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Banco de Terras

Las fincas más caras para los cultivos leñosos están en Donramiro y Filgueira

Las parcelas de frutales, olivos y vides cuestan 294 euros por hectárea y año, solo un euro más que en Escuadro | Las tarifas para las tierras de labor cayeron a la mitad en una década en Dozón

Recogida de aceitunas en un olivar de Callobre, en A Estrada. | BERNABÉ/JAVIER LALÍN

Recogida de aceitunas en un olivar de Callobre, en A Estrada. | BERNABÉ/JAVIER LALÍN

Salomé Soutelo

Salomé Soutelo

Lalín

Hace casi 20 años, en noviembre de 2007, la Consellería de Medio Rural puso en marcha el Banco de Terras de Galicia, Bantegal, un instrumento que permite poner a disposición de explotaciones ganaderas fincas paradas de otras personas para, por un lado, reducir los insumos de esas explotaciones activas y, por otro, evitar el abandono de fincas de cultivo.

Cada año, el Bantegal publica los precios de referencia de esas fincas susceptibles de ser arrendadas, según el tipo de suelo y la parroquia en la que se encuentren. Medio Rural distingue entre cultivos leñosos (son los terrenos sobre los que se asientan frutales, olivos, vides o frutos secos); de labor; para pastos; forestales e incultos. Entre estas cinco categorías, en 2025 y según indica la web de Agader las fincas de cultivos leñosos son las más caras en los ocho municipios de la zona, con precios de 294 euros por hectárea y año en varias parroquias de perímetro urbano de Lalín, como Donramiro, Filgueira y Moneixas. El alquiler de este tipo de terrenos cuesta solo un euro menos en Escuadro, ya en Silleda (a la que le sigue de cerca Lamela, a 289 euros por hectárea y año), y tenemos que desplazarnos ya a A Estrada para comprobar que en Couso o Baloira el arrendamiento de suelos para producir frutales o uva está en los 283 euros también por hectárea y año.

Si hablamos de los municipios de menor tamaño, las cifras más caras también son considerables en las parroquias cruceñas de Gres (272 euros) y Camanzo (255), mientras que Agolada y Rodeiro manejan las mismas tarifas tanto para leñosos como para el resto de cultivos, con sus valores más altos, 265 euros, en 16 de las 24 parroquias agoladesas así como en Álceme, Camba y Rodeiro, en el municipio del mismo nombre. Dozón, con una superficie bastante inferior a la de los concellos mencionados, también deja en evidencia el tirón de estos cultivos, al alquilas sus tierras más aptas para ellos a 248 euros por hectárea y año en O Sisto y Vilarello. Forcarei tiene unas tarifas mucho más modestas, en leñosos, a 176 euros en las zonas más caras, Millarada y Pereira.

¿Y cuáles son las parroquias más asequibles para plantar frutales u olivares? Pues Lebozán y Zobra, a 200, Aciveiro y Madanela, en Forcarei, a 142, y Ollares, en Vila de Cruces, a 131.

Fincas de siembra

Las feligresías más caras y más baratas que les menciono en cuanto a cultivos para leñosos mantienen el mismo status en los demás tipos de suelo. Si hablamos de terrenos de labradío, cada hectárea al año cuesta 247 euros en las mejores zonas de Lalín y 246 en Silleda, mientras que en las peores, en estos municipios, el arrendamiento está en 170 y 169 euros. Los suelos aptos para labor también suben por encima de los 200 euros en las mejores zonas de A Estrada (a 238 en Couso y 235 en Baloira), mientras que marcan topes de 229 en Vila de Cruces y de 225 tanto en Rodeiro como Agolada. En Dozón, el precio más alto está en 211 euros, y en Forcarei se queda en los 147, justo 100 euros menos al año que en Lalín o en Silleda.

Pasto y matos

La superficie dedicada a pasto y matos, así como los terrenos forestales, ya muestran alquileres más modestos en 2025. Las zonas más caras de pasto y matos se mueven en una horquilla de 114 euros por hectárea y año en Donramiro, Filgueira y Escuadro y los 67, también casi la mitad, de la parroquia forcaricense de Meavía. Por debajo de los 100 también se coloca el arrendamiento de zonas de mato y pasto en Dozón. El alquiler de fincas para plantaciones forestales cuesta lo mismo en Silleda que en Lalín, con máximos de 183 euros, A Estrada le sigue de cerca con 175 y Cruces tiene un tope de 168. Pero también es verdad, por ejemplo, que las zonas más baratas de A Estrada caen a los 84 euros en Ribela y a los 81 en Liripio. Por su parte, los terrenos incultos, en líneas globales, están entre los 14 y los 26 euros por hectárea y año.

En una breve comparativa con los precios de una década antes, en 2015, vemos que las tarifas han caído a la mitad en las fincas de labradío. En Lalín, por ejemplo, hace diez años las más caras llegaban a los 592 euros, mientras que en Dozón se cotizaban en 490. Los cultivos leñosos, sin embargo, ya se mantenían en cifras similares a las actuales.

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