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¿Qué es la fotografía newborn?

Bebés con una foto bajo el brazo

«Muchos papás se ponen a llorar cuando les enseño las fotos y yo, como soy una boba, lloro con ellos.», explica Ana Figueiras sobre los especial que es su trabajo y el vínculo con sus pequeños modelos.

Ana Figueiras posa con una de las fotografías de su exposición en As Tres Portiñas. | BERNABÉ/JAVIER LALÍN

Ana Figueiras posa con una de las fotografías de su exposición en As Tres Portiñas. | BERNABÉ/JAVIER LALÍN

A Estrada

La estradense Ana Figueiras abrió una exposición con sus fotos en el Bar As Tres Portiñas, la ocasión perfecta para saber algo más de su trabajo especializado en la fotografía Newborn, también conocida como fotografía de recién nacidos. Todo un mundo que necesita de una sensibilidad especial.

«Empecé de manera profesional hace un año, aunque en realidad ya llevaba mucho tiempo en esto. Yo tengo un niño de 13 y fue al ser mamá cuando decubrí la fotografía de recién nacidos En esa época conocí a una fotógrafa que se llama Ana Brandt, y me di cuenta que quería hacer eso. No tenía ni idea pero ponía a mi bebé en el sofá de mi casa y practicaba con él. Cada vez me fue gustando más este mundo y tiré por ahí».

Tomada la decisión llegó el momento de aprender, una formación que Ana Figueiras define como «amateur». «Fui encontrando amigos a los que también les gustaba la fotografía . Me fui interesando cada vez más y probando cosas. Más adelante ya me decidí a ir a cursos que se organizaban en Madrid y Barcelona. Yo lo hacía sin embargo para mí. No pensaba en trabajar de esto. Me llegaba con la satisfacción propia de saber y de poder hacerlo. Finalmente, hace un año, abrí mi propio estudio en A Estrada», recuerda.

La estradense nos explica que, aunque pueda parecer algo sencillo, hay «todo un mundo» detrás de las fotografías de recién nacidos. «Yo no hago las fotos en un cojín o un sofá. Tengo una mesa posicionadora específica hecha para eso, las ropitas son de artesanas que se dedican a hacer eso, los muñequitos son el tamaño ideal para lograr una simetría... no vale cualquier cosa. Estamos hablando de fotos de bebés que no son fotos de bebés ortodoxas. Son artísticas», señala.

Figueiras nos apunta además que hay una edad ideal para realizar estas imágenes. Así, un bebé que pase de 28 días ya no se considera recién nacido. Las sesiones de recién nacido se hacen entre el día 8 y el 15 o el 20 de vida. «Después se podrían hacer pero ya no garantizarías los mismos resultados», sostiene. «Esto es porque la flexibilidad del bebé cambia. Además, a partir del día 12 de recién nacido empiezan a tener cólicos y gases. A mayores, solo se hacen por la mañana, porque por la tarde están más quejicosos de la barriga. Es como un baile con ellos y hay que saber por dónde empezar».

Esa premura y ese tempranero margen para sacar las fotos sorprende a muchos padres. «Algunos vienen por el estudio con un bebé de mes y medio por ejemplo. Yo les explico que no van a quedar tan bien y se sorprenden. La mayor parte de los padres ya las dejan encargadas durante el embarazo. A muchas madres ya les hago primero las fotos de embarazadas y luego del recién nacido. Alguna está en el paritorio y se está acordando que tiene que avisarme para fijar día para las fotos para no pasarse del límite».

Una vez fijado el día, viene la preparación, algo necesario teniendo en cuenta que cada sesión dura, como mínimo, unas tres horas. «Los bebés llegan al estudio y comen aquí. Me gusta verlos comer para asegurarme de que tienen la barriga lo más llena posible, que estén borrachos de leche y que no quieran más que dormir. Cuando llegan los visto con mi ropita y una vez comen los cojo en el colo y los duermo. Luego realizo con una transición de posiciones, empiezo por una siempre y acabo por otra. La clave está en la barriga llena y el calor para que estén tranquilos durante la sesión».

Algunas de las posturas necesitan ayuda de los padres, por la seguridad del bebé, pero en otras poses fijas ni siquiera es necesario. «Sí me gusta mucho meter la mano del papá en la foto porque se ve la dimensión de la mano grande con el tamaño del bebé», afirma.

«Creo que es un tipo de fotografía muy bonita. Es algo que ya no va a volver a pasar más. En unos días ya no lo puedes hacer», explica. «Si pudiese hacer solo esto todos los días de mi vida lo haría. Me encantan los bebés y me dan mucha calma. Me encanta tenerlos en el colo, sentirlos, dormirlos, tranquilizarlos y ayudar a los padres. Yo les estoy vendiendo una experiencia, que acabe en una sesión de fotos pero todo empieza desde el momento que entran por la puerta».

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