Concienciación ambiental
El reciclaje de vidrio en 2025 baja en casi 50.800 kilos pese al esfuerzo de los municipios más pequeños
Aunque no aumentan sus iglús, los vecinos de Silleda, Dozón, Agolada y Rodeiro duplican las cifras del año anterior

Una vecina deposita envases de cristal en un contenedor de vidrio del casco urbano de Lalín. / Bernabé/Luismy

El vidrio, al igual que metales como el aluminio, el acero, el cobre o el plomo, puede reciclarse infinitas verdes sin perder calidad y, además, reduciendo el consumo de energía y la emisión de dióxido de carbono en comparación con el uso de las materias primas que se emplean para fabricar vidrio por primera vez: sílice, carbonato de calcio y piedra caliza. Desde 1998 funciona en España la entidad sin ánimo de lucro Ecovidrio, que promueve su reciclaje y que permite consultar los datos anuales de entrega por municipio. En 2025, los ocho municipios de Deza y Tabeirós-Montes entregaron, en conjunto, 1.113.265 millones de kilos, que son 50.751 por debajo de los datos de 2024, que por entonces marcaban 1.164.016 millones.
¿Podemos pensar que este descenso en el reciclado de vidrio puede deberse a la pérdida de población? En absoluto, porque son precisamente los municipios de menor tamaño Agolada, Rodeiro y Dozón), junto al de Trasdeza, los que mejoran su cifras, y no es porque dispongan de más contenedores. Es más, Silleda amplió la dotación de colectores en algunas parroquias del rural, pero lo hizo ya en este 2026. A nivel global, están distribuidos 658 iglús en los ocho municipios, así que si bajan las cifras es porque las cabeceras comarcales reducen su nivel de reciclado, pese a concentrar más población en sus cascos urbanos y, por tanto, tener más facilidades para entregar envases.
Comencemos por Lalín. El municipio cuenta con 200 contenedores, en los que sus vecinos y vecinas han depositado 311.370 kilos de vidrio. Ya podemos adelantar que es la caída más pronunciada, en 184.520 kilos, respecto a los 495.890 de 2024. Con este retroceso, el municipio lalinense deja de estar a la cabeza en cuanto a la entrega de vidrio y cede ese primer puesto a A Estrada, con 342.480 kilos de envases reciclados. Eso sí, también baja, en concreto en 5.877 kilos respecto a los 348.357 de 2024. A Estrada mantiene sus 131 contenedores, mientras que en su municipio vecino de Forcarei se contabilizan 62. En ellos, sus habitantes entregaron en 2025 para reutilizar 79.270 kilos, que son 2.378 menos que los 81.648 del año anterior.
De nuevo en tierras dezanas, como decíamos, Silleda logra mejorar sus cifras de 2024, con 50.198 kilos de envases, y pasa a las 103.845, que son más del doble. Vila de Cruces también avanza en la entrega de este material, pasando de los 82.740 a los 83.805 kilos en un año, lo que significa un incremento de 1.065 kilos. En cuanto a contenedores, en Trasdeza están repartidos 110 y en Cruces, 54. Los tres concellos menores de Deza siguen la estela de Silleda en cuanto a concienciación ambiental. Así, Rodeiro, que en 2024 entregó 33.886 kilos, al ejercicio siguiente alcanza los 62.260, casi el doble. En Agolada, la cifra sube de los 52.472 a los 91.120 (son 38.648 más) y Dozón, que en 2024 depositó 17.760 kilos, casi triplica esa cifra y marca los 40.180. En cuanto a los contenedores para vidrio, estos tres concellos disponen respectivamente de 51, 34 y 16
A nivel estatal, Ecovidrio indica que se han reciclado más de 978 millones de kilos de envases de vidrio, a través de casi 261.000 contenedores. La tasa de reciclado es de un 72,3%, es decir, que se reutilizan 7 de cada 10 envases y, por habitante, también a escala nacional, estamos en los 20 kilos (o los 68 envases) por persona y año.
Ahorro en energía y emisiones
La primera vez que se fabrica vidrio, hay que fundir una mezcla de arena de cuarzo (sílice), carbonato de sodio y piedra caliza, a temperaturas muy altas, de entre 1.400 y 1.700 ºC. El resultado es una masa líquida y de aspecto viscoso, que pueden o bien moldearse para obtener envases (inyectándole aire) o bien se deposita en un baño de estaño líquido para fabricar ventanas y espejos. Cuando entregamos vidrio en un iglú, todo el material se traslada a una fábrica de reciclado que limpia los envases sin agua y los tritura para conseguir calcín. El calcín (de color verde, topacio o transparente) funde a una temperatura muy inferior a la de las materias primas que citamos, por eso permite recortar en un 52% las emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera. Y, además, evita también un gasto de energía (hasta un 38%) en el transporte y extracción de materias primas.
Suscríbete para seguir leyendo
- Muere un presunto narco en un operativo contra el tráfico de drogas en Arousa
- La Diputación puede verse obligada a devolver la Pousada da Lanzada y su centro vacacional
- Buscan a un hombre de 43 años tras agredir a su expareja y secuestrar a su bebé en Ponte Caldelas
- Abel Caballero exige 9 millones de euros a la Xunta: «Si a Santiago lo apoyan con tres por capitalidad, a Vigo le tienen que dar nueve como ciudad más importante de Galicia»
- Un abogado irá a juicio en Vigo acusado de masturbarse ante una clienta por videoconferencia
- Nuevo operativo contra el narcotráfico en Arousa: registros en Vilanova, Vilagarcía y Ribadumia
- El Ministerio de Cultura reabre la investigación sobre la «casa barroca» de Combarro tras un vuelco documental
- Una nutria «enorme» sorprende a los bañistas en las playas de Coruxo


