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Cambio climático

Las comarcas y gran parte de la provincia soportarán dentro de 20 años olas de calor de entre 13 y 18 días

El cambio en las precipitaciones impactará en la erosión del suelo y tendrá además consecuencias en la industria, la actividad agroganadera y la biodiversidad

El puente de madera de Bustelos cayó al río tras intensas precipitaciones, en 2017.

El puente de madera de Bustelos cayó al río tras intensas precipitaciones, en 2017. / Bernabé/Javier Lalín

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Salomé Soutelo

Salomé Soutelo

Lalín

Semanas atrás, cuatro aldeas del municipio lucense de Quiroga, bañado por el Sil, quedaban incomunicadas por hundirse un tramo de la carretera. Este concello sufrió el verano pasado la oleada de incendios de la vecina comarca de Valdeorras, y meses más tarde el tren de borrascas terminó horadando el suelo sobre el que se asentaba la vía. Sin salir de Ourense, en febrero de 2024 y también por culpa de las intensas precipitaciones, cedió el puente de la carretera OU-536 a su paso por Xunqueira de Espadanedo. Son dos ejemplos de cómo los materiales que se usaron en infraestructuras años atrás no resisten el cambio climático, con temperaturas cercanas en verano a los 40 grados y lluvias torrenciales que en dos días equivalen a lo que antaño caía en un mes.

Pero también tenemos ejemplos de daños del cambio climático en tierras dezanas: ya en abril de 2014, los aguaceros provocaron un socavón de 3 metros en una finca de Silleda, y en 2017 la crecida del río Deza se llevó por delante el puente de madera, aún sin inaugurar, entre Bustelos y Moa, en la Serra do Candán. En vista de las consecuencias del nuevo clima que ya vivimos, cualquier proyecto que aspire a ser financiado con fondos europeos entre el periodo 2021-2027 debe tener en cuenta la Guía de apoyo para la implementación de la prueba climática de infraestructuras de Galicia, disponible en la web de la Consellería de Facenda.

Un termómetro de Lalín, en el verano de 2023.

Un termómetro de Lalín, en el verano de 2023. / Bernabé/Javier Lalín

Esta guía valora, por municipios, el riesgo actual (entre los años 2011 y 2040) y futuro (entre 2041 y 2070) ante cuestiones como el cambio en el régimen de precipitaciones, la subida de temperatura, el cambio en el régimen de vientos, las olas de calor, las inundaciones marítimas y las fluviales. Todas estas cuestiones, que como vemos ya son palpables desde hace años, obligan a que desde la Unión Europea se insista en invertir en nuevas infraestructuras que mejoren la eficiencia y el autoconsumo energético, y a mejorar las que ya existen de cara a «un futuro de neutralidad climática y de resiliencia», como indica la propia guía. De ahí que desde una explotación de porcino a la construcción de un centro sanitario o la fábrica de celulosa de Altri tuviesen o tengan que someterse a evaluaciones de impacto ambiental, para conocer su efecto en el entorno, y teniendo en cuenta además los riesgos presentes y futuros del lugar donde quieren asentarse. Deza y Tabeirós-Montes, sobra decirlo, son viejas conocidas de las evaluaciones de impacto ambiental, porque además de los proyectos mencionados también sufrieron la vorágine de proyectos eólicos y ahora "tientan" a empresas de producción de biogás y biometano, así como a plantas de reciclaje y depósitos de distintos tipos de residuos.

En la actualidad, los ocho municipios de las comarcas tienen un riesgo bajo de exposición a días de calor consecutivos, igual que en otros municipios del interior de Pontevedra, así como en el interior de A Coruña y la zona noroeste de Ourense. Ese nivel bajo se considera tal si la temperatura es inferior a los 34 grados, y pasa al nivel medio si los termómetros se mueven entre los 34 y los 40 grados durante 13 y 18 días seguidos. Pues bien, a partir de 2040 la previsión es que Deza y Tabeirós-Montes tengan ya no un riesgo bajo, sino medio, de sufrir esas olas de calor, al igual que el resto de la provincia, gran parte del interior de Lugo y casi todo Ourense. Los termómetros cerca de lo 40 grados también serán habituales en los concellos del interior coruñés. ¿Puede haber una situación peor en el futuro? Sí, temperaturas por encima de esos 40 en las riberas ourensana y pontevedresa del río Miño, como en casi toda la costa de A Coruña.

Más de 400 alertas en 2022

Nuestras comarcas ya se encuentran en un riesgo medio de cambio en el régimen de precipitaciones (el riesgo es alto si supera los 104 milímetros), mientras que tanto las inundaciones fluviales presentan un riesgo bajo para el periodo 2041-2070, seguramente porque nos ubicamos en el curso alto de ríos. El riesgo también se considera bajo en cuanto al régimen de cambio de vientos (el peligro es alto si supera los 32 kilómetros por hora, pero el bajo, en el que se enclava la zona, marca una velocidad inferior a los 22). Las predicciones de la guía se basan, además, en los fenómenos climáticos registrados en cada provincia desde el año 2018. En la de Pontevedra, entre ese ejercicio y 2022 quedó constancia de tres alertas por precipitaciones acumuladas en una hora, de 2 por acumulación de lluvias en 12 horas, de 3 por viento pero de 9 por temperaturas máximas. La situación no es diferente al global estatal: si en el año 2018 hubo 98 alertas por olas de calor, en 2022 la cifra se disparó a las 403.

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