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Contracrónica plenaria

Ni contigo ni sin ti, dilema en Silleda

El BNG considera que el gobierno del PSOE «non é de fiar», pero desoye los cantos de sirena del PP: «¿Por qué seguen sometendo aos veciños a un goberno que non é de fiar?». Y deja la decisión a los vecinos en 2027.

Erea Rey observa, junto a Xerardo Díaz, a Ignacio Maril durante su intervención en un pleno.

Erea Rey observa, junto a Xerardo Díaz, a Ignacio Maril durante su intervención en un pleno. / Bernabé/Javier Lalín

Xan Salgueiro

Silleda

El pleno municipal del viernes en Silleda volvió a dejar clara la distancia que hay entre un BNG que quiere marcar estilo propio y un PSOE que dice dejarse querer pero luego actúa como si no gobernase en minoría. El PP, tercero en discordia, nunca mejor dicho, aprovecha cada ocasión que se presenta para recordar a sus colegas de oposición que en sus manos reside la gobernabilidad del municipio.

Esta vez fue el debate sobre la situación económica del Concello, como casi siempre últimamente, lo que tensionó la sesión. El detonante fue una declaración de la portavoz nacionalista, Erea Rey: «Este goberno non é de fiar».

La alcaldesa, Paula Fernández Pena, no lo dejó pasar y le recordó que el PSOE ha hecho «moitos esforzos», primero para que el BNG «formase parte» del gobierno, y luego para negociar medidas, «pero sempre que tendimos a man recibimos mordiscos». «Calquera cousa que negociamos parece que está envelenada», lamentó la regidora, por lo que ella misma concluyó: «Non sei quen non é de fiar».

Llegó el turno del PP e Ignacio Maril hizo de periodista: «A noticia é que por fin no BNG se deron conta de que este goberno non é de fiar. ¡Está claro que non é de fiar!».

Las votaciones «en pinza», según Pena, caldearon todavía más el ambiente: desde el rechazo al plan económico financiero que el Concello de Silleda tiene que aplicar obligatoriamente por incumplir la regla de gasto –dispone de un mes para volver a intentarlo– hasta las mociones de los nacionalistas en demanda de un plan de mejora de los tableros de anuncios y, sobre todo, la que instaba a la alcaldía a facilitar el acceso de la oposición a la información y a respetar los derechos de sus cargos electos. «Así non pode funcionar un concello que se di democrático e de progreso», le espetó Xerardo Díaz (BNG) al gobierno local.

Maril no desaprovechó la pelota botando que le llegaba de la bancada de enfrente: «¿Qué problema teñen en ser transparentes? Porque teñen moito que tapar. Falan moito de transparencia e participación, pero a realidade é outra». «Nós xa sufrimos esas actitudes», pareció compadecerse. «Non respectan o xogo democrático. Cando non se vota como queren, vótase en pinza», sentenció.

Continuaron los rifirrafes en torno a la transparencia o no del ejecutivo. «Todas sus peticiones fueron contestadas en tiempo y forma, excepto las dos últimas –sobre el informe sobre los árboles de la Avenida do Parque–, porque xa foron contestadas nun pleno pedido ad hoc por vostedes. Entregueille o informe e vostedes marcharon sen recollelo».

Díaz le dio la réplica: «A lei di que temos uns dereitos e vostedes non o entenden: teñen cinco días para responder a un escrito rexistrado formalmente. ¿Impórtalle algo a Lei de Bases de Réxime Local?».

Frotándose las manos, Maril lanzó su órdago al Bloque: «O goberno socialista limita a información para que non vexamos o que fan. O que non entendo é que, unha vez que se deron conta de que non son de fiar, por qué vostedes seguen sometendo aos veciños de Silleda a un goberno que non é de fiar, cunha alcaldesa dictadora. Merece unha reflexión pola súa parte».

«Os veciños de Silleda, o ano que vén, poderán escoller que goberno queren e se queren que continúe esta alcaldesa, que non foi escollida polos veciños», proclamó Díaz.

Hasta entonces, y quien sabe si también entonces, como escribió Antonio Machado: «Ni contigo ni sin ti tienen mis males remedio; contigo porque me matas, y sin ti porque me muero».

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