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Mercado quincenal

Feria de paraguas en Lalín

Una década se cumple desde que el gobierno cuatripartito decidió que las ferias que coincidiesen en domingo no se adelantasen a los sábados o atrasasen al lunes siguiente

Alfonso Loño

Alfonso Loño

Lalín

Hasta hace una década las ferias de los días 3 y 18 en Lalín, que se celebran desde hace siglos, se aplazaban si coincidían en domingo. Se establecía su traslado víspera y la jornada posterior hasta que en 2016 el Concello apostó por modificar el calendario y habitualmente los mercados dominicales suelen ser de los más concurridos. No fue así este día 3 porque la lluvia apenas dio tregua durante toda la jornada.

Los puestos de venta de hortalizas y verduras para la siembra que se ubican en O Regueiriño son los más madrugadores y en torno a las 7 de la mañana parte de sus espacios a lo largo de la calle Caracas. Con menos oferta de lo habitual, los comerciantes sí vendieron parte de su producción. La actividad en el Campo da Feira Vello y su entorno comienza un poco después con el montaje de los puestos de venta de ropa, productos de alimentación, plantas y flores o churrerías. Una estampa que se repite desde que la memoria no alcanza al lalinense más veterano es la de los pulpeiros en el acceso principal al recinto, puestos que ahora también se reparten por varias calles del núcleo urbano, como parte de una tradición que no decae. Si tiempo atrás casas de comidas o improvisados locales de hostelería en bajos de casas sobre todo en la calle Rosalía de Castro reunían a miles de clientes, ahora la mayor parte de la gente opta por llevarse el pulpo para comer en casa. Los precios estaban entre 10 y 11 euros la ración, es lo que hay que pagar por un producto que se encareció bastante en los últimos años. El pan de Lalín es irrenunciable como acompañamiento para un producto más codiciado y mejor elaborado en el interior, lejos de donde se mueve entre rocas y arena con una capacidad asombrosa para camuflarse de sus depredadores. La mayor parte de los pulpeiros que vienen a la feria son de la zona de O Carballiño, templo de esta tradición secular, pero también los hay locales.

Embutidos, hortalizas y frutas de temporada conviven en los puestos de la calle Rosalía de Castro con puestos de venta de árboles y plantas. La coincidencia en domingo es una excusa para acercarse a la capital dezana desde otros municipios de la comarca, incluso en esta jornada había estradenses, para hacer unas compras. Entre paseos por los estrechos pasillos que dibujan los puestos de ropa y calzado del recinto principal la gente se protegía con paraguas para observar las ofertas, con un balance de ventas por parte de los comerciantes bastante pobre por la meteorología. Las carteras, en las ferias del día 3, todavía resisten, pero el flujo de visitantes fue bastante escaso.

Desde aquella primera feria dominical de enero de 2016 fueron, con la de este día 3 de mayo, un total de 35 los mercados coincidentes un domingo 3 o 18. La media anual se mueve entre tres y cuatro. En este ejercicio, tras la del 18 de enero y la de este domingo 3, la única que queda es la que tendrá lugar el 18 de octubre.

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