Acceso a la vivienda y envejecimiento de la población
La edad media de los hogares unipersonales baja a los 62 años, seis menos que a comienzos de siglo
Los divorcios y las dificultades para comprar una vivienda son las causas del aumento de hogares con solo un miembro de entre 35 y 45 años

Clientes en una terraza de Lalín. / BERNABE

En 2024, los municipios de Deza y Tabeirós-Montes contabilizaban 6.744 hogares compuestos por personas de 65 o más años, según los datos que maneja el IGE. Son 1.300 más de los que registraban en 2007, el dato más antiguo que permite consultar dicha web. Ese incremento de hogares con personas en edad de jubilación es común a las demás áreas de la provincia de Pontevedra. ¿Podemos pensar que se debe a la mayor esperanza de vida y, por tanto, al aumento de personas viudas (sobre todo mujeres, porque vivimos más) que deciden continuar residiendo solas una vez que han perdido a su pareja?
La respuesta en un sí, pero con matices. La edad media de los hogares unipersonales en Pontevedra nororiental, el área que conforman nuestras comarcas, es de 62,69 años, mientras que en 2007 estaba en los 68,52. Son, por tanto, seis años menos que a comienzos de siglo. Es verdad que en Deza y Tabeirós-Montes esa edad media de los hogares con solo una persona era y es superior a la de otras áreas como O Morrazo (59,43) Vigo (60,82) o Pontevedra (61,21), pero se mueve en líneas similares a las de otras áreas que no pueden evitar perder población, como Caldas (con una media de 63,46) o Pontevedra Sur (62,66). En todas ellas baja también la edad media de los hogares unipersonales respecto a 2007, así que la razón no está en esa mayor longevidad.
El Centro de Políticas Económicas EsadeEcPol explica que, a nivel estatal, en España entre los años 2022 y 2025 aumentaron los hogares con solo una persona sobre todo entre los de 35 y 45 años, pasando de un 11,2 al 13,1%. Antes de los 35 años, como apunta la analista Isabella Becerra, es muy complicado emanciparse de la casa paterna, hasta el punto de que solo un tercio de la gente joven tenía casa propia o en alquiler. Y aumenta la demanda de hogares para solo una persona entre los menores de 65 años debido a un alza de divorcios entre las parejas sin hijos y, también, a nuevas formas de relaciones afectivas: hay parejas que deciden seguir viviendo cada una en su casa en lugar de convivir, por cuestiones como libertad de horarios y necesidad de espacio personal.

Anuncios en una inmobiliaria de Lalín. / BERNABE
Los hogares unipersonales, según datos de Eurostat de 2024, suponen el 44% de los totales en Países Bajos, el 42% de Alemania y Francia, el 56% de Italia y el 29% de España, donde el porcentaje es mayor, del 34%, si hablamos de hogares monoparentales. Los mayores de 65 años de las comarcas (y de buena parte del territorio español) que viven solos son dueños de su vivienda y han pagado la hipoteca, pero los más jóvenes, por las dificultades para la estabilización laboral o el precio de la vivienda, no pueden tener un hogar propio y por tanto no pueden hacer patrimonio. Así, mientras un propietario puede vender su casa a un precio más alto de lo que pagó hace 10 ó 20 años, por la escasez de vivienda disponible, el posible comprador no tiene capacidad para adquirirla y, como mucho, podrá pagar un alquiler pero demasiado elevado. Esto tiene un nombre, la «prima de la soledad», es decir, la tasa económica que supone afrontar solo o sola todos los gastos de la casa, desde el arrendamiento o hipoteca hasta la factura de la luz. Para las personas menores de 65 años, el coste residencial de vivir solos roza o supera el 60% de sus ingresos. Lo ideal sería que estuviese en torno al 40%.
Espacios inadecuados para las necesidades actuales
La organización EsadeEcPol también nos invita a reflexionar sobre cómo el cambio de la sociedad afecta a la forma de vivienda. Pensemos en las viviendas a la venta en los municipios de Deza y Tabeirós: apenas hay pisos en los cascos urbanos, pero en las aldeas podemos encontrar casas de tres y cuatro habitaciones. ¿No queda otra, entonces, que pagar por espacios que el inquilino no necesita? El problema es que décadas atrás se construía para atender la demanda habitacional de familias con 3 ó 4 hijos. De hecho, la media en Galicia y en la mayoría de comunidades autónomas es de 4 habitaciones por vivienda, mientras que la demanda actual es de apartamentos con una o dos habitaciones. Por eso, Isabella Becerra propone incentivar la división de esas casas de gran tamaño para ampliar la oferta de unidades más pequeñas que se adapten a las demandas de personas que quieren vivir solas. Esta medida, además, contribuiría a aumentar la oferta de alquiler social de hogares unipersonales.
Un último apunte. El espacio de análisis social Ethic indica que en España los hogares unipersonales prevalecen sobre los de dos personas en las zonas rurales del norte de España, así como en Castilla y León, Castilla-La Mancha, Extremadura y Canarias. Para frenar esta soledad no deseada sobre todo entre las personas mayores, desde la Xunta se habilitó un número de teléfono, el 900 830 831, y se apoyan iniciativas como compartir vivienda o crear coordinadores en barrios y parroquias que sirvan de intermediarios entre esa persona que necesita compañía en su día a día o en sus trámites y la administración.
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