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XXII Concentración de Veteranas de Deza

Rugidos de antaño toman las carreteras de Deza

Un centenar de motos clásicas llegadas de las cuatro provincias gallegas participó este domingo en la cita organizada por Veteranas de Deza, con salida en Silleda y una ruta de unos 95 kilómetros por distintos puntos de la comarca. La pieza más antigua fue una Terrot HST de 1929, procedente de Sanxenxo

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Xan Salgueiro

Xan Salgueiro

Silleda

Silleda volvió a convertirse este domingo en punto de encuentro para los amantes del motor clásico con la celebración de la XXII Concentración de Veteranas de Deza, una cita ya consolidada en el calendario comarcal y que volvió a reunir en torno a un centenar de motocicletas de época. La participación se mantuvo en la línea de anteriores ediciones, con presencia de aficionados llegados de las cuatro provincias gallegas y con un numeroso contingente de la comarca dezana.

La jornada arrancó en la calle Cartagena, donde se formalizaron las inscripciones a partir de las 10:00 horas y donde el público pudo contemplar auténticas joyas sobre dos ruedas antes del inicio del recorrido. Por allí se dejó ver una comitiva municipal encabezada por la alcaldesa, Paula Fernández Pena. Para poder participar, las motocicletas debían ser anteriores a la década de 1980, y la media correspondía al período comprendido «entre 1965 y 1968», tal como refiere Iñaki Asorey, presidente del club organizador. Entre las marcas más habituales destacaron Montesa y Bultaco, dos nombres inseparables de la memoria motociclista de varias generaciones.

Uno de los grandes atractivos de la concentración fue la presencia de la moto más antigua de la jornada: una Terrot HST de 1929, llegada desde Sanxenxo. Su participación sirvió para reforzar el carácter histórico de una cita que no se limita a exhibir vehículos, sino que reivindica la conservación de un patrimonio mecánico y sentimental que sigue despertando admiración allí por donde pasa.

Tras la concentración inicial, los moteros emprendieron una ruta de unos 95 kilómetros que llevó la caravana clásica por distintos puntos de la comarca. El recorrido salió de Silleda hacia las localidades lalinenses de Prado, Gresande y Vilatuxe, para regresar después a tierras trasdezanas por Laro. Desde allí, los participantes atravesaron el núcleo urbano silledense y continuaron por Carboeiro hasta Merza, ya en el municipio de Vila de Cruces, siguiendo posteriormente por Bascuas y Gres. Tras una parada para reponer fuerzas con un pincho en A de Rafael, la expedición continuó por Piloño, Vila de Cruces y Brántega, en el municipio de Agolada, antes de regresar nuevamente a Lalín por Cercio y O Corpiño.

El cierre de la concentración tuvo lugar en Casa San Martín, donde alrededor de 85 personas compartieron comida tras completar la ruta. La jornada combinó así carretera, historia, compañerismo y admiración por unas máquinas que, décadas después de salir de fábrica, siguen demostrando que la pasión por las motos veteranas continúa muy viva en Deza.

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