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Caza

Solicitan la segregación de 202 hectáreas del Tecor de Dozón para crear una explotación cinegética comercial

El colectivo de cazadores alegará contra el proyecto para aclarar la cesión de fincas privadas, y adelanta que no se responsabilizará de daños del jabalí en fincas ni en siniestros de tráfico

Vista del Monte do Eirelo.

Vista del Monte do Eirelo. / Cedida

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Salomé Soutelo

Salomé Soutelo

Dozón

Desde este viernes y durante un mes, el departamento territorial de la Consellería de Medio Ambiente en Pontevedra expone el expediente en el que la empresa Gestión Eirelo SLU solicita la segregación de 202,04 hectáreas de los terrenos que gestiona el Tecor de Dozón, con vistas a poner en marcha una explotación cinegética comercial similar a la que tramitaron los comuneros de Bermés en 175 hectáreas del Monte do Carrio, que en este caso afecta a la Sociedade de Caza e Pesca de Lalín.

Las 202 hectáreas se reparten entre las 154,59 del monte comunal de Cardoufe y Eirelo, las 27,80 del monte comunal de As Bouzas y las 19,65 hectáreas que ceden particulares y en las que figuran algunas fincas de cultivo y prados. El presidente del Tecor de Dozón, José Rodríguez, recalca que la entidad no está en contra de que los comuneros de estos montes decidan qué aprovechamiento quieren darle a sus terrenos, pero adelanta que el colectivo de cazadores va a alegar para aclarar si los dueños de las fincas privadas cedidas entienden el alcance de dicha cesión ya que, por ejemplo, si son maizales no podrán entrar en ellas, por seguridad, durante las jornadas de caza. Ya en 2020, los comuneros de Eirelo y Cardoufe colocaron señales en sus montes en las que prohibían cazar, como respuesta a un denuncia del Tecor por haber realizado desbroces. Con la segregación, esta explotación cinegética privada venderá la caza menor (para la mayor tendrían que ser más de 500 hectáreas y habría que vallar el monte), pero los daños que pueda causar el jabalí no le corresponden a ella, sino que seguirán siendo responsabilidad del Tecor. Por eso a esta empresa, igual que a los comuneros de Bermés, les interesa la segregación y no la exclusión, con la sí tendrían que gestionar los destrozos y accidentes que cause el jabalí.

«En caso de que os titulares de fincas non llas cedan, quedarán illas para cazar nesa xestión privada, e non poderán facelo». explica Rodríguez. Una vez que confirmen si los dueños de esas parcelas acceden a la cesión, tendrán que ser expulsados del Tecor, como lo fueron en 2020 los cuatro socios que primero optaban por una exclusión de esos montes comunales. Rodríguez deja claro que el Tecor no va a asumir los daños del jabalí de una zona segregada que está al pie de la AG-53 y de la carretera que comunica la playa fluvial de Sanguiñedo con O Eirelo.

Siembra de centeno

El presidente del Tecor indica que en estas últimas semanas no se produjeron daños en los maizales recién sembrados, en parte porque el jabalí ya descarta entrar en el municipio por la zona quemada del Alto de San Martiño, y en parte por una gestión que evita asentamientos del animal alimentándolos en determinados puntos así como batidas disuasorias, «que só moven o animal dunha zona para a outra e que ademais afecta á época de cría doutras especies como a perdiz ou o corzo».

En San Martiño en principio no podrá cazarse hasta el 32 de diciembre de 2028, es decir, a finales del tercer año en el que se produjo el incendio, y fue en agosto de 2025. Con la subvención de Medio Ambiente el Tecor pudo sembrar centeno (7,5 hectáreas, repartidas en tiras separadas) y construirá cinco biotopos, para una posterior suelta de conejo y perdices cuando el monte ya haya regenerado. Los dueños de las plantaciones quemadas ya han retirado gran parte de la madera y, en algunos casos, ya están replantando.

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