El espacio urbano desde la óptica femenina
Silleda, referente en urbanismo con perspectiva de género para el rural gallego
La publicación académica vinculada al proyecto europeo EC4RURAL destaca la aplicación del análisis urbano con perspectiva de género en los núcleos de Silleda y A Bandeira
El estudio identifica carencias en accesibilidad y confort, además de la dependencia del vehículo privado, proponiendo un modelo urbano más peatonal y ciclista

Presentación del diagnóstico, en octubre de 2025. / Bernabé / Javier Lalín

Silleda se ha convertido en un caso de referencia para el estudio del urbanismo con perspectiva de género aplicado al rural gallego. La Diagnose urbana con perspectiva de xénero elaborada sobre los núcleos de Silleda y A Bandeira ha dado el salto del ámbito municipal al académico al figurar como experiencia piloto en una publicación vinculada a la conferencia europea del proyecto EC4RURAL, centrada en comunidades rurales, transición justa y nuevos modelos de planificación local.
El trabajo aparece recogido bajo el título Urbanismo con perspectiva de xénero como base para transicións xustas no rural galego. O caso da diagnose de Silleda, firmado por Cristina Botana Iglesias, Natalia Campos Ferro y María Novas Ferradás. El capítulo sitúa la experiencia silledense como una de las primeras aplicaciones sistemáticas en Galicia de la perspectiva de género al diseño urbano local en un contexto rural y de pequeña escala.
La publicación en la que se incluye este trabajo es el volumen Rural Energy Communities: Bridging Local Action and Clean Energy Transition, que recoge las aportaciones presentadas en la conferencia europea del proyecto EC4RURAL, celebrada el 1 de octubre de 2025 en la Universidade de Vigo. Coordinada por Xavier Simón Fernández y editada por el Observatorio Eólico de Galicia, la obra reúne estudios y experiencias sobre comunidades energéticas rurales, transición limpia, justicia social, pobreza energética, participación ciudadana y planificación local, lo que sitúa el caso de Trasdeza dentro de un debate europeo más amplio sobre transiciones justas en el medio rural.

Presentación del proyecto piloto, en marzo de 2025, con la alcaldesa, tres concejalas y dos de las técnicas. / Bernabé
La alcaldesa, Paula Fernández Pena, considera que este reconocimiento confirma la utilidad de una iniciativa que el Concello presentó públicamente en octubre del año pasado como una hoja de ruta para repensar el espacio público desde la vida cotidiana, la seguridad, la accesibilidad, los cuidados y la igualdad. «La diagnosis no era una simple lista de actuaciones pendientes, sino una herramienta para planificar mejor el municipio y construir una Silleda más pensada para todas las personas», defiende la regidora.
El proyecto se desarrolló entre marzo y julio de 2025 en los dos principales núcleos urbanos de Trasdeza en el marco del programa municipal de aplicación de la perspectiva de género al urbanismo local y en colaboración con el proyecto ESMAART de la Universidade da Coruña. Su objetivo fue analizar cómo se usan, se perciben y se habitan los espacios públicos, detectando barreras y oportunidades en ámbitos como la movilidad, la accesibilidad, la seguridad, el confort ambiental, los servicios y los lugares de encuentro.
Análisis técnico y participación ciudadana
La metodología combinó análisis técnico y participación ciudadana. Hubo trabajo de campo, observación directa, reuniones con agentes locales, cuestionarios, entrevistas a pie de calle, rutas urbanas y talleres de mapeo colectivo. En el proceso participaron personal municipal, vecindario, alumnado de secundaria, mujeres migrantes y personas con discapacidad, entre otros colectivos. Esa mezcla de mirada profesional y experiencia cotidiana es uno de los elementos que el documento académico destaca como clave para adaptar la planificación urbana a la realidad de una villa rural.
La diagnosis partió de cinco grandes componentes: provisión de servicios, vitalidad, calidad ambiental, autonomía y seguridad, y tejido social. A través de esos ejes se analizaron tanto las condiciones físicas del espacio público como la manera en que diferentes personas lo usan o dejan de usar. El resultado fue un diagnóstico que no solo identifica carencias, sino también activos comunitarios y fortalezas de Silleda y A Bandeira.
Entre las conclusiones, el trabajo señala que ambos núcleos disponen de una estructura urbana compacta y próxima, con capacidad para favorecer los desplazamientos a pie y el acceso a servicios básicos. Sin embargo, también detecta problemas de accesibilidad universal, discontinuidad de itinerarios peatonales, zonas infrautilizadas y carencias en elementos básicos para el confort cotidiano, como sombras, bancos, espacios de descanso o infraestructuras pensadas para personas mayores, menores y quienes realizan tareas de acompañamiento y cuidados.
Dependencia del vehículo privado
El documento también incide en la dependencia del vehículo privado como uno de los principales retos del rural. La falta de un transporte público suficiente y bien conectado limita especialmente a jóvenes, mayores, personas sin coche y cuidadoras, condicionando el acceso a la educación, la sanidad, el empleo, el ocio o la vida cultural. De ahí que las propuestas resultantes apunten a un modelo urbano que priorice los desplazamientos a pie y en bicicleta, mejore la movilidad interparroquial, refuerce los espacios de convivencia y avance en una red de servicios más accesible.

