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Medidas de atenuación

Vegetación para evitar la radiación solar e inversión en energía renovable

Silleda comenzó a construir su planta de biomasa en 2018.

Silleda comenzó a construir su planta de biomasa en 2018. / Bernabé/Javier Lalín

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Salomé Soutelo

Salomé Soutelo

Lalín

¿Y cómo afecta el cambio climático a las infraestructuras? Las precipitaciones intensas, como vimos, pueden causar un impacto moderado en la ampliación de edificios al provocar pérdida y erosión de suelo, así que no es de extrañar que suba el coste de los seguros para cubrir este tipo de incidentes. Pero los daños de borrascas pueden ser graves en instalaciones que tratan residuos, porque están normalmente al aire libre. Y, si hablamos de sistemas de saneamiento y depuración, las consecuencias de los aguaceros también son graves, al contaminar las aguas de traída por escorrentías, dañar tuberías y encarecer el tratamiento del agua.

En cuanto a las olas de calor y subida de las temperaturas, su impacto en las edificaciones (viviendas, centros sociales, hospitales...) va a ser moderado: la guía ya vaticina deterioros en los materiales de construcción y del mobiliario urbano, el aumento de plagas y de especies invasoras así como de la propagación de enfermedades de la vegetación y un empeoramiento de la calidad del aire. Esa subida de los termómetros aumentará el consumo eléctrico por el uso de ventiladores y sistemas de refrigeración. Y si ustedes son de los que disfrutan paseando al aire libre, durante las próximas décadas será complicado porque se prevé un impacto grave del aumento de temperatura en la construcción y adaptaciones de rutas de bicicleta y de senderismo. Las olas de calor pueden deteriorar materiales como taludes, firmes y puentes, y van a incrementar la demanda de agua para el consumo y el mantenimiento de zonas verdes. No hace falta recordar que aumentará el número de incendios forestales.

Por último, las modificaciones en el régimen de vientos, en la edificación, tendrán consecuencias moderadas en las redes de suministro eléctrico y gas, encareciendo su mantenimiento tras el paso de huracanes. Sus efectos son leves en plantas vinculadas a tratamientos de residuos así como en sistemas de traída y depuración de aguas.

La guía disponible en Facenda recomienda mejorar el aislamiento de las edificaciones y echar mano de la vegetación que, además de servir de barrera sonora, también puede controlar la radiación solar. Los espacios públicos, además, deben tener en cuenta la dirección del viento para asegurar la confortabilidad. Y, en vista de la escasez que nos espera de agua, es conveniente recoger la de lluvia, al margen de fomentar el empleo de energías renovables y el autoconsumo.

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