Comercio y redes sociales
La fiebre de los ‘reels’ contagia a los negocios estradenses
El bum de los vídeos y las tendencias virales llega a la localidad con cada vez más comercios, cafeterías y establecimientos que se suman a la moda. La incidencia es especialmente alta en la Calvo Sotelo, donde ya existe un pequeño ecosistema de tiktokers que usan el humor, los bailes y la creatividad para darse a conocer

El personal de A Lacena de Chucha en uno de sus reels / .
Emplear las redes sociales para promocionar una actividad o un evento es una práctica a la orden del día. Cada vez son más los que se apuntan a esta tendencia, entendiendo que vivir al margen de plataformas como Instagram o TikTok es hoy en día un suicidio de márketing. En cambio, la villa estradense parece haber contraído en las últimas semanas el virus del ‘reel’, pues especialmente en el centro de la localidad las cámaras, los bailes y los micrófonos han tomado la calle.
Los comercios locales, cafeterías, estudios de fotografía e incluso la comisión de fiestas están al día con el uso de hooks, POVs, trends virales y demás jerga del mundillo de la creación de contenido, como si llevasen toda la vida en esto. La frecuencia con la que suben contenido, la edición de los vídeos, la música que emplean y los formatos escogidos demuestran una estrategia bien pensada y ejecutada, que poco tiene que envidiar a la de grandes marcas e influencers.
Reinventarse o morir. El refrán es claro y en A Estrada se lleva a rajatabla. Sin renunciar a la esencia del pequeño comercio, la apuesta por las redes sociales es firme y decidida. Y como si de una especie de pandemia se tratase, una vez empezaron los pioneros el resto se subió al carro. Ahora lo más habitual es abrir alguna de estas plataformas y encontrarte un vídeo de un establecimiento estradense.
Los más activos son, quizás, Thebes Moda, A Lacena de Chucha, Puri Areán, Caprichos Moda o la óptica Nova Visión. También O Salvaxe, Anna, o la comisión de fiestas del San Paio se han unido a la tendencia.
Tal es la situación que los vecinos están cada vez más familiarizados con los micros, las cámaras de móvil y los ‘behind the scenes’. En el caso de Thebes, por ejemplo, recientemente se generó cierta curiosidad entre los transeúntes de la calle Calvo Sotelo al ver a dos mujeres pasear con bolsas, prendas coloridas, gafas de sol y un tocado de rulos en el pelo, al puro estilo de estrella de Hollywood, en pleno rodaje de contenido para redes.
También se han acostumbrado a participar de forma activa en los vídeos, ya sea mediante pequeñas entrevistas o intervenciones espontáneas. Los ‘shorts’ que predominan suelen apostar por el humor, siguiendo fórmulas de formatos viralizados, aunque también hay espacio para piezas más didácticas. Es el caso de la comisión de fiestas del San Paio, que ha encontrado en este lenguaje una vía para explicar los orígenes de la celebración, los eventos programados o la propia identidad de la fiesta.
Lo interesante de este fenómeno no es solo la cantidad de contenido, sino la naturalidad con la que se ha integrado en la vida cotidiana del municipio. Lo que hace apenas unos años podía percibirse como una herramienta ajena, casi exclusiva de grandes ciudades o marcas con recursos, hoy forma parte del paisaje habitual de A Estrada. El escaparate ya no es únicamente físico, sino que se extiende a lo digital, donde cada publicación actúa como prolongación del propio comercio.
Uno de los negocios con más flujo de contendio recientemente es el de Puri Areán, al frente de un estudio de fotografía homónimo, Al hablar con ella, reconoce su satisfacción con haber adaptado su estrategia a los nuevos formatos. Según explica, decidió apostar por este tipo de publicidad porque «é o que se está levando agora mesmo, e isto vai por modas». En este sentido, señala que no solo es importante promocionar el establecimiento, ya que: «Hai que darse a coñecer, non só ao negocio senón tamén a nós, ás persoas que estamos detrás del». Además, añade que en el sector de la fotografía esta herramienta ha ganado mucha popularidad.
La propia experiencia le ha demostrado el impacto del cambio. «Nótase a repercusión. Dende que son máis activa nas redes chego a máis xente, e mesmo me recoñecen pola rúa», señala, subrayando que no se trata de una improvisación propia, sino de un trabajo acompañado: «No meu caso eu traballo cunha empresa duns rapaces de aquí da Estrada, que me asesoran».
Esta «viralización local» está redefiniendo la forma en la que se construye la identidad del pequeño comercio. Ya no basta con ofrecer un producto o servicio de calidad; ahora se impone la necesidad de narrarlo, de convertirlo en historia breve, atractiva y compartible. En ese proceso, muchos negocios han aprendido a moverse con soltura en un lenguaje audiovisual que exige rapidez, ingenio y una capacidad constante de adaptación a tendencias que cambian casi a diario. El resultado es un ecosistema en el que la creatividad se ha convertido en una herramienta casi indispensable para la supervivencia.
Sin embargo, detrás del entusiasmo también asoma una cuestión de fondo. La exigencia de producir contenido de forma constante, de mantener la atención en un entorno saturado de estímulos, introduce una presión añadida sobre negocios que, en muchos casos, ya trabajan con recursos limitados. Aun así, por el momento, A Estrada parece haber asumido el reto con naturalidad, integrando esta nueva faceta sin olvidarse de la esencia: la cercanía y el contacto directo, generando equilibrio entre el día a día del pequeño negocio y el arte de dominar el algoritmo.
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