Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Nuevas tecnologías

Frente a la IA, el valor de lo humano

Cada vez es más común ver carteles e ilustraciones promocionales con un estilo similar y asociado al uso de inteligencia artificial. Una práctica que impacta en el trabajo de diseñadores gráficos e ilustradores

Rosa de Cabanas junto al cartel de la Ascensión, de su autoría.

Rosa de Cabanas junto al cartel de la Ascensión, de su autoría.

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
A Estrada

Crear solía ser una de las capacidades vinculadas directa y exclusivamente al ser humano. En cambio, desde hace un tiempo y con la aparición de la inteligencia artificial generativa, esta cualidad diferencial de nuestra especie empieza a desdibujarse. La cuestión se vuelve más peliaguda al aplicarla al mundo laboral, especialmente en profesiones de la rama artística y de humanidades. Sectores que ya solían estar precarizados se enfrentan ahora a un reto difícil de superar y que, a priori, parece que solo puede empeorar. Uno de ellos es el del diseño gráfico y la ilustración. Y aunque el debate es mucho más amplio, en las siguientes líneas lo centraremos en el diseño aplicado a la cartelería.

Llega el verano y eso implica una avalancha de eventos festivos y culturales que, por supuesto, deben ser anunciados. Para las personas y empresas dedicadas a la creación de carteles –tanto digitales como físicos– en la zona, esta sería tradicionalmente una buena época en lo que a trabajo respecta. Sin embargo, cada vez es más frecuente encontrarnos con carteles e imágenes generados por IA, lo que significa una oportunidad laboral perdida para estos profesionales.

Rosa Herraiz, conocida a nivel artístico como Rosa de Cabanas, es en A Estrada una de las personas que más diseños ha firmado, no solo para carteles, sino también para otros formatos, como la carta a los Reyes Magos que cada año lanza el Concello para los más pequeños. Ella reconoce que el uso de esta tecnología afecta no solo a su trabajo, sino a la percepción general de su sector y la labor que realiza. «É un tema complexo, pero poderiamos dicir que as ferramentas de IA agudizan a precaridade dunha profesión nun momento no que xa non se valoraba debidamente», cuenta, y añade: «O deseño gráfico moitas veces non se considera necesario, enténdese como un gasto sen ver todo o que aporta e pode axudar a un negocio ou un evento». En este sentido, Herraiz explica: «A man humana ten ese factor diferencial que aporta valor, especialmente hoxe en día». Con todo, la arquitecta e ilustradora admite que, bien usada, la IA puede ser de utilidad, aunque «debe haber un profesional detrás para filtrar». Y, sobre todo, incide: «É importante lexislar para protexer a artistas e profesionais ante o avance da IA. E limitar o seu uso por parte das institucións públicas, que son as primeiras que deben dar exemplo. Se é triste ver o uso descoidado que fan asociacións pequenas ou particulares, ver o que fan algúns concellos é inaceptable».

En la misma línea nos habla Laura Caneiro, también estradense, y que, si bien ha entrado en el mercado laboral en un momento en el que ya existía la IA, defiende al igual que Herraiz la necesidad de legislar y regular el uso de esta herramienta. «No meu caso é diferente, xa que comecei fai pouco e aínda estou creando unha carteira de clientes propia, pero sei que moitos profesionais que levan máis tempo se están vendo afectados», señala. Caneiro forma parte de la Asociación de Ilustradores de Galicia, que viene de realizar una intensa campaña reivindicando la regularización del empleo de esta tecnología. Las protestas parten no solo de los perjuicios que sufre el gremio, sino también de la ilegalidad de algunas prácticas, como el robo de datos para entrenar los modelos de inteligencia artificial, entre otras. A mayores, también reflexiona: «O que da a entender esta situación é que ilustrar é esta cousa decimonónica baseada na mera decoración, que calquera pode facelo, cando non é así. Isto require formación, sexa académica ou autónoma, e unha reflexión e pensamento previo a crear».

Otra rama que sufre el látigo de la IA es la de imprentas y copisterías. En este caso no solo disminuye el trabajo, sino que lo complica. Tanto en Marcaxe de Lalín como en O Copión de A Estrada coinciden: los diseños de la IA llegan con errores que luego deben ser modificados manualmente.

En la empresa lalinense exponen: «Mándannos carteles que despois debemos correxir. O formato do documento non é correcto para a impresión, a calidade é mala, os logos aparecen cambiados. Ao final temos que facelo nós de cero». Además, observan una estandarización en el estilo que hace que se pierda el factor de originalidad con el que cuentan los realizados por una mano humana. «É moi fácil distinguir cando algo está feito con IA, son todos os carteis iguais». Lo mismo comparten desde O Copión, que, a mayores, añaden: «Ahora diseñamos muchísimo menos, pero corregimos muchísimo más. Lo que la gente no sabe es que esto da más trabajo, y, por lo tanto, al final sale más caro».

Así pues, queda esperar para comprobar la evolución de una situación que no solo afecta al sector que hoy protagoniza este reportaje, sino que golpea gran parte de las profesiones actuales y que, utilizado sin responsabilidad, puede ser un arma de doble filo.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents