Consumo
El precio de la carne de vacuno se duplica desde la pandemia por la oferta limitada
Las restricciones de movilidad de ganado del último año aumentaron aún más su valor | El gasto anual por persona en carnicerías y supermercados sigue en 50 euros

Una explotación de vacuno de rubia gallega en Negrelos, en Rodeiro. | BERNABÉ/JAVIER LALÍN

El precio de la carne de ganado vacuno, tanto para recría y cebo como de vacas nutrices, registra un aumento progresivo desde la pandemia. Los datos de la subastas semanales de Silleda y de Amio sirvieron de base para el informe «O sector do vacún de carne de Galicia: situación actual e evolución recente», de la Fundación Juana de Vega. Este documento analiza la evolución del mercado en origen entre 2016 y enero de este año.
En recría y cebo toma como referencia un ternero macho de cruce industrial de 21 a 50 días de vida. Un animal de este tipo en marzo de 2020, el mes en que se declaró el estado de alarma por la pandemia del Covid, costaba de media 350 euros. La caída del consumo sobre todo en hostelerías debido al confinamiento, y también en el consumo particular por un menor poder adquisitivo, provocó que la media cayese en septiembre de 2023 a los 250 euros. El margen de beneficios de los ganaderos se vio afectado, además, por el encarecimiento de insumos derivado del conflicto bélico entre Rusia y Ucrania, que era uno de los principales proveedores de cereal en Europa. Con este panorama, muchas granjas de recría y cebo decidieron o bien reducir cabezas o bien cerrar.

Terneros en una subasta de Silleda, en enero de este año. / Central Agropecuaria de Galicia
Pero desde el otoño de 2023 comienza a recuperarse la demanda, fruto de ese remate total de las restricciones por el Covid y también de un aumento de consumo en países del norte africano. El informe señala que lo habitual es que el consumo caiga en verano y se recupere en otoño e invierno. En 2025, esa oferta insuficiente por la situación que mencionábamos antes de cese de actividad o recorte de cabezas provoca que los terneros de cebo alcanzasen un pico de 800 euros en el verano. Entre diciembre pasado y enero, la horquilla estuvo entre los 750 y los 650 euros, es decir, el doble de la media antes de pandemia. Si preferimos comparar los datos por kilo, a comienzos de 2020 estaba en torno a los 5 euros, y ahora se mueve por encima de los 7. Pero en estos seis años hubo bajadas a los 4,20 euros por kilo. ¿Y por qué desciende en el último semestre el precio de la carne, si sí existe demanda? Porque las restricciones que hubo que aplicar a la movilidad de ganado para evitar el contagio de la dermatosis nodular mermaron la oferta de animales.
En cuanto a Ternera Gallega, el mercado compostelano de Amio a comienzos 2020 pagaba por un animal de entre 221 y 250 kilos un promedio de 4,30 euros por kilo, que en enero de 2026 es casi el doble, 8,05. Eso sí, las restricciones de la pandemia tampoco fueron ajenas a este mercado y hubo momentos con una cotización de 3,55 euros el kilo. Así, un animal de 230 kilos en 2022 podía pagarse a unos 840 euros, al año siguiente llegaría a los 1.130 y en la actualidad alcanza ya los 1.850. Aunque las exportaciones a países del Magreb son un gran empuje a la subida de precios, en líneas generales el consumo per cápita está en 50 euros por persona y año. Es una paradoja: su elevado precio obliga a que gastemos lo mismo, pero comprando menos cantidad.
El futuro del consumo
De cara a los futuros años, tanto la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) apuntan que durante las próximas décadas aumentará el consumo de carne, porque va a crecer la población en los países emergentes y también su nivel de renta. Pero eso no implica, como vimos, que mejore el margen de beneficios de las granjas: guerras como la de Oriente Medio dispararon semanas atrás el precio del carburante y de los fertilizantes igual que con la guerra de Ucrania en 2022 el precio de el pienso se catapultó a los 400 euros por tonelada (en 2016 estaba en los 250).
Al margen de insumos, guerras, enfermedades bovinas y humanas, el sector ganadero tiene sus propios ritmos: entre que compras una novilla y vendes su primer ternero, pueden pasar tres años. En este periodo de tres años, desde 2023 hasta la fecha, el sector tuvo que sobrevivir a crisis como la lengua azul, la enfermedad hemorrágica epizoótica y la dermatosis, que además de restringir movimiento de animales provocó vaciados sanitarios. Por eso, a corto plazo es muy difícil que una granja pueda cubrir ese aumento de demanda.
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