Vivienda
Una promotora de Sarria compra el edificio inacabado de la calle Álvaro Cunqueiro de Lalín
La empresa calcula que las 40 viviendas estarán en el mercado en año y medio

La propiedad instaló un cartel en la fachada del bloque de viviendas. / Bernabé / Javier Lalín

Una empresa de Sarria ha comprado el edificio inacabado situado en la calle Álvaro Cunqueiro de Lalín con el objetivo de recuperar las 40 viviendas y ponerlas a la venta en un plazo estimado de año y medio. La sociedad Grupo Vila, que integra a Obras y Contratas Vila y Promotora Forcados, ha llegado a un acuerdo con la Sareb para hacerse con un inmueble que quedó sin rematar durante la crisis del ladrillo y el estallido de la burbuja inmobiliaria.
José Antonio Losada, representante de la empresa, afirma que en la actualidad están en proceso de tramitación de la documentación precisa para activar lo que sería la obra física que comenzará con una rehabilitación del inmueble. En principio los trabajos de acondicionamiento arrancarán ya en lo que resta del presente año y a continuación se llevaría a cabo tanto los trabajos exteriores como la preparación de los 40 pisos para su comercialización. Son el mismo número de viviendas que las proyectadas por los anteriores dueños de un inmueble que como tantos otros acabó en manos de la Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria. Los nuevos propietarios aseguran que parcela e inmueble correspondían al denominado banco malo, una sociedad estatal creada precisamente para recuperar o vender directamente los activos que había asumido durante la crisis del sector inmobiliario. Una vez la obra esté avanzada Grupo Vila habilitará en su página web las condiciones de venta o valores de los pisos, aunque también dispone de comerciales propios. Esta compañía se dedica tanto a la construcción como a la promoción. De hecho, en su portal web ya anuncia la «próxima comercialización» de 40 viviendas en Lalín.
Con la rehabilitación de este bloque de pisos el Concello se saca de delante un doble problema de seguridad. Por un lado, el paso del tiempo había provocado desprendimientos de materiales y elementos estructurales a la vía pública, cuestión que quedará solventada con la rehabilitación integral. Y también se atajan las quejas vecinales por la okupación de dependencias de este inmueble que en casos acabaron en peleas entre estos inquilinos irregulares. Cabe recordar que a finales de agosto del año pasado un incendio supuestamente provocado afectó al bajo en el que vivía un ciudadano rumano como okupa, con el que la empresa habría llegado ahora a un acuerdo para que dejase este espacio libre. Dentro del bajo se localizaron restos de chatarra y colchones, mientras que en el soportal se acumula desde hace tiempo leña, bombonas de butano, comida, mobiliario o incluso una cocina de gas, con el riesgo que entraña para los vecinos que residen en otros bloques de pisos en este entorno.
El gobierno local, tras años de espera, movió ficha el año pasado y amenazó con demandar a la Sareb por no denunciar la okupación de este inmueble como propietaria, sobre todo, ante las quejas de vecinos de este entorno. Previamente, había le había remitido comunicaciones que no obtuvieron respuesta. Tiempo después la sociedad estatal aseguraba que sí había actuado en este sentido. Hace ahora aproximadamente un año el alcalde, José Crespo, amenazó a la sociedad estatal con decretar la caducidad de la licencia e incluso llegó a barajar la posibilidad de plantear la demolición del edificio. «Si no lo quieren vender, que lo regalen a la Xunta o al Concello», subrayaba entonces el mandatario, y cifraba el valor de la propiedad en unos 500.000 euros. Asimismo entonces planteó la posibilidad de que la Sareb traspasase este bien a la Xunta o al ayuntamiento para su rehabilitación con pisos de protección pública. Este asunto llegó incluso al Senado con preguntas de Crespo al Ministerio de Vivienda, mientras que a nivel municipal la oposición urgió soluciones para, de paso, erradicar el problema de seguridad que preocupaba a los vecinos. El BNG, a través de su diputado en el Congreso, Néstor Rego, planteó que la Sareb traspasase la edificación a la Xunta y que la administración autonómica impulsase una bolsa de vivienda de alquiler social.
Vial cerrado
Con la rehabilitación de este edificio se debería avanzar en la apertura de la calle que confluye en la Rolda Leste. El último tramo de esta vía lleva muchos años cerrado y los anuncios realizados desde el gobierno municipal no se han materializado. Es un asunto complejo desde el punto de vista urbanístico, una vez que esta área está ligada a una área de reparto inconclusa. La causa se debe a que la modificación del proyecto habría suprimido o cancelado elementos de la urbanización. Además, ya por otro lado, fue preciso reformular un proyecto para atender un requerimiento judicial por un muro construido en la parte trasera del edificio anexo.
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