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Espacios urbanos

Apagón, en pleno centro

La Praza da Constitución y la Alameda presentan durante las horas nocturnas una imagen marcada por la escasa iluminación, dejando una estampa desangelada de una de las zonas con mayor protagonismo en la vida social y cultural de la villa

Vista de la casa consistorial y la carpa para la Feira da Sidra.  |

Vista de la casa consistorial y la carpa para la Feira da Sidra. |

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A Estrada

Son alrededor de las 23.00 horas. La Praza da Constitución y la Alameda municipal presentan una imagen difícil de asociar con uno de los espacios más céntricos y representativos de A Estrada. Mientras la fachada del Concello permanece iluminada y algunos elementos concretos conservan luz ornamental, gran parte de la plaza queda sumida en la penumbra, ofreciendo una estampa poco habitual para un enclave que ejerce como uno de los principales puntos de encuentro de la villa.

La entrada a los jardines, en penumbra.  |

La entrada a los jardines, en penumbra. |

Las fotografías que acompañan este reportaje fueron tomadas recientemente y reflejan con claridad esta situación. En la primera de ellas puede apreciarse la amplia explanada de la Praza da Constitución prácticamente a oscuras. El edificio consistorial destaca gracias a la iluminación arquitectónica que realza su fachada, al igual que la carpa instalada en el recinto. Sin embargo, la mayor parte del espacio abierto apenas recibe luz, generando una sensación de vacío y oscuridad que llama la atención en pleno centro urbano.

La segunda muestra el palco de la música y algunos puntos de la Alameda que cuentan con iluminación suficiente para destacar entre la oscuridad circundante. No obstante, el contraste entre las áreas alumbradas y las zonas sin apenas luz resulta evidente. En general, el conjunto transmite una imagen desangelada en un espacio que utilizan numerosos vecinos para pasear, especialmente durante la época estival.

La importancia de este enclave en la vida social estradense es precisamente lo que hace que llame la atención esta estampa. Quizás la carpa instalada durante estas semanas reste parte de la luz residual que llega desde Benito Vigo, pero en sí misma esta ágora frente al consistorio apenas cuenta con puntos lumínicos propios. Durante todo el año alberga eventos de carácter festivo, institucional y cultural, especialmente en estos meses, con una intensa programación que se desarrollará en esta localización. La Alameda, por su parte, sigue siendo uno de los lugares más frecuentados para el paseo y el ocio al aire libre.

Por ello, parece conveniente reforzar la iluminación de la zona, ya que, más allá de la cuestión estética, una mejora en este ámbito contribuiría a incrementar la sensación de seguridad, facilitar los desplazamientos durante las horas nocturnas y hacer más agradable la estancia en un espacio concebido para el uso ciudadano.

De hecho, existen ejemplos en el propio casco urbano a los que mirar. Uno de los más destacables es el de la Praza da Feira, donde el Concello optó por instalar iluminación en los árboles que rodean el recinto. La actuación, que a priori no resulta de gran envergadura económica, permitió aumentar notablemente la luminosidad ambiental y mejorar la percepción general del espacio durante la noche.

Algo similar ocurrió en la Praza de Galicia tras su reforma integral y peatonalización. El espacio ganó en luz y visibilidad nocturna gracias a la renovación de las luminarias, aunque la sustitución de las antiguas farolas por nuevos modelos tampoco estuvo exenta de críticas. En este sentido, algunos vecinos se mostraron contrarios al cambio al considerar que las anteriores cumplían correctamente su función y aportaban una mayor cohesión estética a un entorno que tiene como eje central la farola fernandina que le da nombre al enclave.

La comparación resulta inevitable. Mientras la Praza da Feira y la Praza de Galicia experimentaron mejoras en este ámbito, la Praza da Constitución continúa ofreciendo una imagen más desnuda y poco acogedora. Es más, la falta de iluminación acaba convirtiéndose precisamente en su elemento más visible durante la noche. Una ironía si se compara con el resplandor que genera el firme durante el día.

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