Entrevista | Alberto Rey Molano "Laca" Preparador físico
«En mi método tiene cabida desde un jubilado de 70 años a un chaval de 15»
«Siempre quise hacer algo personal y, después de tantos años cogiendo experiencia, este era el momento adecuado para lanzarse»

Laca, en las instalaciones del centro que inaugura el próximo sábado en la Porta do Sol. | BERNABÉ/JAVIER LALÍN
Tras años trabajando en diferentes centros de entrenamiento de A Coruña y A Estrada, Alberto Rey Molano, más conocido como «Laca» ha decidido convertirse en su jefe y poner en marcha su propio centro. Será el próximo sábado cuando realizará la inauguración de unas instalaciones situadas a un paso de la Porta do Sol.
¿Cómo surge la idea de montar su propio gimnasio?
Es un proyecto que ya tenía en mente hace muchos años. Siempre quise hacer algo personal y creo que este es el momento adecuado para lanzarse. Ahora tengo la experiencia de muchos años de trabajo. Finalmente me puse a buscar un bajo pero no encontraba nada que me gustase, hasta que vi este. En el momento que entré me di cuenta que este era el lugar para mi centro de entrenamiento. Es un bajo luminoso, cuadradito y que tiene altura, algo importante para algunos ejercicios. Desde el primer momento lo vi en mi cabeza.
¿Cuánto tiempo llevan preparándolo?
Llevaré dos meses. Fue algo rápido. Tuve suerte porque el casero me ayudó mucho. También mi amigo Mario Plaza, que me ayudó a poner en marcha una aplicación desde la que se va a poder pedir las clases de una manera fácil y sencilla. Luego me echaron una mano mi padre y mi hermano, con todo el tema de la madera. La familia y mi pareja me ayudaron para que LTT Centro de Entrenamiento fuese una realidad.
Usted ya lleva unos años en este mundo.
Empecé en el año 2017, más o menos. Son más de siete años. Fue después de acabar el Máster, cuando entré a trabajar en la cantera del Depor. Ahí conocí un chico que trabajaba también en un gimnasio y empecé a compaginar los dos trabajos. Estoy muy agradecido de aquella oportunidad. Me permitió meterme en este mundillo y conocer a mucha gente. Esto es algo que me gusta y me involucré mucho. Estuve allí hasta la pandemia, cuando la empresa quebró. Tuve que volver para A Estrada y ahí fue cuando me llamaron del Recreo Cultural. El gerente que tenían estaba mal y me llamaron para llevar su gimnasio. Cuando empecé era muy pocos socios, unos diez o doce. Impuse mi método de entrenamiento y mi forma de trabajar y funcionó muy bien, cuando marché quedaban 110 personas entrenando. Estaba bien allí pero vi que los de Xgap iban a abrir un gran centro y me ofrecí. Hice una entrevista y me dieron una oportunidad de la que estoy muy agradecido. Allí estuve hasta ahora. Creo que era el momento de dar este paso y poner en marcha un centro en el que pueda hacer las cosas como yo quiero. Cuando eres empleado te toca acatar muchas cosas. Ahora será diferente. Sé que tengo mucho trabajo por delante y tendré que darlo todo pero esto es algo que me gusta, así que no hay problema.
Habla usted de su método de entrenamiento, ¿en qué consiste ese método?
Antiguamente había un entrenamiento al que le llamaban el «entrenamiento total». Era algo tipo militar.No quiero asustar a la gente. Yo no hago eso pero sí que tengo unas estructuras de sesión muy definidas. Luego eso se adapta en función del cliente. En mis clases tiene cabida desde un jubilado de 70 años a un chaval de 15 en pleno apogeo físico. Ahí es donde tiene que trabajar el entrenador para realizar esa adaptación a cada persona. Es necesario conocer a la gente para controlar los ejercicios. Es una forma de trabajar que funciona y la gente está contenta. Es un entrenamiento de ganancia de fuerza y muscular con el que mejoras desde tu aparato respiratorio a tus funciones cardiovasculares. Hoy en día mucha gente busca la pérdida de peso y una mejora de la salud. Eso de los cruasanes ya no se lleva tanto. Ahora queremos estar bien físicamente por encima del aspecto físico. Lo bueno de este entrenamiento es que consigues un poco de todo, desde eliminar esos michelines a sentirte mejor. Luego ayuda claro una buena alimentación. No sirve de nada estar aquí una hora y luego irte al McDonald’s. Y eso que yo soy de los de churrasco y cervecita el fin de semana. Todo es encontrar un equilibrio.
¿Qué tal la acogida?
Hice una preinscripción y la verdad es que muy bien. Hay mucha gente que ya trabajó conmigo en estos años y confía en mí pero también hay otros nuevos.
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