Fiesta de Interés Turístico de Galicia
Fe bajo el sol de Lalín: cuando la devoción a la Virgen de O Corpiño pesa más que el termómetro
Protección Civil asistió a once personas por golpes de calor e indisposiciones mientras un conductor de un autocar portugués dio positivo en un control de alcoholemia

Bernabé
El sol del amanecer en Lalín anunciaba este miércoles una jornada de calor sofocante en el día grande de la romería de la Virgen de O Corpiño, algo que se fue confirmando con el paso de las horas. A las ocho de la mañana, las campanas del santuario convocaron a los primeros fieles a la misa inicial. Pese al termómetro al alza, el goteo de devotos era constante en los accesos del templo lalinense. Llegaban exhaustos por las caminatas, pero movidos por una fe inquebrantable heredada de generación en generación. Sucede todos los años, pero cada vez impresiona más un acto de fe tan multitudinario como el vivido los 24 junio en Santa Baia de Losón.
A las once de la mañana se celebró la emotiva misa de los enfermos, un momento de recogimiento absoluto y de profunda solidaridad. Los rostros sudorosos de los fieles reflejaban fatiga bajo sombreros de paja y pañuelos, mostrando un sacrificio físico inmune a las temperaturas extremas de la jornada estival. Al mediodía comenzó la concurrida misa solemne en un ambiente asfixiante, pero sobre todo de gozo cristiano. La incomodidad pasó a segundo plano gracias a la música al final de la mañana, eje esencial de este tipo de celebraciones. La Banda de Música de Vilatuxe aportó solemnidad al acto litúrgico, mientras el grupo folclórico Xirandola devolvía la alegría popular a los fieles presentes con ritmos tradicionales después de una liturgia que enfatiza con el carácter místico de la cita.
Sombreros, agua y devoción: la romería de O Corpiño 2026 desafía al calor en su día grande. / Bernabé
El momento culminante llegó tras concluir la misa solemne de las 12.00 horas, que este año no pudo estar presidida por el obispo de Lugo, Alfonso Carrasco, debido a problemas de agenda. Al repicar las campanas, las miradas se elevaron al campanario, desde donde se lanzó una espectacular lluvia de miles de pétalos sobre la imagen de la Virgen de O Corpiño mientras los vivas atronaban en el exterior del templo. El estallido unánime de aplausos hizo olvidar el implacable castigo térmico que en ese momento se vivía en el santuario mariano. Acto seguido arrancó la procesión por los exteriores del recinto religioso. Cumpliendo con la tradición ancestral de esta celebración única, muchos fieles se agacharon para pasar por debajo de las andas de la Virgen, buscando protección divina y agradeciendo favores en un contacto místico profundamente emotivo.
Ante estas condiciones meteorológicas extremas, Protección Civil de Lalín tuvo que emplearse a fondo durante la mañana del día grande en Santa Baia de Losón. Al cerrar el operativo oficial de la romería, informaron de la asistencia in situ a once personas con indisposiciones relacionadas con el calor, como lipotimias, bajadas de tensión e hipoglucemias. La mayoría recibió el alta en el lugar, pero un afectado requirió traslado en ambulancia al Centro Integral de Saúde (CIS) lalinense. Estas incidencias afectaron a peregrinos de procedencias tan diversas como Vila de Cruces, Bilbao, Corcubión, Forcarei, Friol o Acibeiro, confirmando el enorme poder de convocatoria de la cita.
A los problemas de salud se sumó una llamativa incidencia vial. Una patrulla de la Guardia Civil de Tráfico interceptó un autobús que realizaba maniobras extrañas en la carretera entre Losón y Prado en sentido de regreso. El chófer arrojó un resultado positivo en el control de alcoholemia por superar los límites establecidos, obligando a inmovilizar el vehículo. Un grupo de 34 pasajeros, procedentes de Portugal, permaneció parado varias horas fuera del autocar en plena carretera.

Un pulpeiro ofrece agua a los pasajeros del bus lusitano. / FDV_Externas
Ante el implacable bochorno reinante, los propios agentes de la Guardia Civil de Tráfico detuvieron a varios furgones de pulpeiros que regresaban de O Corpiño a sus lugares de origen. Utilizando vasos y las garrafas de agua que estos transportaban, los guardias dieron de beber a todos los viajeros lusos que lo solicitaron. Finalmente, la Benemérita confirmó que el grupo de romeros portugueses de avanzada edad pudo retomar la marcha con total normalidad con la llegada de un conductor profesional sustituto que pilotó el autobús de vuelta a su país de origen.
Al concluir los actos, los devotos buscaron desesperadamente agua y espacios de sombra, exhaustos pero reconfortados. El multitudinario día grande de la Virgen de O Corpiño demostró de nuevo que ningún termómetro puede frenar el fervor popular de esta cita religiosa de Lalín. La combinación de la música de Xirandola y la Banda de Vilatuxe, el misticismo del paso bajo la imagen, las atenciones sanitarias y la anécdota del autobús compusieron una página inolvidable donde la fe compartida se impuso al sofocante calor. El histórico evento cerró así una vibrante jornada cargada de una devoción verdaderamente inquebrantable en el corazón de Galicia.
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