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Altruismo estudiantil

Solidaridad entre páginas

115 escolares del CEIP Ramón de Valenzuela gestionan un puesto en la feria de A Bandeira para recoger alimentos destinados al programa Silleda Solidaria

Colegiales de A Bandeira en el mercadillo de la feria.

Bernabé / Javier Lalín

Silleda

La feria de A Bandeira no fue este miércoles un mercado ordinario. Entre los puestos habituales, destacó una iniciativa que por primera vez sacaba las aulas a la calle con un fin puramente altruista: el primer mercadillo solidario organizado por el CEIP Ramón de Valenzuela. Un total de 115 alumnos y alumnas de este centro educativo fueron los protagonistas absolutos de una jornada que logró vincular la cultura, el fomento de la lectura y el compromiso social con su entorno más cercano.

La actividad se desarrolló en pleno corazón del recinto ferial entre las 09.00 y las 13.00 horas. Para garantizar que los 115 estudiantes participantes pudieran vivir la experiencia sin descuidar sus obligaciones académicas, el centro organizó turnos rotativos por clases. De este modo, el puesto solidario contó con una presencia constante de escolares que se encargaron de gestionar la actividad.

A BANDEIRA. MERCADILLO SOLIDARIO COLEGIO CEIP RAMON DE VALENZUELA

Un instante del mercadillo de los alumnos del CEIP Ramón de Valenzuela de A Bandeira. / Bernabé / Javier Lalín

El mecanismo de solidaridad diseñado por el centro fue sencillo pero efectivo. El alumnado puso a disposición del público libros expurgados de la biblioteca del colegio; ejemplares que buscaban una segunda vida en manos de nuevos lectores. A cambio, las familias, vecinos y visitantes de la feria entregaron alimentos no perecederos o realizaron donativos económicos.

La gestión de lo recaudado forma parte esencial del proceso educativo y pedagógico de esta iniciativa. Mientras que los alimentos recogidos de forma directa serán entregados al programa municipal Silleda Solidaria, el dinero recaudado en metálico tendrá un proceso de gestión de los estudiantes. La directora del centro, Rocío Souto, puso en valor la importancia de que los escolares comprendan el impacto real de su ayuda: «O diñeiro xa se contará e serán os propios nenos quen vaian ao súper a cambialo por alimentos», explicó.

La jornada también dejó imágenes para el recuerdo y gestos de cariño por parte del tejido comercial local. La churrera de Camporrapado, una figura habitual de la feria, quiso sumarse de forma espontánea a la causa regalando a los estudiantes una generosa fuente de churros, premiando así el esfuerzo y el compromiso mostrado por los pequeños durante toda la mañana.


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