Arte contemporáneo
Misha Bies Golas expande su universo en el CGAC
La propuesta «Sombras no Dobre Espazo» invita a un recorrido performativo que explora las posibilidades formales de la luz, la materia y la arquitectura

Misha Bies Golas comentando la ampliación de su muestra en el CGAC. / Manu Sánchez
El Centro Galego de Arte Contemporánea (CGAC) inaugura una destacada ampliación de la exposición del artista Misha Bies Golas en su emblemático Doble Espacio. Bajo el título Sombras no Dobre Espazo, esta nueva instalación amplía la muestra antológica que abrió al público el pasado 22 de mayo, que reúne una cuidada selección de más de dos décadas de la heterogénea producción creativa del autor lalinense Miguel Calvo Ulloa. La exhibición completa, que se consolida como uno de los eventos culturales más significativos de la temporada en la comunidad autónoma, permanecerá abierta a los visitantes hasta el próximo 6 de septiembre. El conselleiro de Cultura, José López, fue el encargado de inaugurar la muestra en compañía de Eva López Tarrío (primera exposición desde su nombramiento al frente del centro artístico gallego) y de Anxo Lorenzo, director xeral de Cultura.
Esta propuesta reciente se presenta como una gran instalación aérea de carácter móvil en la que el creador, reconocido también por ser uno de los miembros fundadores del colectivo Nova Escultura Galega, ha venido trabajando de manera continua desde el año 2020. De la estructura suspendida penden sugerentes formas orgánicas de piel que interactúan constantemente con el entorno, generando un dinámico teatro de sombras que introduce una dimensión temporal y performativa dentro del recorrido del museo. Con ello, el autor logra que la pieza trascienda la mera materialidad física de sus componentes para proyectarse directamente en el plano arquitectónico a través de los efectos lumínicos, convirtiendo la propuesta artística en algo tangible para el espectador.
El origen de los materiales empleados añade una capa de profunda singularidad y memoria a la creación. Las piezas constitutivas de la instalación parten de fragmentos de pergamino procedentes de procesos artesanales de curtido que originalmente sirvieron como sobrantes para la confección de las cartas de un mesón castellano. En dichos soportes todavía persisten los cortes rectilíneos de origen, así como diversas incisiones que en su momento se practicaron con el fin de tensar las pieles durante su manufactura. Misha Bies Golas interviene sobre estas huellas del pasado modificándolas mediante cortes más curvos y sinuosos, transformando así los restos industriales en elementos escultóricos, móviles e instalaciones que juegan activamente con el espacio.
Este ejercicio plástico entronca directamente con la historia del arte moderno y contemporáneo. Por un lado, resulta evidente su parentesco con la genealogía de las composiciones móviles propias de la vanguardia europea. Asimismo, dialoga con la herencia de destacados artistas españoles como Julio González, Pablo Gargallo, Ángel Ferrant o Eugenio Granell, quienes emplearon con maestría las estructuras recortadas en sus respectivos trabajos escultóricos y pictóricos. Por otra parte, en la concepción del Doble Espacio como un gran secadero resuena con claridad la influencia de un célebre proyecto que el reconocido artista Christian Boltanski celebró en el año 1997 en el cercano convento de San Domingos de Bonaval.
La obra actual constituye un nuevo ensayo dentro del proyecto de investigación y realización artística que el creador lalinense ha desarrollado previamente en otros lugares y contextos geográficos. Esta presentación específica se suma a una serie de experiencias previas que tuvieron como escenario su propio taller de trabajo, el histórico monasterio de la Inmaculada Concepción de Loeches y el Museo Oteiza. De este modo, la instalación adopta de manera definitiva el carácter de una investigación en permanente evolución, donde la luz, el material de origen, los objetos resultantes y la arquitectura de la sala entran en un diálogo íntimo para explorar las infinitas posibilidades formales de cada emplazamiento.
En su conjunto, la exposición del autor dezano se configura ante el espectador como una estructura abierta y vectorial muy próxima al concepto de metarrelato. La calculada disposición de las diferentes obras en las paredes, los suelos y los techos remite directamente al espacio del taller como un modelo epistemológico fundamental. Se recrea así un lugar de ensayo continuo en el cual la forma plástica, el pensamiento conceptual y la materia física se producen e interactúan de manera simultánea. De esta forma Misha Bies Golas salda su particular deuda de décadas con el centro artístico de la capital de Galicia.
Lorenzo subrayó el objetivo de convertir al CGAC en «centro artístico de referencia do eixo atlántico», y volvió a incidir en que se va a contar con el sector, al que invitó a su «participación activa e conxunta», en la elaboración del primer Plan Director de la historia del CGAC en sus 30 años de existencia, «nunha folla de ruta que vai definir as novas extratexias, baseadas no permanente diálogo e contacto con todos os axentes culturais e artísticos».
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