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Arqueología invisible

Aldeas que salieron a la luz en Silleda con la autopista y el tren

Carballeira do Espírito Santo, en Chapa, y Agro de Bazar, en Abades, muestran una forma de poblamiento del Bronce Final hecha con cabañas, fosas, fuego y cerámica común. Estos dos yacimientos del municipio de Silleda se documentaron durante obras públicas y ayudan a mirar más allá de los castros

Excavación en Agro de Bazar, durante las obras del tren.

Excavación en Agro de Bazar, durante las obras del tren. / María José Bóveda

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Xan Salgueiro

Xan Salgueiro

Silleda

En Silleda hay restos arqueológicos que no se aprecian desde la superficie. No tienen murallas, ni grandes piedras. Son yacimientos discretos. Se reconocen por zanjas, fosas, agujeros de poste, restos de carbón y fragmentos de cerámica. Carballeira do Espírito Santo, en Chapa, y Agro de Bazar, en Abades, pertenecen a ese grupo. Los dos salieron a la luz durante grandes obras públicas. Los dos se relacionan con el Bronce Final. Y los dos ayudan a entender una forma de poblamiento anterior al mundo castreño más visible.

CARBALLEIRA DO ESPÍRITO SANTO ESPÍRITU EN CHAPA YACIMIENTO ARQUEOLÓGICO DESCUBIERTO POR LAS OBRAS DE LA AUTOPISTA

Localización de Carballeira do Espírito Santo bajo la traza de la AP-53 en Chapa. / Rebeca Blanco Rotea.

Carballeira do Espírito Santo se localiza en el lugar de Eirexe, en la parroquia de San Cibrao de Chapa, muy cerca del Coto do Castro. Rebeca Blanco Rotea y M. Pilar Prieto Martínez explican, en Reconstruyendo la historia de la comarca del Ulla-Deza, que el asentamiento estaba a unos 50 metros del castro y ocupaba un pequeño rellano a 389 metros de altitud. Lo definen como un asentamiento doméstico de pequeño tamaño del Bronce Final, datado en el último tercio del segundo milenio antes de nuestra era y alterado en la Edad del Hierro y en época medieval.

Su hallazgo estuvo ligado a la construcción de la AP-53. Según Blanco y Prieto, la zona fue controlada por su cercanía al castro. Primero se hicieron zanjas mecánicas y una prospección intensiva. No aparecieron restos claros. Una vez desbrozada la traza, se documentaron indicios arqueológicos. Esa fue la señal que llevó a intensificar los trabajos.

Lo que apareció no era una aldea con muros de piedra. Era un asentamiento abierto, hecho con materiales perecederos. Por eso se conservó sobre todo «en negativo», en forma de cortes excavados en el sabre y en la roca natural. El propio documento de síntesis recuerda que este tipo de asentamientos al aire libre dejan señales difíciles de interpretar.

CARBALLEIRA DO ESPÍRITO SANTO ESPÍRITU EN CHAPA YACIMIENTO ARQUEOLÓGICO DESCUBIERTO POR LAS OBRAS DE LA AUTOPISTA

Actuación arqueológica en Chapa durante las obras de construcción de la autopista. / Rebeca Blanco Rotea

La estructura principal de Carballeira do Espírito Santo fue una cabaña circular, tal como la identificaron Blanco y Prieto. Estaba formada por una zanja perimetral, medía entre 4,2 y 4,3 metros de diámetro exterior y unos tres metros por el interior. La zanja tenía anchuras y profundidades distintas. En la zona suroeste estaba alterada por el tocón de un árbol.

Más que una cabaña

Junto a esa cabaña había más estructuras. Recogen catorce fosas circulares, doce ovaladas, dos cuadrangulares y una estructura circular con abundantes carbones, que fue interpretada como una posible hoguera.

La lectura de Carballeira do Espírito Santo no se limita a una casa aislada. Blanco y Prieto proponen que el yacimiento tenía una organización interna compleja. Señalan que varias zanjas pudieron marcar ejes de separación, que dividirían el espacio en cuatro partes, cada una con una función distinta.

