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Agro

La factura del jabalí: resembrar una hectárea de maíz cuesta más de 900 euros

La cooperativa O Rodo solicitará esperas a la sociedad de caza para proteger el cultivo durante sus primeros 15 días

Manuel Faílde muestra los daños del jabalí en una finca de A Veiga.

Bernabé/ Javier Lalín

Salomé Soutelo

Salomé Soutelo

Rodeiro

Alberte Lamazares y Manuel Faílde, los socios de Rousil SC,sembraron este lunes 11 hectáreas de maíz para silo en siete fincas de A Veiga, en Rodeiro. Dos jornadas después, una parcela de una hectárea amanecía dañada por el jabalí, que devora el grano a punto de germinar aunque éste lleve repelente contra otro depredador, el cuervo. Esta sociedad cambota no es la única que ha sufrido ya las incursiones del puerco salvaje en un mes clave para asegurar el alimento del ganado durante el invierno. «Casa do Rato, en Baroncelle, tamén rexistrou danos», indican tanto Alberte Lamazares como el presidente de la cooperativa O Rodo, Jesús Montes.

Tras conocer estas incursiones, Montes indica que va a contactar con la Sociedade de Caza de Rodeiro para solicitar esperas y batidas disuasorias. "Igual nunha noite, o xabaril pode destrozar unha hectárea de cultivo". Montes calcula que la resiembra de esa hectárea puede superar, sin problemas, los 900 euros de coste, «porque aínda que che destroce cachiños da finca, tés que volver sembrar toda a hectárea», para asegurar que el cultivo crece al mismo ritmo. ¿Por qué mencionamos los 900 euros? Porque en torno a 700 es lo que cuesta sembrar por primera vez esa hectárea, entre los 230 euros que cuestan los dos sacos de maíz, los 45 del herbicida, los 100 euros que cobra la maquinaria y los 300 de los 600 kilos de abono que precisa esa hectáreas. Así que súmenle a estos 700 el dinero que hay que volver a desembolsar para comprar nuevos sacos de producto y pagarle a la maquinaria.

Casi 40.000 kilos de producción en una hectárea

Tanto para Lamazares como para el presidente de la Sociedad de Caza, Álvaro Juiz, la frecuencia de los ataques del jabalí (que ya se produjeron semanas atrás en fincas de hierba para silo) en Rodeiro tiene que ver con los incendios que asolaron la provincia de Ourense el año pasado: las piaras y los jabalíes adultos se mueven en busca de comida. «Na temporada que rematou en xaneiro cubrimos os 120 precintos, unha cifra similar á do ano precedente. Nós estamos dispostos a axudarlles aos gandeiros», adelanta Juiz, que también tiene una explotación de vacas de leche. Lamazares insiste en que la administración tiene que ser «máis sensible» con la agroganadería durante esta época del año «e realizar un control» para evitar la repercusión de los daños de este animal no solo en el bolsillo de las explotaciones a la hora de sembrar, sino también a la de cosechar, porque en esa hectárea destrozada de A Veiga Rousil solía recoger nada menos que entre 35.000 y 40.000 kilos de maíz para silo.

Rodeiro, como cualquier otro tecor, puede acogerse al protocolo preventivo que ya aplica la Sociedade de Caza de Lalín desde hace semanas, convirtiéndose en una pionera casi a nivel gallego. Su presidente, José Luis Montoto, explica que «ese protocolo é unha ferramenta máis que estaba a disposición dos cazadores, pero que ninguén empregaba». La idea fue planteada ya en febrero a las cooperativas, a los sindicatos agrarios y a la propia Federación Galega de Caza, tras un intenso trabajo previo "que incluiu unha memoria que recolle as zonas con problemas de danos de varios anos trás, contrastadas con denuncias" y corroboradas por la administración. Así, en zonas como Goiás durante la semana se emplean perros atrailados para mover al jabalí de zonas donde se vaya a sembrar, sin necesidad de denuncias previas, y durante los fines de semana se echa mano de batidas disuasorias (es decir, sin muerte), como en Anzo, para evitar así que entre en parcelas recién sembradas.

Montoto es consciente de que ahora mismo el jabalí está en época de cría pero, si se produce un daño muy notable en fincas, las anteriores medidas citadas no funcionan y hay denuncia, sí se podrán autorizar batidas con muerte, una vez que los técnicos supervisen esos destrozos en las fincas. A principios de año, la Sociedade de Caza de Lalín también realizó batidas en zonas de seguridad (son las más inmediatas al casco urbano) para minimizar cualquier riesgo de contagio de peste porcina.

¿Aumenta la presión cinegética la población de jabalí?

Al margen de las esperas y batidas que garanticen el nacimiento del maíz de silo en estos meses de mayo y junio, desde hace varios años la Xunta declara la emergencia cinegética, con la temporada de caza mayor ya empezada, para permitir cazar durante más días y, en teoría, controlar la densidad de población del jabalí. Pero lo cierto es que las sociedades de caza de la zona cubren año tras año su cupo de precintos, y en algunas ocasiones tienen que pedir prórroga. Es cierto que el jabalí se mueve en busca de comida, pero también es verdad «que antes vías femias preñadas só a finais de ano, e agora poden estarlo en calquera mes», gracias a esa disponibilidad de comida que las hace fértiles más jóvenes pero también como una medida biológica para asegurar la supervivencia de la especie ante esa amenaza. Montoto relata que precisamente un estudio realizado en Asturias, en el entorno de Picos de Europa, "xeolocalizou xabaríns e non se cazaba nesa zona. Os animais eran alimentados con comedeiros e quedaron a vivir nunha zona queimada. Ao non cazalos, non aumentou a súa densidade".

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