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Instalaciones deportivas

La grada del campo de fútbol de Lalín muestra un estado deplorable y exige soluciones urgentes

Hay parte del techo sin uralitas y la corrosión amenaza la estructura

La Federación Española de Fútbol obliga a los clubs a acreditar la seguridad del graderío con un informe oficial

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Alfonso Loño

Alfonso Loño

Lalín

Poco o nada se parece el estadio municipal Manuel Anxo Cortizo de Lalín de aquel campo entonces conocido como O Empalme, que se estrenó a principios de 1960. El único terreno de juego de hierba natural dio paso a dos de superficie sintética –el principal renovado hace cuatro años– pero hay un elemento que distorsiona unas instalaciones que a diario son utilizadas por centenares de deportistas. Al club de fútbol y a su escuela se suman los de disciplinas como el rugby o la escuela de atletismo. El graderío principal, construido a mediados de los años 70 del siglo pasado, muestra un estado lamentable y su imagen trasciende al mínimo decoro que debería tener una instalación pública.

Su estructura, de hormigón y ladrillo, acusa el paso de los años y esta grada apenas fue objeto de reparaciones en su más de medio siglo de vida. En la actualidad, y dejando la estética a un lado, el graderío no está preparado para recibir a los aficionados que, además de los locales, puedan llegar a Lalín para, al margen de otras disciplinas deportivas, presenciar los encuentros del CD Lalín en la Tercera RFEF, una de las categorías nacionales del fútbol español. En su cubierta de uralita hay huecos del tamaño de un balón de fútbol por los que se cuela el agua los días de lluvia y en la parte izquierda [mirando al terreno de juego] las uralitas rotas o desprendidas ni fueron repuestas.

El gobierno local, en 2019, contrató por 17.800 euros un proyecto básico para la reforma de las instalaciones que luego debería plasmarse en un documento técnico y que incluía un nuevo graderío, vestuarios y despachos para los clubs. La tribuna iría paralela a la carretera PO-534; es decir, enfrente de la actual. Tras la renovación del césped en el campo principal, proyecto que rebasó los 600.000 euros, se garantizó que para el actual mandato municipal estaría construida la nueva grada, dejando para otra fase la demolición de la actual y la creación de dos canchas de fútbol-7, una de ellas cubierta.

Aunque no sería oportuno realizar un desembolso económico importante para actuar en una grada que será demolida, sí urgen soluciones por seguridad e imagen. La norma de la Federación Española establece que el estado de las gradas en Tercera Federación debe garantizar seguridad estructura mediante una certificación oficial vale la estabilidad estructural de la grada y la solidez de sus materiales.

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