El sector suroeste se relaciona con lo doméstico y residencial. Allí estaba la cabaña circular, una posible entrada protegida por una zanja y una posible hoguera. El noreste se vincula con actividades de almacenamiento y procesado. El sureste se interpreta como un posible espacio ritual o simbólico. El noroeste, sin registro arqueológico claro, fue leído por las autoras como un área sin ocupación.

Esta propuesta debe contarse con prudencia. No es una imagen directa de la vida en el Bronce Final, sino una interpretación arqueológica. Se basa en la forma de las estructuras, en su distribución, en sus rellenos y en los materiales recuperados. Pero es una hipótesis relevante, pues muestra que un asentamiento pequeño también podía tener un espacio ordenado.

La cerámica ayuda a reforzar esa imagen de vida doméstica. Blanco y Prieto indican que el 61% de los fragmentos cerámicos pertenecen al Bronce Final. La cerámica estaba muy fragmentada, era bastante homogénea y tenía una manufactura poco cuidada. No eran objetos de lujo. Eran piezas comunes, ligadas al uso diario. Destaca un recipiente mejor conservado y el único con acabado bruñido. Proponen que el abandono del asentamiento pudo hacerse de forma intencionada, con limpieza de estructuras y depósito ritual de un recipiente destacado.

55 estructuras excavadas

Agro de Bazar está en la parroquia de Abades, en la pared norte de la boca del túnel de las obras del tren de alta velocidad Ourense-Santiago, en una zona ya cautelada por la aparición de materiales arqueológicos. Los trabajos dejaron a la vista 55 posibles estructuras excavadas en el sabre y repartidas en unos 400 metros cuadrados, según el informe elaborado por Mª José Bóveda en 2007.

ESTRUCTURA ARQUEOLÓGICA EN AGRO DE BAZAR SILLEDA

Estructura arqueológica al descubierto en Abades. / María José Bóveda

El elemento más claro fue un gran fondo de cabaña de planta elíptica: una zanja excavada en el sabre que rodeaba un espacio plano de unos 11,3 por 4,2 metros. En el interior aparecieron huellas circulares, interpretadas como posibles agujeros de poste. También se documentó una gran área de combustión al suroeste de la cabaña. Fuera de esa estructura se extendían otros agujeros de poste. Algunos podrían estar relacionados con la cabaña principal. Otros, más alejados, parecen formar parte de estructuras de planta parecida.

La directora de la intervención, Mª José Bóveda, se inclinó por adscribir Agro de Bazar al Bronce Final. Esa propuesta acerca este yacimiento al de Chapa. En ambos aparecen espacios abiertos, estructuras excavadas en el terreno, huellas de fuego y construcciones hechas con materiales que no se conservaron.

EXCAVACIÓN YACIMIENTO AGRO DE BAZAR DESCUBIERTO POR LAS OBRAS DEL TREN DE ALTA VELOCIDAD EN ABADES SILLEDA

Área de prospección arqueológica en el yacimiento de Bazar. / María José Bóveda

Pero no son iguales. El estudio de Carballeira do Espírito Santo permite hablar de una cabaña circular, de sectores internos, de cerámica y de un posible abandono ritual. En Agro de Bazar se describe una gran cabaña elíptica, agujeros de poste, fuego y una amplia concentración de estructuras.

Eso sí, los dos yacimientos ayudan a cambiar la imagen del Bronce Final en la zona. No todo el poblamiento antiguo se reconoce por castros o por monumentos. También hubo asentamientos al aire libre: eran espacios domésticos, hechos con materiales perecederos; por eso, dejaron huellas débiles.

Esa es su importancia. No hablan de grandes construcciones. Hablan de casas, fuego, almacenamiento, trabajo y cerámica común. Hablan de comunidades que ocuparon el territorio sin dejar una marca visible durante siglos.

Las obras modernas permitieron verlos. La AP-53 sacó a la luz Carballeira do Espírito Santo. La línea de alta velocidad permitió documentar Agro de Bazar. En ambos casos, la arqueología preventiva fue clave para reconocer restos que de otro modo habrían pasado desapercibidos.

Estos hallazgos recuerdan que el pasado no siempre aparece en forma de piedra. A veces aparece como una zanja. A veces como una mancha oscura. A veces como una fosa abierta en el sabre. En Chapa y Abades, esas huellas bastan para contar una parte antigua de la historia de Silleda.

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