Población
La zona nororiental de Pontevedra pierde más de 2.300 hogares en los últimos 15 años
Es la única comarca de la provincia que rebaja su volumen de viviendas habitadas
Aunque pedrominan las casas unifamiliares, sube la cifra de pisos

Vista de la aldea de Codeseda, en A Estrada. / Bernabé / Javier Lalín

La pérdida de población y la concentración de habitantes en los cascos urbanos (o emigrados a otras localidades fuera de las comarcas) por motivos laborales o de formación, explica que Deza y Tabeirós-Montes hayan pasado de las 27.236 viviendas habitadas en 2010 a las 24.864 de 2025, según los datos por áreas que acaba de difundir el IGE en su Enquisa estrutural a fogares. Es la única área de la provincia que reduce su número de hogares desde la conocida como crisis del ladrillo, pues Pontevedra Sur pasa de los 38.899 a los 42.043; Caldas-O Salnés sube de los 48.655 a los 54.973; O Morrazo asciende, aunque sea poco, al mudar de los 31.134 a los 31.798; Pontevedra, con 41.704 hogares en 2010, cierra 2025 con 48.884, y Vigo, por último, asciende de los 153.294 a los 169.516.
No se trata, en absoluto, de un problema de falta de vivienda: en muchas parroquias de Deza y Tabeirós-Montes hay decenas de hogares vacíos porque sus moradores han fallecido o se han trasladado a vivir a otro lugar. Y los nuevos tipos de familia también determinan la superficie del hogar que precisan. Si hace 40 años era normal que una pareja tuviese tres hijos y, por tanto, necesitase un piso o vivienda de al menos 120 metros cuadrados (m²) ahora, el aumento de los hogares unipersonales o de una pareja con uno o dos hijos demandan casas más pequeñas y, por tanto, con menos gastos de mantenimiento. En 2010, en el área de Pontevedra nororiental, a la que pertenecen los ocho municipios de Deza y Tabeirós-Montes, había 8.623 pisos con hasta 90 m², seguidos de cerca por los 8.559 de entre 90 y 120 m², pero en un podio que lideraban los 10.054 hogares con una superficie por encima de los 120. En la actualidad, ha bajado el número de hogares en las tres categorías, pero se imponen ya los que tienen menos de 90 m², con 8.506, por delante de los 8.482 con más de 120 metros cuadrados, y los 7.877 con entre 90 y 120. Deza y Tabeirós se suman, de este modo, a una tendencia hacia casas más pequeñas que se daba ya en la pasada década en el resto de comarcas salvo en O Salnés y que ahora ya es generalizada en toda la provincia.
Decíamos que las aldeas están perdiendo población y la gente joven se concentra en los cascos urbanos de los municipios. Pero en Deza, salvo Lalín y Silleda, la población de los cascos urbanos tiene un peso inferior al de las parroquias, como ocurre en Forcarei. Por eso, según la clase de vivienda, siguen predominando los hogares en viviendas unifamiliares frente a los de edificios con más de una vivienda. En 2010 las cifras eran, respectivamente, de 17.034 y 10.202. En 2025, el IGE contabiliza 14.218 viviendas unifamiliares frente a 10.646 pisos, por lo que ese predominio va reduciendo distancias, síntoma seguramente de la falta de relevo generacional en las aldeas y el éxodo a zonas más grandes.
La migración a cascos urbanos explica, por ejemplo, que haya menos hogares con terraza, patio o jardín: el IGE no dispone de datos de 2010, pero sí de 2015, cuando 22.459 viviendas tenían este servicio. Ahora son 20.605, casi 2.000 menos. Y ese descenso corresponde a los jardines o patios privados, al pasar de los 21.666 a los 19.248, mientras que los de uso comunitario suben en una década de los 1.287 a los 2.309, es decir, casi se duplican.
También mejora la extensión de la red de abastecimiento y de saneamiento de aguas (es una competencia de la administración municipal). Ahora, hay 18.051 hogares con conexión a la traída de agua, frente a los 13.573 de 2015. En cuanto al tratamiento de aguas residuales, los 16.957 hogares también superan a los 13.544 de diez años atrás. Ocurre también con la recogida de basura: de las 18.613 viviendas con este servicio se ha pasado a las 21.601.
Los efectos económicos de la crisis
En 2010 España estaba inmersa en una crisis inmobiliaria, que estalló por el desplome del precio de la vivienda y la quiebra de decenas de empresas constructoras. La situación afectó al día a día de miles de familias que, en el caso de nuestras comarcas, convertía en una carga los gastos de la vivienda para 18.321 hogares (es decir, seis de cada 10). Hoy en día, a pesar del encarecimiento de la vivienda, la cesta de la compra o los combustibles, son solo 5.114 hogares (2 de cada 10) los que tienen dificultades para afrontar esos gastos. En el resto de las comarcas, también mejora la economía familiar en los gastos de la casa en las comarcas de Caldas, O Morrazo y Vigo.
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