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Apicultura

Radiofrecuencia contra los nidos de Vespa velutina en A Estrada

La firma holandesa Robor prueba en colmenares de Mel de Liñares en Arca un sistema que localiza nidos a través de un microchip, un receptor o un móvil

Permite emplear un dron para las colonias de acceso más complicado

Prácticas de radiofrecuencia en un colmenar de David Liñares en Arca.

Prácticas de radiofrecuencia en un colmenar de David Liñares en Arca. / Bernabé / Javier Lalín

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Salomé Soutelo

Salomé Soutelo

Lalín

En Galicia, los primeros nidos de avispa asiática se detectaron en 2012, en A Mariña lucense y en Val Miñor. Desde entonces, esta especie invasora se ha adaptado de tal modo que cubre prácticamente toda la comunidad y ya no construye sus nidos secundarios en árboles ni en tejados de casas: ahora pueden localizarse en matorrales, en medio de 'silveiras' y hasta en cascos de motos de algún que otro garaje. Su pericia es tal que aunque no use esa colmena secundaria dos años consecutivos, procura construir la siguiente no más allá de medio kilómetro, porque donde se asienta por primera vez sabe que tiene agua cerca.

Desde hace años, apicultores y consumidores podemos echar mano de trampas como una mezcla de agua, levadura fresca y alcohol (éste repele a las abejas), sistemas 'troyanos' que permiten salir a la avispa impregnada de un biocida que matará a la colonia entera, o un depredador natural, el halcón abejero. Pero son insuficientes. Desde 2017, la firma Robor Nature desarrolla un sistema de detección de nidos de velutina por radiofrecuencia. Presentó el kit en la última feria de Alvariza en Lalín, el pasado mes de febrero, y esta semana ensaya sus resultados en tierras gallegas. El lunes el apicultor lalinense David Liñares, responsable de Mel de Liñares, participó en una primera sesión en Fornelos de Montes, «onde localizamos catro niños» y este miércoles probaron su eficacia en uno de sus colmenares en A Estrada.

La firma holandesa Robor prueba en colmenares de A Estrada un sistema de radiofrecuencia para localizar nidos de velutina

Abel Kavanagh / Robor

Liñares explica que el proceso comienza con la instalación de una zona que sirve de 'cebo' para atraer avispas asiáticas. Se marcan varias con rotuladores de colores. El siguiente paso es colocarles un microchip, «que é como un pendiente». Hay que tener en cuenta el peso del ejemplar, para que ese transmisor no interfiera en su comportamiento natural ni en su vuelo. Así, si el insecto pesa 300 miligramos, el transmisor pesa 190 y, además, es recuperable a través de un imán para volver a utilizarlo. Las avispas se sueltan en una zona de vuelo, para ver cómo se comportan, y después se sueltan. El transmisor que portan envía señales a un receptor, una especie de pistola con radiocontrol que nos va acercando al nido. La señal también puede ser enviada al teléfono móvil, a través de la App Vespa Finder, que Robor lanzó en 2024, o un dron, en casos en los que los nidos de velutina estén en lugares de difícil acceso. La web de la empresa indica que el sistema de radiofrecuencia cubre una distancia de 550 metros con smartphone (si el transmisor es VFT160, el idóneo para estos avispones), que pasan a 1.000 con un reflector de enfoque y suben a los 2.200 si se emplea un receptor de mano y a los 4.000 si se opta por un dron. Cualquiera de estos receptores va a indicar si el nido está en un árbol, en medio de la vegetación o incluso bajo tierra.

Esta tecnología contra la Vespa velutina reduce los costes de retirada de nidos, pero no quiere suplir la labor de otras técnicas de trampeo que, por cierto, los apicultores recomiendan adelantar ya a las primeras semanas de primavera para eliminar las reinas y evitar así que construyan los nidos secundarios.

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