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Infraestructuras

Vecinos de A Bandeira denuncian la acumulación de restos de obra y la modificación de señalización en las obras de una pista provincial de acceso a la N-525

Los residentes en Murallón tienen que desplazarse ahora hasta Piñeiro si quieren entrar en la aldea

En una finca ya se instaló meses atrás una fuente para los peregrinos sin permiso previo del dueño

Vecinos de A Bandeira alerta de la acumulación de restos de obra

Bernabé/Javier Lalín

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Salomé Soutelo

Salomé Soutelo

Silleda

Las obras de mejora de la carretera provincial que conduce desde A Bandeira a Piñeiro y Cira causan descontento entre varios vecinos. Dos de ellos tienen propiedades en el lugar de Murallón y, mientras a uno le ocupan la finca con restos de obra sin su autorización, al otro le obligan a dar un rodeo para poder acceder a su vivienda en coche. Carlos Goris habita en una vivienda que tiene más de 100 años y pegada, en la práctica, al punto kilométrico 310 de la N-525. Solo tiene que tomar el desvío de la carretera provincial y emplear la pista municipal.

Pero a partir de ahora, como ya no hay línea continua, no le queda otra que conducir casi hasta Piñeiro (que queda a 2 kilómetros) y dar la vuelta, tanto si se incorpora a esa carretera provincial en dirección a Silleda como en dirección a Santiago. Este jueves presentó un escrito en el Concello da constancia de esta modificación. "En el desvío a Piñeiro han pintado una línea continua separando los dos carriles. En dicho punto también confluye el tramo de la antigua carretera nacional que da acceso a nuestra casa. Esa línea continua nos permite la salida con dificultad, pero nos prohíbe de facto la entrada a la misma", de modo que los afectados o conducen varios metros más para dar la vuelta o se saltan la señalización.

La nueva señalización elimina la línea discontinua para acceder a las viviendas.

La nueva señalización elimina la línea discontinua para acceder a las viviendas. / Bernabé / Javier Lalín

La vivienda de Carlos Goris linda con una finca de Luis Lorenzo Fiuza. Ambos recuerdan que en esta parcela, al pie de la carretera, varios meses atrás se colocó una fuente para que bebiesen los peregrinos, pero sin previo aviso a Fiúza, que indica que «nos costaba más trabajo denunciar que mover el grifo». La fuente está estos días casi cubierta por la maleza, y en invierno el agua suele cubrir el suelo y convertirse en limo muy resbaladizo. Pero desde hace un par de meses, en una parte de esta finca se acumula gravilla procedente de las obras de mejora de la vía provincial, que va a dotarse de aceras. Tampoco hubo solicitud de uso de esa finca para el depósito de esos escombros (que proceden de piedra triturada), «pero sí me mandaron una carta desde la administración para que la desbrozase», por su proximidad a la vivienda de Goris, relata Lorenzo Fiuza. El problema es que no puede acceder a la parcela precisamente por los restos de obra, que ya tapan las vistas de la vivienda. Fiúza valora la denuncia de estos hechos, y Carlos Goris apunta, en su escrito, que al no poder desbrozarse la parcela que linda con su vivienda, en las próximas semanas va a aumentar el riesgo de incendio.

Vecinos de A Bandeira alerta de la acumulación de restos de obra

Bernabé/Javier Lalín

La Diputación de Pontevedra adjudicó en enero esta mejora de la accesibilidad de la Vía da Plata a su paso por la carretera provincial EP-6511, con la incorporación de un sendero peatonal, la recogida de pluviales y medidas de calmado de tráfico, amén de esa nueva señalización que acaba de despertar polémicas.

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