Un paseo por el desierto
Las fuentes que A Estrada esconde bajo la alfombra
El Concello de A Estrada es tierra de ríos y fuentes, una habitual afirmación que en el caso del casco urbano no termina de encajar, al menos, hasta ahora. La flamante fuente de la plaza de la Farola nace para llenar un hueco que otras no han sabido. Hablamos de una lista de fuentes que A Estrada esconde bajo la alfombra.

La fuente de los jardines, un foco de suciedad que nunca terminó de convencer. | L.D.
Seguro que se han enterado. Hace días A Estrada inauguró una fuente y el tema dio juego. Como suele suceder en estos casos, hubo opiniones para todos los gustos. Que si parecía el pozo de «The Ring», que si la «fuente Frankenstein», que si era muy alta, muy grande, muy pequeña... Durante días los estradenses se entretuvieron redibujando una fuente que tendrá un lugar privilegiado en el centro del casco urbano. Al margen del debate de diseños y rediseños –y de posibles utilizaciones y tentaciones de baños nocturnos ahora que llega el calor– parece que la opinión más popular es que la idea de recuperar la fuente ha sido un acierto.

Fuentes en los jardines sin agua. | L.D.
Quizás es que A Estrada, tierra de ríos y molinos, echaba de menos las fuentes que siempre tuvieron un lugar privilegiado en su ideario histórico. Los más maduritos recordarán la espectacular fuente ante el consistorio –tantas veces completando el conjunto en la imagen de la plaza–. Otros tirarán de la fuente de los antiguos jardines, en esa zona «multiusos» que se escondía tras los setos. Pocos, aunque puede que alguno se atreva, hablarán maravillas de la fuente que en su día se instaló en la Praza do Mercado. Sí, aquel círculo semicubierto que solía están lleno de porquería y que solo servía para estorbar.
Todas estas fuentes y también otras no tan vistosas tuvieron el mismo triste final. Ahora, A Estrada vuelve a tener fuente, aunque entre la retirada de unas y la llegada de la nueva hubo otras. Hablamos de fuentes que no pasarán la historia, al menos como un recuerdo positivo, y que a día de hoy se mantienen en muchos casos gracias la victoriosa inercia de lo nuevo sobre la utilidad o la belleza estética.

Fuente en la Praza da Feira, sin agua ni grifo. / L.D.
Sin duda, la primera fuente prefarola que le vendrá a la cabeza a la mayor parte de los vecinos es ese rombo de agua creado en el centro de los nuevos jardines municipales. Dejando a un lado accidentes fatales, está claro que la fuente no cuajó. Estamos ante la que puede ser la fuente con menos personalidad de la historia, tanto que es difícil de describir. Por decirlo suavemente, no hace nada, no sirve para nada y se llena de porquería de manera regular.
Una sensación similar nos invade a la hora de describir otras dos fuentes del casco urbano estradense. Algunos puede que ni las conozcan y seguramente muy pocos las habrán usado. Si no lo han hecho, llegan tarde, porque ya no funcionan. Hablamos de las dos fuentes que se instalaron en la Praza da Feira y en la Porta do Sol en las obras de peatonalización y reforma de toda esta zona del casco urbano realizada hace solo un par de años.

La fuente la Portal do Sol, sin grifo. / L.D.
En este caso, se apostó por un diseño que podríamos calificar a la ligera como «modernista». Son dos fuentes hechas en piedra. La de la plaza es más baja y de mayores dimensiones. Se justificó como un servicio para los placeros. La de la Porta do Sol no se justificó mucho aunque la idea debía ser que la gente bebiese en ella. En ambos casos las fuentes contaban con un fino grifo que se debía activar pulsando un resorte en el suelo. Aquello no pintaba bien desde el principio. A día de hoy, de ambas fuentes solo queda la piedra. Los finos grifos no aguantaron mucho, aunque a esas alturas los resortes ya habían dejado de funcionar. ¿El resultado? Dos fuentes sin agua.
De vuelta en las jardines y buscando refrescarnos en medio de ese glorioso templo al sol nos dirigimos a las fuentes que tomaron el relevo de que aquella pizpireta fuente de piedra de los viejos jardines de la que bebieron un gran número de generaciones de estradense –si tienen nostalgia está tirada en el recinto de Guimarei– En su lugar se colocaron unas fuentes de plástico con dos grifos que se disparan uno al otro si los abres al mismo tiempo. Sin embargo, ya no podrán jugar a los pistoleros con ellos porque ya no funcionan. Ahora sirven para que los niños se diviertan con la tierra. Reciclaje «fuentil».

La fuente de la carballeira, sin agua. / L.D.
Cambiando de escenario optamos por una apuesta segura y con algo más de sombra, la carballeira municipal. Allí encontramos algo de fresco y,de nuevo, una fuente sin agua. La histórica fuente habilitada a comienzos de la década de los ochenta en este espacio de esparcimiento ya lleva tiempo sin agua y eso a pesar de que se realizaron trabajos hace poco en el lugar. Nuestro gozo en un pozo, aunque ahora siempre podemos decir eso de «siempre nos quedará la Farola».
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