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Contaminación por nitratos

Greenpeace avala la calidad del agua solo de A Estrada, Forcarei y Dozón

Establece un tope de 6 miligramos por litro, inferior a los 50 que marcan las normas española y europea, así como la OMS | La mitad de los concellos de la zona no aportaron datos al estudio

La presa de Portodemouros, teñida de verde por la microcistina. |

La presa de Portodemouros, teñida de verde por la microcistina. | / Cedida

Salomé Soutelo

Salomé Soutelo

Lalín

En 1971 la Organización Mundial de la Salud marcó la proporción de 50 miligramos por litro como tope de presencia de nitratos en cada muestra del agua destinada a consumo humano. Esta cifra es la que mantienen tanto el decreto español de 2003 como la directiva europea de 2020 a la hora de valorar la calidad del agua. Tanto la OMS como la citada normativa se apoyaron en que una cifra superior a esos 50 miligramos podría dificultar la liberación de oxígeno en los tejidos de los bebés lactantes, sin tener en cuenta las consecuencias de un consumo prolongado de esa agua en personas adultas. Hace décadas que varios estudios científicos recomiendan rebajar el límite a los 6 miligramos por litro, para evitar consecuencias como un aumento de riesgo de cáncer colorrectal.

La ratio de 6 mg/l que defienden varios estudios científicos es la que emplea Greenpeace en un mapa interactivo que permite conocer el nivel de contaminación por municipios, y que toma datos de las últimas analíticas del Sistema de Información Nacional de Aguas de Consumo, del Ministerio de Sanidad. En Deza-Tabeirós, solo A Estrada, Forcarei y el casco urbano de O Castro, de Dozón, están por debajo de esos 6 miligramos. Las muestras tomadas en Vila de Cruces y Lalín dan unos resultados de entre 6 y 30 miligramos, mientras que Silleda, Agolada y Rodeiro no aportaron datos a este estudio. A nivel estatal, Greenpeace registra 332 municipios que superan no solo el límite preventivo de los 6 miligramos por litro, sino que incluso rebasan la frontera legal de los 50. En Galicia hay dos ejemplos de enclaves con el agua muy contaminada por nitratos: el municipio ourensano de Riós y la parroquia de A Pobra de San Xiao, en Láncara (Lugo).

Agricultura intensiva y vertidos industriales

A finales del año pasado, en todo el Estado se pasó de 171 a 257 municipios con el agua contaminada por nitratos. Greenpeace atribuye esta presencia elevada en las muestras a la agricultura y ganadería intensivas, pero también a los vertidos urbanos e industriales, a una mala gestión de las aguas residuales y a los lixiviados de vertederos. Y de todo esto tenemos en las comarcas. La agricultura intensiva aporta mucho nitrógeno a la tierra porque emplea más fertilizantes de los que pueden absorber los cultivos, y acaban filtrándose a los acuíferos y a las captaciones. Ocurre lo mismo con el purín de las ganaderías intensivas: su esparcimiento sobre el terreno, en lugar de inyectarse dentro del suelo (como se realiza ya en Países Bajos o Alemania) explica que con las lluvias muchas veces este abono acabe en el cauce de los ríos y pantanos, tiñendo su agua de verde, como pasa a menudo en el embalse de Portodemouros.

La agroganadería intensiva explica que otras zonas de alta actividad en el sector primario, como los concellos coruñeses de Santa Comba, Arzúa y Ordes, tengan también los mismos parámetro de contaminación que Lalín y Cruces, entre los 6 y los 30 mg/l. A decir verdad, buena parte de la provincia de A Coruña está en esta franja, incluida la ciudad, lo que puede deberse también a esos lixiviados y vertidos industriales que mencionábamos. En cuanto a la de Pontevedra, solo media docena de localizaciones, entre las que figuran Cambados, Vigo o A Guarda, están en ese intervalo de entre 6 y 30 miligramos, y el resto se coloca por debajo de la recomendación científica, al igual que A Estrada, Forcarei y Dozón.

Medidas

Según los cálculos de Greenpeace, a finales del año pasado se contabilizaban 257 municipios en toda España con el agua de consumo contaminada por nitratos. Hace hincapié en que si una analítica da un resultado de 6 miligramos o más por litro, conviene actuar sobre es captación sin esperar a llegar al límite legal de los 50 miligramos, con el que se pueden establecer sanciones económicas a la empresa adjudicataria del suministro del agua, pero que no soluciona (o se hace demasiado tarde) el problema medio ambiental y sanitario.

Para reducir el impacto de vertidos en las aguas de consumo, recomienda racionalizar fertilizantes y controlar purines; alejar los pozos de áreas con agroganadería intensivas, emplear sistemas de membranas para depurar el agua y activar un programa de seguimiento en aguas superficiales y subterráneas.

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