Arte contemporáneo
Misha Bies Golas regresa al CGAC: un reencuentro de tres décadas con la vanguardia y la materia
La exposición en el museo compostelano presenta más de veinte años de investigación del artista lalinense, explorando las derivas periféricas y los accidentes materiales

Una de las piezas de la nueva exposición de Misha Bies Golas en el CGAC. / Cedida
El regreso de Misha Bies Golas al Centro Galego de Arte Contemporánea (CGAC) no es un retorno cualquiera; es el cierre de un círculo vital y creativo que comenzó hace tres décadas. En los años noventa, un joven Golas descubría la institución compostelana desde una «pulsión e curiosidade» que lo llevaría a digerir las obras de referentes como Boltanski o Broodthaers no como lecciones académicas, sino como «dispositivos de apertura», según explican desde el propio museo. Aquella experiencia sensible cimentó una carrera que hoy se despliega en las salas del museo con una madurez que huye de lo normativo para abrazar el hacer y el encuentro directo con los objetos.
La exposición que se inaugura este viernes comisariada por Juan de Nieves se aleja de la retrospectiva convencional. Se presenta, en cambio, como un proyecto que condensa más de veinte años de investigación sobre las vanguardias históricas. Para Bies Golas, la vanguardia no es un catálogo de estilos cerrados, sino un «campo de tensións, desprazamentos e procesos inacabados». Bajo esta premisa, el artista lalinense cuestiona los relatos lineales de la modernidad, prefiriendo explorar las «zonas de fricción, as súas derivas periféricas e os seus accidentes materiais». Es un ejercicio de arqueología creativa donde el error y la contingencia son herramientas de trabajo fundamentales.

La muestra de Misha Bies Golas se abre al público este viernes en el CGAC. / Cedida
El recorrido por la planta baja del CGAC se siente como un organismo vivo. La muestra funciona simultáneamente como un archivo activo y un laboratorio formal. Más de un centenar de piezas, entre esculturas y pequeñas pinturas de formas biomórficas, ocupan el espacio bajo una lógica de «economía de medios e a axencia dos materiais». En estas obras, Golas reivindica la manualidad y la imperfección, situándose en una posición crítica que busca «cuestionar as xerarquías da alta cultura moderna». Nada es estático; todo parece estar en un proceso de traducción y adaptación constante.
Esa mutabilidad alcanzará su punto álgido a partir del 12 de junio en el Doble Espacio del museo. Allí, una instalación aérea de formas orgánicas de piel creará un «teatro de sombras que introduce unha dimensión temporal e performativa». Es la culminación de una propuesta que entiende el espacio expositivo como una extensión del taller del artista: un «lugar de ensaio continuo no que forma, pensamento e materia se producen de maneira simultánea».
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