Historia local
La fuente en honor a Neptuno que A Estrada soñó
En 1891, coincidiendo con el crecimiento y desarrollo urbanístico de la villa, nació un proyecto que nunca llegaría a ser más que eso. Un monumento hidráulico de más de seis metros de alto e inspiración neoclásica pensado para reinar en alguna de las principales plazas, como muestra de poder y progreso

Uno de los planos, conservados por la familia García Vicente. |
Ahora que el tema de las fuentes está tan de moda en A Estrada gracias a la recién humanizada Praza de Galicia, resulta pertinente rescatar un proyecto que nunca llegó a ser más que eso. La fuente en honor a Neptuno diseñada en 1891 para la entonces joven villa estradense nunca pasó del papel, pero sus planos originales, conservados por la familia García Vicente y estudiados por la investigadora Isabel Carlin Porto en la revista Miscelánea, permiten reconstruir una iniciativa que refleja las aspiraciones de modernidad de la localidad a finales del siglo XIX.
El proyecto surgió en un momento decisivo para el desarrollo urbano de A Estrada. Como explica Carlin Porto, el traslado de la casa consistorial marcó el inicio de una etapa de profundas transformaciones encaminadas a consolidar la villa como centro administrativo y económico de la comarca. La mejora del abastecimiento de agua, el alcantarillado, el alumbrado público y la pavimentación de las calles avanzaba paralelamente a la apertura de nuevas vías, la creación de plazas y la construcción de edificios representativos. En ese contexto de crecimiento y renovación nació la propuesta de una gran fuente monumental.
Lejos de constituir un simple elemento decorativo, este tipo de construcciones desempeñaban una doble función. Por un lado, garantizaban el suministro de agua; por otro, contribuían a embellecer los espacios públicos y a proyectar una imagen de progreso.
Los planos atribuyen el diseño al arquitecto Antonio Crespo, una figura sobre la que apenas se conservan datos. La autora plantea incluso la posible colaboración de José Franco Montes, responsable del proyecto de la Casa Consistorial. Sea como fuere, la documentación revela una obra de notable ambición para la A Estrada. Según el estudio, la fuente superaba los seis metros de altura y presentaba una planta cuadrangular con esquinas curvas y un cuerpo central rodeado por pilones distribuidos de forma simétrica. Los dibujos muestran un diseño minucioso, concebido para convertirse en uno de los principales hitos visuales de la villa.
La pieza más llamativa del conjunto era la escultura que debía coronarlo. Crespo eligió para ello a Neptuno, dios romano del mar y de las aguas, una figura estrechamente vinculada a la iconografía de las fuentes desde la Antigüedad. El proyecto lo representaba sosteniendo un tridente y acompañado por un caballo, siguiendo los modelos clásicos. Además, la escultura destacaba por el cuidado tratamiento anatómico y por el detallado trabajo de los pliegues de las vestiduras.
Precisamente esos rasgos evidencian la influencia del neoclasicismo, corriente artística que recuperó los modelos grecorromanos y que dominaba buena parte de la producción escultórica del momento. Carlin Porto apunta posibles referencias a la obra de Manuel Francisco Álvarez de la Peña, escultor de cámara y autor de la Fuente de Apolo o de las Cuatro Estaciones del Paseo del Prado madrileño.
Tan interesante como su diseño resulta la incógnita de su ubicación. Los planos no especifican dónde debía instalarse, aunque la propia lógica urbanística de la época invita a pensar en alguno de los espacios más representativos de la nueva villa que comenzaba a configurarse en torno a los edificios públicos y las nuevas plazas. Sin embargo, la falta de documentación impide ir más allá de las hipótesis.
La misma incertidumbre rodea los motivos por los que el proyecto nunca llegó a ejecutarse. La ausencia de referencias documentales impide conocer si fue descartado por razones económicas, técnicas o administrativas. También cabe la posibilidad de que nunca superase la fase de propuesta. Lo único seguro es que aquella fuente monumental quedó reducida a unos planos cuidadosamente elaborados.
Ahora, más de 130 años después, esos documentos permiten recuperar una página poco conocida de la historia local. También invitan a imaginar cómo habría cambiado la imagen de A Estrada si el proyecto hubiesefinalmente llegado a materializarse. Quizá hoy la figura de Neptuno estaría presidiendo la Praza de Galicia, o la de la Constitución. Puede también que se emplazase en la Alameda. En cualquier caso, la fuente que nunca llegó a ser y todas las incógnitas a su alrededor son testimonio, al menos, de la ambición con la que la villa afrontó su entrada en la modernidad.
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