativo de -44. La comparación con 2024 muestra una situación prácticamente estabilizada, aunque todavía negativa. El año anterior se habían registrado ocho nacimientos y 51 fallecimientos, con un saldo de -43. En 2025 hubo cuatro nacimientos más, pero también cinco defunciones más, por lo que el balance empeoró en una persona. En Agolada, el saldo vegetativo fue de -33, resultado de 11 nacimientos y 44 defunciones. A diferencia de la mayoría de municipios, el balance mejoró respecto a 2024, cuando se habían producido 17 nacimientos y 62 fallecimientos, con un saldo de -45. La mejora no se debió a un repunte de la natalidad, que bajó en seis nacimientos, sino al descenso de la mortalidad, con 18 defunciones menos. Dozón fue el concello con menor volumen demográfico en los registros, con 3 nacimientos y 16 defunciones, lo que deja un saldo de -13. En 2024 había registrado también tres nacimientos, pero 17 fallecimientos, con un balance de -14. La situación apenas varió y el saldo mejoró en una persona por la ligera reducción de la mortalidad. Y Forcarei cerró 2025 con 8 alumbramientos y 65 defunciones, para un saldo vegetativo de -57. En 2024 había contabilizado tres nacimientos y 60 fallecimientos, con el mismo saldo negativo de -57. El aumento de cinco nacimientos quedó neutralizado por el incremento idéntico de las defunciones.
Sin uniones matrimoniales en Dozón
Las comarcas registraron durante el pasado año un total de 198 uniones matrimoniales, dos menos que el año anterior, según los datos del departamento autonómico de estadística.
La evolución apunta a una práctica estabilidad en el conjunto del territorio, aunque con comportamientos desiguales por municipios. A Estrada volvió a concentrar el mayor número de enlaces, con 79, uno menos que en 2024, seguida de Lalín, que bajó de 61 a 54. Silleda repitió las 24 uniones del ejercicio anterior, mientras que Vila de Cruces protagonizó el mayor avance, al pasar de 16 a 22 matrimonios. También crecieron Forcarei, de 6 a 9, y Rodeiro, de 4 a 5.
En sentido contrario, Agolada descendió ligeramente, de 6 a 5, y Dozón no registró ningún matrimonio tras los 3 contabilizados en 2024. En el balance comarcal, la reducción de Lalín y Dozón y el leve retroceso de A Estrada compensaron los incrementos de Vila de Cruces, Forcarei y Rodeiro. El resultado final deja una caída muy moderada, del 1%, y confirma que las uniones matrimoniales se mantienen en niveles similares a los del ejercicio precedente.
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