Ruta de urbanismo de género, en junio de 2025. / Cedida
Otro de los elementos destacados es la dimensión ambiental. La diagnosis plantea la necesidad de entender las zonas verdes, la sombra, los itinerarios naturales y los espacios de estancia no como elementos ornamentales, sino como infraestructura básica de cuidado, especialmente en un contexto marcado por el envejecimiento de la población y por los efectos del cambio climático.
Para las autoras del capítulo, el caso de Silleda demuestra que el urbanismo feminista no es una cuestión simbólica ni limitada a las grandes ciudades, sino una herramienta práctica para orientar inversiones públicas y mejorar la calidad de vida en villas y núcleos rurales. La experiencia, sostienen, abre camino para incorporar de forma estable y transversal la perspectiva de género en la planificación municipal gallega.
El Concello presentó las conclusiones de la diagnosis el pasado 25 de octubre en un acto público en la casa consistorial, acompañado de una exposición con paneles explicativos. Entonces, el gobierno local ya avanzó su intención de solicitar financiación estatal para transformar las conclusiones en actuaciones concretas. Esa petición, según confirma ahora la alcaldesa, no ha sido descartada por falta de valoración técnica, sino que ha quedado en lista de espera por agotamiento de los fondos disponibles.
En lista de espera para fondos estatales, pero con actuaciones ya en marcha
El Concello de Silleda no esperará a la llegada de fondos externos para empezar a aplicar algunas de las medidas derivadas de la Diagnose urbana con perspectiva de xénero. La alcaldesa, Paula Fernández Pena, confirma que la solicitud presentada al Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 quedó en lista de espera tras agotarse la dotación económica de la convocatoria.
«Estamos en lista de espera por agotamiento de fondos. El proyecto obtuvo puntuación suficiente para optar a la financiación, pero no alcanzamos a entrar en el reparto económico», explica la regidora. Pena señala que el Concello confiaba en poder obtener esos recursos, especialmente porque la parte teórica del trabajo se había desarrollado con apoyo universitario y el proyecto contaba con una base técnica sólida. «Esperábamos que nos lo concediesen, pero otros proyectos con mayor puntuación solicitaron importes muy elevados y los fondos se agotaron», resume.
Aun así, el gobierno local ha decidido iniciar el desarrollo del plan con recursos propios. «No vamos a quedarnos parados. Vamos a empezar a hacer las acciones con medios municipales; de hecho, ya hemos empezado», apunta la alcaldesa.
Entre las primeras actuaciones figura la mejora de la iluminación en el entorno del CEIP de A Bandeira, una intervención ya ejecutada. También se han lanzado propuestas para actuar en la Praza do Emigrante, otro de los espacios señalados dentro de la estrategia de mejora urbana. A mayores, el Concello prevé ejecutar algunos de los reductores de velocidad incluidos en la planificación municipal.
La regidora mantiene abierta la posibilidad de que Silleda pueda acabar accediendo a la financiación estatal si decae alguno de los proyectos inicialmente seleccionados. «Seguimos pendientes de que pueda caer algún proyecto y podamos entrar nosotros», indica.
La hoja de ruta municipal se apoya en las conclusiones de la diagnosis, que recomienda avanzar hacia espacios más accesibles, seguros, cuidados y adaptados a la vida diaria. Aunque la financiación estatal permitiría acelerar el despliegue de actuaciones, el Concello sostiene que el reconocimiento académico del trabajo y las primeras mejoras ya iniciadas refuerzan la voluntad de mantener el plan como guía para futuras intervenciones urbanas en Silleda y A Bandeira.
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