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Concurso de Pesca do Salmón

Miguel Sande, vicepresidente de la Sociedade de Caza e Pesca Río Ulla: "O problema da falta de salmón non está nos pescadores"

El deterioro del hábitat y el aumento de la temperatura del agua del río Ulla, así como la presión pesquera en aguas internacionales, serían las causas de la desaparición paulatina de esta especie en la zona

Miguel Sande en una de sus jornadas de pesca.

Miguel Sande en una de sus jornadas de pesca. / Cedida

A Estrada

Este domingo 10 de mayo arranca una de las citas más esperadas para los amantes de la pesca deportiva: la 50.ª edición del Concurso Internacional de Pesca do Salmón, en A Estrada. El certamen, uno de los grandes referentes de la Festa do Salmón, se adapta este año a la veda decretada por la Xunta de Galicia y limita la captura del salmón a una única jornada, la del domingo. Durante el fin de semana, sin embargo, la actividad se mantendrá en el río, ya que los 25 participantes inscritos podrán pescar trucha y reo también el sábado 9. En el caso del salmón, la cuota quedará restringida a un solo ejemplar por pescador, en una edición marcada por la escasez de capturas.

La situación de la especie no solo condiciona el formato del concurso, sino también su ambiente. El descenso progresivo de ejemplares en el río Ulla ha ido desanimando a los pescadores, lo que se traduce en una participación cada vez más contenida. Miguel Sande, vicepresidente de la Sociedade de Caza e Pesca Desportiva Río Ulla y participante habitual —lleva 16 años acudiendo a la cita—, lo explica con claridad: «Isto é algo que se vén percibindo dende hai anos, e non parece que teña unha solución. Ou polo menos, non unha solución doada».

Lejos de considerar la veda como una solución definitiva, cuestiona su eficacia para revertir la tendencia. «Nós estamos en desacordo coa postura da administración neste sentido, e así llo trasladamos en numerosas ocasións. O problema está na calidade da auga e nas propias condicións do río, non nos pescadores», señala. En su opinión, compartida por buena parte del colectivo, el deterioro del hábitat y el impacto del cambio climático explican mejor la situación actual del salmón que la presión de la pesca deportiva.

En el río Ulla, estos efectos se arrastran desde hace tiempo. «Unha das causas de que non haxa salmón no río é que os frezaderos nesta zona, polo menos, están cromatados. Isto significa que onde antes había area e pedra para que desovasen, agora hai lama», explica Sande, poniendo el foco en las dificultades para la reproducción y la supervivencia de los alevines. A ello se suma el aumento de la temperatura del agua, asociado en parte a la presencia de embalses y centrales hidroeléctricas, como ocurre en Porto de Mouros. «Se a auga non está en constante movemento quéntase. Todo isto supón trabas para que a poboación do salmón se recupere», añade.

Más allá del ámbito local, la presión de la pesca en aguas internacionales por parte de grandes embarcaciones aparece como otro factor determinante en la merma de ejemplares. «Se o outro xa é complexo de remediar, isto resulta case imposible. A Xunta aquí non pode facer nada, e tampouco o Goberno central. Sería cuestión de órganos internacionais de peso, e non parece que vaian intervir», lamenta el pescador.

La organización, por su parte, también ha tenido que adaptarse a la incertidumbre. El período de inscripción fue más corto de lo habitual ante la falta de confirmación sobre la excepción a la veda, que finalmente llegó en el último momento y con limitaciones. Entre ellas, la imposibilidad de pescar en Ximonde, uno de los cotos más emblemáticos, por lo que la actividad se concentrará en Sinde, Couso, Pontevea y Santeles.

Pese a todo, el concurso mantiene su valor simbólico dentro de la fiesta y del calendario de pesca en Galicia. No en vano, nació hace medio siglo a orillas del Ulla, en el entorno del Xirimbao, y ha logrado mantenerse vivo a lo largo de décadas, superando momentos complejos como la veda por los vertidos de la Mina de Touro a principios de los años 80 o la pandemia del COVID. Sin embargo, el contexto actual introduce nuevas incertidumbres.

Sande se muestra prudente respecto al futuro: «Oxalá teñan razón, nós somos os primeiros interesados en querer que isto mellore. Pero deben ter en conta que sacar aos pescadores do río supoñerá tamén o abandono deste e o aumento da pesca furtiva, pois non haberá ninguén para limpar nin para vixiar». Desde la organización confían en que esta edición sea «un punto e aparte» y no un final, aunque reconocen que la situación del salmón plantea un desafío difícil de sortear a corto plazo.

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