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Construcción residencial

Lalín ejemplifica la tendencia provincial: más casas individuales y menos promociones en bloque en Pontevedra

Los visados para casas crecen un 12,5% en el primer trimestre, pero los edificios residenciales bajan un 44% y las viviendas en bloque caen un 57%

En Lalín, las licencias del primer trimestre reflejan un goteo de viviendas unifamiliares, reformas y rehabilitaciones, sin nuevas promociones colectivas

La rehabilitación sigue siendo mayoritaria en el entorno de Pontevedra, aunque cae un 31% y pierde doce puntos de peso en un año

Viviendas unifamiliares en construcción en la zona de Lalín de Arriba.

Viviendas unifamiliares en construcción en la zona de Lalín de Arriba. / Bernabé / Javier Lalín

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Xan Salgueiro

Xan Salgueiro

Lalín

La construcción residencial en la provincia de Pontevedra arrancó 2026 con un comportamiento desigual. Mientras la tramitación de nuevas viviendas unifamiliares aumentó en el primer trimestre del año, los visados para edificios residenciales y el número de pisos proyectados en inmuebles colectivos registraron una fuerte caída. La evolución refleja un mayor peso de las casas frente a las promociones en bloque, según los datos del Colegio Oficial de la Arquitectura Técnica de Pontevedra (Coatpo).

Entre enero y marzo se tramitaron en la provincia 117 viviendas unifamiliares, frente a las 104 del mismo período del año anterior. El incremento es del 12,5%. La tendencia contrasta con la evolución de los edificios residenciales, que pasaron de 16 en el primer trimestre de 2025 a nueve en el arranque de 2026, lo que supone un descenso del 44%.

La bajada es todavía más acusada si se atiende al número de viviendas previstas en esos inmuebles colectivos. En los tres primeros meses de este año se tramitaron 175 pisos en edificios, frente a los 408 del mismo período del ejercicio anterior. La caída alcanza así el 57%, según la información del Coatpo.

Estos datos dibujan una actividad residencial en la que la vivienda unifamiliar resiste mejor que la promoción colectiva. Es una lectura especialmente relevante para comarcas como Deza y Tabeirós-Terra de Montes, donde el peso de la casa individual y de las actuaciones de menor escala suele ser mayor que en las áreas urbanas más densas de la provincia.

El ejemplo de Lalín

Tomemos como ejemplo el caso de Lalín. Durante todo el primer trimestre no figuran licencias para nuevas promociones colectivas de viviendas en las actas de la junta de gobierno, pero sí un goteo de expedientes ligados a casas unifamiliares, reformas y rehabilitaciones. Entre enero y marzo se autorizaron o tramitaron actuaciones como la construcción de viviendas unifamiliares en Lagazós (Lalín) y Pontenoufe (A Xesta), en este caso ligada a una explotación de ganado bovino ya existente; sendas prórrogas para levantar una casa en Vilar (Filgueira) y reformar y terminar otra en Xaxán; la rehabilitación de un inmueble residencial en Noceda de Abaixo y el acondicionamiento energético de otro en Catasós; una modificación de licencia para una vivienda aislada en Bendoiro; una reforma y ampliación en la Rúa dos Tilos; o la legalización de una casa aislada con ampliación de planta alta en la carretera de O Carballiño.

El detalle municipal encaja con la fotografía provincial: en el interior, la actividad residencial se mueve más alrededor de la casa individual y de las obras sobre viviendas existentes que de los bloques de pisos. A estos expedientes se suman otras actuaciones ligadas al medio rural, como licencias para instalaciones vinculadas a explotaciones agropecuarias, que refuerzan el perfil de una construcción de menor escala y más dispersa que en las áreas urbanas.

Al margen de las licencias privadas, la junta de gobierno de Lalín también dio cuenta en febrero de la iniciativa municipal para recuperar las antiguas viviendas de camineros de Donramiro. Se trata de un conjunto de cuatro bloques y 24 viviendas que el Concello quiere encauzar hacia la promoción pública, mediante la cesión de los inmuebles que pertenecen al Ministerio de Transportes y el desarrollo de una actuación conjunta con la Xunta. El objetivo es ampliar el parque residencial disponible en la capital dezana y contribuir a paliar la escasez de vivienda.

Buen momento

El presidente del Coatpo, Manuel Rañó, advierte, no obstante, de que todavía es pronto para extraer conclusiones cerradas a partir de los datos de un solo trimestre. «La planificación de los proyectos y las obras más habituales no se concentran en un momento determinado del año, sino que se van desarrollando en periodos no inferiores, en general, a 12-18 meses, hasta que se inicia la construcción», explica.

Rañó defiende que resulta «más interesante ver la tendencia de cada trimestre a medio plazo», ya que existen numerosas circunstancias que pueden afectar al desarrollo de un proyecto. Aun así, sostiene que el sector de la construcción en Pontevedra «vive un buen momento», aunque con diferencias según el tipo de obra y el territorio.

En la ciudad de Pontevedra y su área de influencia, la vivienda nueva también ha ganado protagonismo en el arranque del año. Entre enero y marzo se registraron 77 expedientes de obra nueva, frente a los 66 del mismo período de 2025. Este tipo de actuaciones pasó de representar el 28% del total al 40% actual.

En cambio, los proyectos de rehabilitación y reforma bajaron de 167 a 115, con un descenso próximo al 31%. A pesar de esa caída, la rehabilitación continúa siendo mayoritaria en Pontevedra y su entorno, aunque pierde peso. Si a comienzos de 2025 suponía el 72% de la actividad, ahora representa el 60%.

En conjunto, los expedientes de dirección de obra nueva y rehabilitación en esa zona descendieron un 17%, al pasar de 233 a 192 en el primer trimestre.

Encarecimiento de la producción y falta de mano de obra

El máximo responsable del Coatpo vincula parte de la incertidumbre del sector al encarecimiento de los costes de producción, los problemas de suministros y la falta de mano de obra especializada. Según Rañó, estos factores afectan tanto a la obra nueva como a la rehabilitación y pueden acabar trasladándose al precio final de las actuaciones.

El presidente del colegio no descarta nuevos incrementos en materiales básicos para la construcción, como ladrillo, cerámica, acero, aluminio, hormigón, plásticos y derivados del petróleo. «Estamos viendo nuevas subidas de los precios de los materiales por encima del 10%, sobre todo en aquellos que para su fabricación requieren fuentes de energía como gas o petróleo», señala.

También apunta a la logística como otro factor de presión. «El incremento de los costes del transporte, en sus diversas etapas, también se traslada al precio final de los materiales y al coste final de la construcción», añade Rañó.

En su opinión, el actual ritmo de construcción, marcado por una demanda superior a la oferta, los conflictos internacionales y la falta de trabajadores, podría seguir provocando subidas anuales por encima del 10%. Por ello, pide prudencia a la hora de analizar la evolución del sector y evitar lecturas precipitadas.

«Debemos ser prudentes y analizar la situación periódicamente, y no solo a corto plazo», afirma el presidente del Coatpo, que insiste en que la construcción atraviesa un buen momento, pero necesita un crecimiento «dinámico, pero más controlado».

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