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Pleno en Lalín

Crespo «non descarta» un aparcamiento subterráneo en el Campo da Feira Vello

El alcalde trasladará a la oposición una propuesta para regular los horarios de la Carpa do Cocido | El Concello bonificará el 90% del ICIO en las obras de la residencia de As Dores

Francisco Vilariño abandona el salón de plenos junto a compañeros del BNG. | BERNABÉ/JAVIER LALÍN

Francisco Vilariño abandona el salón de plenos junto a compañeros del BNG. | BERNABÉ/JAVIER LALÍN

Salomé Soutelo

Salomé Soutelo

Lalín

La corporación de Lalín sacó ayer adelante una moción de Compromiso en la que demanda una regulación de los espectáculos de ocio y del uso de la Carpa do Cocido así como del Campo da Feira Vello, donde se instala esta estructura para albergar la feria Alvariza, los expositores de la Feira do Cocido y otros eventos organizados por asociaciones. Algunas de estas citas ajenas al Concello despertaron las quejas vecinales por prolongarse hasta la mañana de la jornada siguiente, de ahí la necesidad de un reglamento.

El gobierno local se comprometió a convocar una junta de portavoces en cuanto tenga una propuesta en la que combine esa dinamización del ocio con un horario que permita descansar a los vecinos pero que también garantice clientes a los locales una vez que rematen los eventos en la carpa. Es una idea similar a la que emplea el ayuntamiento de Melide: las orquestas acaban antes y así los asistentes visitan los pubs. El alcalde, José Crespo, apuntó que su equipo de gobierno valora reubicar la Carpa en otro lugar, «pero prexudicaría á hostelería». Aunque reconoce que la Carpa do Cocido que puso en marcha el gobierno de coalición encabezado por Rafael Cuiña «foi un bo invento», el actual regidor se decanta por buscar una alternativa, en vista de que la carpa cuesta 30.000 euros al año. «É un custo excesivo, e si tivésemos recursos económicos, a alternativa sería un aparcamento subterráneo dunha planta no campo da feira vello, de maneira que a parte de arriba non seguise sendo aparcadoiro, senón unha praza para pasear e cun parque infantil. Non o descartamos», aseveró. Esta posible plaza tendría una cubrición para eventos, y las obras del aparcamiento costarían 3 millones de euros, en cálculos del edil de Urbanismo, Pablo Areán.

Parques infantiles

Este concejal, como viceportavoz del gobierno, intervino durante el debate de la moción del PSOE para diseñar un plan integral de mantenimiento de jardines, zonas verdes y mejora de los parques infantiles. Su portavoz, Alba Forno, incidió en el estado de parques urbanos como el de la rúa Manuel Rivero, «co perímetro destrozado, maleza na area ou ferros oxidados», mientras que en los del rural hay elementos de juego rotos o sin reponer. Al PSOE no le sirve que Areán argumente que el Concello ya revisa dos o puesto que los desperfectos que menciona vienen de atrás. Los socialistas demandaron, además, parques con sombra para que los niños y niñas puedan emplearlos en verano.

Desde el ejecutivo local Areán y Crespo argumentaron que Lalín, con 500.000 metros cuadrados de zonas verdes, es el concello con más superficie verde por habitante. El Concello acaba de abrir la licitación del mantenimiento de estos espacios y, en cuanto al rural, trabaja con asociaciones para conseguir ayudas de la Xunta y de la Diputación, que en 2024 y 2025 se tradujeron en 300.000 euros para adquirir columpios o juegos, pero también cocinas, ordenadores o mesas. Pero para esa licitación tuvieron que transcurrir 5 años, les espetó Forno. Desde Compromiso por Lalín, Miguel Medela reclamó una actuación también en el paseo del Pontiñas, donde hay maderas sueltas en puentes y bancos, así como alcantarillas abiertas con lodos fuera.

Ayudas a colectivos

La moción del PSOE fue rechazada por el grupo de gobierno, que sí obtuvo la unanimidad en su propuesta de solicitarles a las entidades bancarias del municipio que eliminen las comisiones de apertura y de mantenimiento de las cuentas bancarias de las asociaciones sin ánimo de lucro. Forno insistió en que la administración local ayude a los colectivos aumentando sus propias ayudas. Aspadeza, por ejemplo, pasó de recibir 10.000 euros a justo la mitad, y a Roteiros «eliminouselles a subvención por un berrinche e por partidismo». La corporación también aprobó la devolución del 90% del Impuesto de Construcciones, Instalaciones y Obras (ICIO) a la residencia de As Dores por sus trabajos de accesibilidad, eficiencia energética y reforma de los servicios higiénicos.

Francisco Vilariño: «Pecho unha etapa cunha fonda sensación de paz»

El pleno de este viernes contó con 19 ediles, puesto que renunciaron a su cargo los dos concejales del BNG: el pasado 24 de febrero lo hizo Ariadna Fernández, para dedicarse a su labor como parlamentaria, y este martes formalizó su cese el portavoz, Francisco Vilariño. El histórico concejal (fue edil por primera vez ya en 2003) quiso despedirse de sus compañeros de corporación, antes de abandonar la sesión arropado por miembros de su partido. Tuvo palabras de agradecimiento para los funcionarios municipales, pero también para los líderes de los otros tres partidos políticos. Se refirió al alcalde, José Crespo, como una persona «que cre na pluralidade e que sempre tivo respecto cara a miña organización política. Tiven que sentarme con el a negociar moitas cousas, e polas dúas partes o acordado sempre se cumpriu». Ambos recordaron las veces en que Crespo, «nalgunhas ocasións ata despois de 10 avisos» expulso al ya exportavoz del BNG de un pleno.

Sobre Rafael Cuiña, con quien Vilariño compartió gobierno de coalición entre 2015 y 2019 y al que le une una amistad «de fai moitos anos», recordó las conversaciones mantenidas con otro histórico del BNG, José Luis Sucasas, fallecido en 2017. A Alba Forno, por último, la conoció cuando ella entró en política municipal, y recalca que «foi un apoio en moitos momentos e traballei con ela moi contento». Estos tres políticos también tuvieron palabras de agradecimiento para Vilariño. «Fuches un exemplo de traballo arreo polos lalinenses», le dijo Cuiña, mientras Alba le deseó suerte en esta nueva etapa de su vida y Crespo lo definió «como un político de raza, dos que non quedan moitos, porque aos de raza non os leva a xeada, mentres que aos políticos da new age (la nueva era) están baixo un invernadoiro». El regidor quiso incidir también en la capacidad de diálogo que hubo siempre entre ambos y recalcó que «o traballo da oposición é un pouco xordo e non se ve, pero é necesario, porque se non hai oposición, esta acaba xerándose dentro do propio goberno».

Vilariño deja su acta de edil «por unha decisión fondamente meditada e acordada coa miña organización», y que en esta nueva etapa seguirá al servicio del BNG y de la causa nacionalista. «Pecho unha etapa da miña vida cunha fonda sensación de paz e de tranquilidade, polas mostras de cariño sobre todo a nivel interno». Y resumió su labor política en un par de frases que ya quedan para la historia de la política local «Sempre defendín un xeito de facer política desde a perspectiva colectiva. Sempre é máis fácil destruir que construir, e o BNG apostou sempre por construir».

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