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Donación de órganos

Tirarse al agua para escapar de la «cárcel» de la diálisis

El nadador estradense acaba de recibir su tercer trasplante de riñón, aunque su cuerpo lo acabó rechazando. Ahora le toca esperar por un cuarto riñón, una espera más larga y complicada que no ha borrado sus ganas de vivir y de nadar.

El nadador Mario López regresa a la piscina tras su tercer trasplante de riñón fallido con la Triple Corona Cíes-Baiona como meta

Bernabé / Javier Lalín

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A Estrada

Tras siete años en diálisis y recién recuperado de un trasplante de riñón que no salió bien, Mario López mantiene una energía reconocible y envidiable. «Ya me apunté a la Triple Corona», nos anuncia con ese punto de reto atractivo que lucen todos aquellos incautos que se atreven a adentrarse en el noble arte de las travesías de larga distancia. «Son 16 kilómetros entre las Cíes y Baiona. Dicen que estoy loco pero creo que puedo llegar», añade mientras repasa, como si de la lista de la compra se tratase, su calendario de competiciones. El nadador estradense ya no llegará a Campeonato de Europa de personas trasplantadas que este año se celebra en los Países Bajos –una competición en que la que ha sumado un buen número de medallas en años anteriores– pero sí al Nacional de Logroño.

Ese citado calendario contrasta con el motivo que nos ha llevado a reunirnos con él en su lugar de recreo habitual, la piscina climatizada de la Agasp. Mario López llevaba siete años aguardando por el que iba a ser su tercer trasplante de riñón. El primero fue a los 17 años y el segundo a los 30. Ahora, con 49 años, no quedaba más remedio que tener paciencia, ya que la opción de encontrar un riñón compatible era más baja. Fue una larga espera que puso a prueba su cuerpo y su mente, pero finalmente llegó la llamada.

«Ese momento es como si saliese de una cárcel en la que llevaba siete años metido. Tener que hacer diálisis tres días a la semana y durante tanto tiempo es muy duro a nivel físico. Mis analíticas estaban todas en rojo. Pero además, es algo que te impide trabajar o viajar. Al final no deja de ser un tratamiento agresivo y eso es algo que el cuerpo acaba pagando», explica.

Mario López vio la luz al final del túnel con su ingreso y trasplante en el hospital de A Coruña, aunque no salió como esperaba. «Al principio parecía que todo iba bien pero empecé a empeorar y tuvieron que operarme de nuevo para sacar el riñón. No estaba funcionando». La situación se complicó todavía más cuando una bacteria comenzó a provocar una hemorragia interna. «Estoy aquí de milagro», sentencia el estradense sobre su paso por el quirófano y su ilusión de contar con un nuevo riñón que le permitiese afrontar y disfrutar el resto de su vida.

A ESTRADA. MARIO LOPEZ NADADOR RECHAZO RIÑON TRASPLANTE PISCINA CLIMATIZADA

Mario López. / Bernabé / Javier Lalín / FDV

«En el momento fue un shock. Después de verme libre volvía de nuevo a la cárcel de la diálisis y sabiendo que ahora me toca esperar por un cuarto riñón, con lo complicado que es eso», afirma. Esa dificultad añadida viene de los tres trasplantes que ha recibido y de las transfusiones que le realizaron por enfermedades. Cada una de esas intervenciones hace que el radio de compatibilidad con un riñón se reduzca un poco más. «En mi primer trasplante esperé año y medio a que apareciese un riñón compatible. Con el tercero fueron siete años. Con el cuarto... las posibilidades son menores».

Mario López tardó sin embargo poco en salir de ese pozo. «Soy de mentalidad positiva. En poco tiempo ya estaba convencido de que ese cuarto riñón va a venir. Toca tener paciencia de nuevo y volverse a tirar al agua». Días después de recibir el alta el estradense comenzó a andar y en cuanto recibió el visto bueno de los médicos volvió a la piscina, donde ya entrena durante horas. «Entrenar y ponerme metas de competiciones es algo que me anima a seguir. Esa motivación es muy importante en momentos así», afirma.

A ESTRADA. MARIO LOPEZ NADADOR RECHAZO RIÑON TRASPLANTE PISCINA CLIMATIZADA

Mario López / Bernabé / Javier Lalín / FDV

Ese ejercicio le permite combatir uno de los grandes problemas de este tipo de enfermedades crónicas con tratamientos agresivos. «Si no tuviese la natación estaría todo el día en cama. No puedo caer en eso. Por eso me centro en entrenar y en mantenerme bien físicamente. También me gusta cuidar mi alimentación y el tiempo de descanso», afirma.

La mentalidad positiva del nadador estradense ante su situación lo ha llevado a crear su propio perfil en las redes sociales donde explica sus rutinas y motivaciones para que puedan servir de ejemplo a otras personas que estén en una situación parecida a la suya. «El poder ayudar a otras personas es algo que me anima. Intento que vean que se puede tener una enfermedad crónica y estar físicamente bien. Una enfermedad así te puede comer si te dejas ir».

Mario López anima a todas las personas a plantearse la opción de ser donantes de órganos, ya que un simple gesto puede cambiar y salvar la vida de otras muchas.

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