Entrevista | Fran Lareu Actor
«Ojalá que premios como los María Casares vinieran acompañados de trabajo»
La noche de los Premios María Casares tuvo un nombre propio indiscutible: Fran Lareu. El de Lalín se alzó con el galardón a mejor actor protagonista e hizo historia al firmar un doblete tras conquistar también el premio al mejor actor secundario

Fran Lareu se dirige al público con uno de sus premios durante la gala de los María Casares. / Cabalar
-¿Se confirma que es la primera vez que un mismo actor consigue dos Premios María Casares?
-No estoy seguro, pero creo que sí, que se trata de la primera ocasión en la que esto sucede. En la gala se comentaba algo por allí y decían los de la directiva de la asociación que es probable que sea algo inédito. Son 30 años y sería cuestión de comprobarlo de alguna manera.
-¿Qué se le pasó por la cabeza cuando se vio con dos trofeos en la mano al término de la gala?
-A ver, no me lo creía, de verdad. Es la realidad porque si tengo que ser sincero, no me esperaba nada parecido. Yo me fui hasta el Teatro Rosalía de Castro de A Coruña convencido de me volvería para mi casa de vacío. Esto que te estoy contando es la pura realidad. De hecho, estar nominado en dos categorías ya era el no va más y me pensaba que no me iba a traer ninguno de los galardones. Cuando cayó el primero fue algo parecido a ¿en serio? Entonces, me relajé después de que dieran el primero y casi no tuve tiempo para asimilarlo porque el otro llegó también de una manera muy rápida dentro de la gala. De repente, ya en el segundo dije que ni de broma me estaba pasando algo así. Cuando dijeron mi nombre por segunda vez la sorpresa fue mayúscula y creo que me puse más nervioso todavía que cuando me llamaron para darme el primero.
-¿Qué sintió al ver cómo «Reconversión» iba sumando premios uno tras otro en una noche tan especial para el teatro gallego?
-Tengo que decir que en el caso de «Reconversión» la cosa pintaba bastante bien incluso antes de que comenzara la gala. Sí que es verdad que «La serie coplen» del Centro Dramático Galego tenía muchas nominaciones, una más que «Reconversión», pero es que cualquiera de los dos son un gran espectáculo, la verdad. Yo también me alegro mucho por los compañeros y las compañeras que hicieron posible todo esto, como Cris, Alonso, Santi y por todos los demás. La verdad es que una sensación muy rara porque tengo ido muchos años a esta gala y ver como van pasando los premios para otros y de repente que seas tú al que le toca es algo total.
-¿Cuál de los dos galardones le hizo más ilusión recoger?
-Hombre, el otro premio es el del protagonista por «Un tal Romeo» y es el que más ilusión me hizo porque es donde pongo mi apuesta personal con nuestra compañía. Además, nos hace mucha falta un premio como este para que nos dé un poco de visibilidad al espectáculo. Es un premio que confirma el buen trabajo de aRamboia y nos anima a seguir adelante con una propuesta muy especial dentro del teatro gallego actual.
-¿Fue difícil crear un personaje tan intenso y atractivo a la vez?
-Sí. Date cuenta de que se trata de un personaje muy exigente. La creación empieza en María Peinado, que es la creadora del espectáculo, la productora y la ideóloga. Yo, después, luego intento plasmar todo lo que ella me va dirigiendo en escena con Anxo García también. Diría que de los que llevo interpretados en teatro este es el más complicado de todos. Por eso me reconforta mucha haber sido premiado por un trabajo tan exigente y completo porque detrás de esa interpretación hay muchas horas de trabajo y de cambio de impresiones.
-En «Reconversión» se reflexiona sobre la transformación y la crisis. ¿Cómo fue el proceso de construcción del personaje bajo la dirección de Santiago Cortegoso?
En este caso hago de padre del autor, de Cortegoso, que es un poco de lo que se habla en la historia. Fue bonito porque Santi me dejo meterme en su propia historia y crear a partir de los datos que yo tenía. Es un personaje muy bonito y muy tierno, con puntos muy interesantes. Yo creo que lo bueno de todo lo que me pasó en la gala es que un personaje y el otro no se parecen en nada. Son completamente diferentes a todos los niveles. Yo no sé si eso es lo que han valorado, pero desde luego creo que sí, que es un privilegio hacer personajes tan distintos.
-Ha pasado de ser finalista como actor secundario a estar en el centro del éxito de la obra más premiada del año. ¿Qué se siente estando en la cresta de la ola?
-No lo sé, la verdad. Estoy todavía procesando todo lo que pasó en A Coruña. Si algo he aprendido con el tiempo es que estos son ciclos en los que puedes estar arriba como también puedes estar abajo. Subir y bajar es una montaña rusa de emociones y de todo. La suerte es poder trabajar y tener la suerte, también, de decir: oye estoy en un espectáculo y tengo la oportunidad de que ese trabajo se pueda ver. Me preguntaban el otro día qué número de nominaciones hacían las de este año y, la verdad, es que no lo sé. Creo que debe de andar en torno a la docena, pero además las tres primeras nominaciones serias fueron a protagonista y tenía mucho que aprender aún, desde luego. Ahora tengo dos premios a secundario y un «María Casares» a protagonista.
-Con el listón tan alto tras la gala de este año, ¿qué próximos proyectos tiene en el horizonte que le ilusionen especialmente?
-Ojalá que premios como los «María Casares» vinieran acompañados de trabajo porque eso sería realmente un premio. Tengo un par de espectáculos proyectados a la vista para el público familiar con la aRamboia y, después, otro de teatro que estrenaremos a finales de año. Después, en cuanto a audiovisual pues ahora en mayo ruedo una película de la que no puede decir mucho más como te puedes imaginar. También participo en una serie y ahora voy a estrenar la segunda temporada de «Clanes» en Netflix. La verdad es que estoy en un momento dulce de mi vida profesional.
-¿En qué punto cree que se encuentra el teatro en Galicia hoy?
-Lo dije en la gala: el sector necesita de más apoyo institucional porque cada vez somos más los que nos dedicamos a esto, cada vez más compañías y, también, más gente joven. Creo que lo que no podemos es quedarnos con los mismos presupuestos que hace 15 años. Lo dijo también Luma Gómez en su discurso: la Unión Europea recomienda invertir en cultura el 2 por ciento de los presupuestos y en Galicia se está invirtiendo en torno al 0,8, y eso hay que intentar cambiarlo.
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